![]() |
| La Cantábrica |
El 4 de diciembre de 1974 fue asesinado Ramón Samaniego, de la empresa La Cantábrica, por el Ejército Revolucionario del Pueblo
El 4 de diciembre de 1974, en Munro, provincia de Buenos Aires, fue asesinado Ramón Samaniego, jefe de personal de la empresa metalúrgica La Cantábrica, en un ataque armado ejecutado por integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo. Fue emboscado a plena luz del día cuando se dirigía a su trabajo. El hecho formó parte de una serie de atentados y asesinatos perpetrados por la organización criminal en plena escalada de violencia política en la Argentina de los años setenta.El ataque fue a la mañana, cerca de las 7:30, en inmediaciones de la calle Vélez Sarsfield al 4100. Samaniego se desplazaba en un automóvil Renault cuando fue interceptado por un grupo armado de al menos cuatro personas. Los agresores descendieron de un vehículo estacionado y abrieron fuego con armas automáticas. La víctima recibió varios impactos y murió en el acto, antes de que llegaran los servicios de emergencia.El operativo fue atribuido al Ejército Revolucionario del Pueblo, brazo militar del Partido Revolucionario de los Trabajadores, que marcaba a quiénes debían matar. Fuentes policiales indicaron que los atacantes actuaron de manera planificada y huyeron rápidamente como ratas cobardes, en un auto que los esperaba a pocos metros. El comando armado dejó en el lugar panfletos con consignas políticas, práctica habitual en sus acciones criminales.
Ramón Samaniego, de 46 años, se desempeñaba como jefe de personal en La Cantábrica, una de las fábricas metalúrgicas más importantes del norte del conurbano bonaerense. La empresa contaba con más de mil trabajadores y era considerada un blanco frecuente de amenazas sindicales y políticas.
El Ejército Revolucionario del Pueblo mantenía por entonces una estructura operativa activa en la provincia de Buenos Aires, con células armadas que intervenían en secuestros, atentados y asesinatos selectivos. En 1974 había intensificado sus acciones contra empresarios, ejecutivos, sindicalistas y personal jerárquico de empresas consideradas “enemigas” en sus comunicados. La muerte de Samaniego se inscribió en esa estrategia de violencia.
La policía bonaerense montó un amplio procedimiento tras el atentado. Se dispuso un cordón de seguridad y se recolectaron vainas servidas de armas automáticas calibre 9 milímetros y 11.25. Testigos presenciales declararon haber visto a cuatro individuos armados y encapuchados, que actuaron con precisión y abandonaron el lugar en un coche Ford Falcon color verde.
La investigación judicial recayó en un juzgado federal, que caratuló el hecho como homicidio agravado. Se abrieron líneas de pesquisa vinculadas a células armadas del Ejército Revolucionario del Pueblo que operaban en Vicente López y San Martín. Los atacantes no fueron capturados en el momento, y el expediente se integró a otras causas por atentados de la misma organización.
La muerte de Samaniego se produjo en un contexto de escalada de violencia política y armada en el país. Entre 1973 y 1976, las criminales otras organizaciones guerrilleras realizaron numerosos ataques armados contra personal civil y militar. Según informes oficiales, en 1974 esa organización ejecutó más de un centenar de atentados en distintos puntos del país.
La empresa La Cantábrica registraba conflictos sindicales en los meses previos al crimen, con amenazas a directivos y jefes de área. Informes policiales incorporados a la causa señalaron que Samaniego había sido previamente advertido sobre posibles represalias, aunque no tenía custodia personal. La planificación del ataque fue calificada por los investigadores como “precisa y rápida”.
El cuerpo fue trasladado a la morgue judicial y luego entregado a su familia. El atentado fue informado en los principales diarios nacionales al día siguiente. La organización criminal se adjudicó el crimen en un comunicado difundido en panfletos y en radios clandestinas, en el que describió la ejecución como una acción “selectiva”, término utilizado por la organización para justificar asesinatos premeditados.
Ramírez de Velasco®



Estos muchachos se caracterizaron siempre, y hasta nuestros días, por luchar por la justicia social, "combatiendo al capital".....siempre que no fuera el capital de ellos, obviamente.
ResponderEliminar