Ir al contenido principal

1958 ALMANAQUE MUNDIAL NASA

Logotipo de la agencia

El 29 de julio de 1958, el presidente norteamericano Dwight Eisenhower firma la ley que establece la National Aeronautic and Space Administration


El 29 de julio de 1958, el presidente norteamericano Dwight David Eisenhower firmó la Ley Nacional de Aeronáutica y del Espacio de 1958 para establecer la National Aeronautic and Space Administration, más conocida por sus siglas “NASA”.
La incipiente agencia absorbió el Comité Asesor Nacional de Aeronáutica, oficina federal de Estados Unidos, fundada el 3 de marzo de 1915 para emprender, promover e institucionalizar la investigación aeronáutica. El 1 de octubre de 1958, la agencia se disolvió y sus activos y personal formaron el núcleo de la NASA.
La ley nacional de aeronáutica y del espacio de 1958 es el estatuto federal de los Estados Unidos que creó la NASA. Los autores de la ley siguieron de cerca el lanzamiento del Sputnik por la Unión Soviética, fue redactada por el Comité Selecto de Astronáutica y Exploración Espacial de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos y el 29 de julio de 1958 fue firmada por Eisenhower.
Antes de la promulgación, la responsabilidad de la exploración espacial se consideraba una empresa militar, en línea con el modelo soviético que había lanzado el primer satélite orbital. En gran medida, la Ley fue motivada por la falta de respuesta de una infraestructura militar norteamericana que parecía incapaz de mantener la carrera espacial.
La ley de 1958 encargaba a la nueva Agencia la realización de las actividades aeronáuticas y espaciales de los Estados Unidos "para contribuir materialmente a uno o más de los siguientes objetivos:"
1 Expansión del conocimiento humano de los fenómenos en la atmósfera y el espacio.
2 Mejora de la utilidad, rendimiento, velocidad, seguridad y eficiencia de los vehículos aeronáuticos y espaciales.
3 Desarrollo y operación de vehículos capaces de transportar instrumentos, equipos, suministros y organismos vivos a través del espacio.
4 Establecimiento de estudios a largo plazo sobre los posibles beneficios que se pueden obtener de la utilización de las actividades aeronáuticas y espaciales con fines pacíficos y científicos, así como sobre las oportunidades y los problemas que plantea.
5 Preservación del papel de los Estados Unidos como líder en ciencia y tecnología aeronáutica y espacial y en su aplicación a la realización de actividades pacíficas dentro y fuera de la atmósfera.
6 Puesta a disposición de los organismos directamente relacionados con la defensa nacional de los descubrimientos que tienen valor o importancia militar, y el suministro por parte de dichos organismos, al organismo civil establecido para dirigir y controlar las actividades aeronáuticas y espaciales no militares, de información sobre los descubrimientos que tienen valor o significado para esa agencia.
7 Cooperación de los Estados Unidos con otras naciones y grupos de naciones en el trabajo realizado de conformidad con esta Ley y en la aplicación pacífica de sus resultados.
8 Utilización más eficaz de los recursos científicos y de ingeniería de los Estados Unidos, con una estrecha cooperación entre todas las agencias interesadas de los Estados Unidos para evitar la duplicación innecesaria de esfuerzos, instalaciones y equipos.

En el 2012 se añadió un noveno objetivo:
9 Preservación de la posición preeminente de los Estados Unidos en la aeronáutica y el espacio a través de la investigación y el desarrollo tecnológico relacionado con los procesos de fabricación asociados.
La frase "Vinimos en paz para toda la humanidad", inscrita en una placa dejada en la Luna por la tripulación del Apolo 11, se deriva de la declaración de la ley sobre la política y el propósito de la NASA: “El Congreso declara por la presente que es política de los Estados Unidos que las actividades en el espacio se dediquen a fines pacíficos en beneficio de toda la humanidad”.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

FELICIDAD Apología de la mortadela

"Cortá la bocha", de Raúl Cisterna Cambiar de gustos puede ser señal de progreso, pero hay placeres modestos que merecen acompañarnos toda la vida No ha tenido buena prensa la mortadela, pero la de antes, la que vendían en los almacenes de todo el norte, redonda e inmensa, sabrosa y siempre bien apreciada cuando habías pasado un día entero trabajando y llegabas a esos paradores del fondo de las ciudades o perdidos en medio de esos desiertos mágicos de esta fracción atroz de la Argentina. Es dicho popular que cuando una familia anda pelechando, lo primero que descubre es que hay otros gustos y así como cambia el auto –si es que lo tenía– por una camioneta de las grandes, pasa de la mortadela al salamín, que da más categoría. De paso alguno de la familia siempre podrá comentar que los de la Colonia Caroya son más ricos, dándoselas de entendido, de tipo corrido, con todo un mundo gourmet caminado. Mientras, nosotros, los que sabemos que quedaremos pobres para siempre, porque nos...

SILENCIO Los muertos que el Vaticano no ve

La Kaaba, en La Meca León XIV rechaza la pena capital en Estados Unidos, pero no condena el ajusticiamiento de inmigrantes pobres en La Meca Arabia Saudí ejecutó el miércoles 14 de octubre, en La Meca, a dos trabajadores bangladesíes de la limpieza, Nazrul Islam Abdul Basir y Siti Akhtar (mujer), condenados a muerte por un supuesto "acto inmoral" cometido dentro de una mezquita. Las autoridades saudíes no explicaron qué hicieron. Su gobierno se enteró por la agencia oficial saudí. Seis días después, la Santa Sede, que esa misma semana había condenado con dureza el fusilamiento anunciado de un preso en Estados Unidos, no había dicho una palabra sobre ambos ejecutados. El comunicado del Ministerio del Interior saudí afirma que un tribunal impuso la pena capital como tazir, una sanción cuya determinación queda a criterio judicial, por "la violación de la santidad del tiempo y del lugar". La sentencia fue confirmada por una instancia superior y una orden real autorizó s...

CAMINERAS Siga nomás

"Citroen", de Raúl Cisterna Tres casos de policías, vehículos, documentos y algunas historias que durante mucho tiempo formaron parte de los viajes La proliferación de automóviles y las carreteras interprovinciales trajeron al norte de la Argentina un gran negocio: las policías camineras. Eran casi siempre puestos policiales perdidos en la ruta, con un agente haciendo señas para detener el vehículo. Le preguntaban de dónde venía, adónde iba, cuál era el motivo del viaje. Pero no anotaban en ninguna parte, tampoco llevaban una estadística. En algunos lugares eran solamente un motivo para molestar a los transeúntes y en otras, una fuente de financiamiento de los que estaban de guardia. Unas eran más picantes que otras. Las de Tucumán eran famosas por la avidez, Salta no les daba mucha bolilla y las de Jujuy eran como las tucumanas, pero algo menos. Van tres casos en que el control policial fue burlado o les sacaron la lengua. Sucedió en la década del 90. Un conocido volvía en a...

CULPA No era mi problema

"Romano", de Raúl Cisterna Un funcionario romano reconstruye una decisión e intenta convencerse de que jamás pudo haber actuado distinto Estimado Cayo, tomo la pluma para narrarte una impresión de aquel tiempo. En ocasiones como hoy, no sé por qué recuerdo esos días y me pregunto si soy el mismo o me habré convertido quizás en otro. Ahora sé que no entraré en la historia, nadie leerá, en ninguna parte, nada acerca de lo que hice o lo que dejé de hacer, mi nombre no figurará para bien ni para mal, así lo ha dispuesto el destino. En tu misiva me has sugerido que abandone Roma, que haga una vida retirada, que adquiera una villa en las afueras, como han hecho muchos, y me marche de esta urbe caótica y atrozmente superpoblada. Pero me es imposible, necesito el ajetreo del día para vivir y el constante ruido de la noche para descansar. Esta ciudad no duerme jamás. Quizás por ello me sentí tan humillado cuando me destinaron como gobernador de aquel pueblo de pastores de cabras y ove...

TECNOLOGÍA La máquina no perdona

"Metálico", de Raúl Cisterna Inteligencia artificial, cuerpos metálicos y vehículos autónomos anuncian una humanidad, arrinconad a De la inteligencia artificial salen ideas plastificadas, redondas o cuadradas, pero nunca de esas que copian a las nubes, que van cambiando de apariencia: un rato con forma de pez, después son la cara de un tío lejano y, finalmente, se vuelven nada, como las que traemos desde la cuna los cristianos, ideas de talento natural, digamos. Una inteligencia artificial entrenada para eso le podría ganar al ajedrez a cualquiera, desde el aprendiz más bobo hasta el mismísimo campeón del mundo, pero le falta la emoción de saber que podría comerse la dama contraria si no fuera por ese peón maldito, o la tristeza de tener que tumbar al rey porque lo ve perdido. La máquina no perdona. Dicen que cuando se popularice terminará con el pecado original de la imaginación de los que sueñan despiertos y se imaginan mundos más allá de las estrellas o más aquí, con las p...