Ir al contenido principal

1941 ALMANAQUE MUNDIAL Chevrolet

Luis Chevrolet

El 6 de junio de 1941 murió Luis Chevrolet, diseñador de automóviles cuyo nombre lleva una división de General Motors, de la que fue un empleado menor durante el fin de su vida


El 6 de junio de 1941 murió Luis Chevrolet, en Detroit, Michigan, Estados Unidos. Había nacido el 25 de diciembre de 1878, en La Chaux de Fonds, Neuchâtel, Suiza y fue un diseñador de automóviles y corredor cuyo nombre lo lleva la División Chevrolet de General Motors, una empresa de la que obtuvo pocos beneficios y de la que fue un empleado menor durante los últimos años de su vida.
Emigró a los Estados Unidos en 1900. Cinco años más tarde, en su primera carrera automovilística, derrotó al gran piloto norteamericano Barney Oldfield y, desde entonces, estableció récords en todas las pistas importantes de los Estados Unidos. Su tiempo para la milla medida, 52,8 segundos, fue notable en 1905.
En 1911, con William Crapo Durant, construyó el primer automóvil Chevrolet, pero tenía poca confianza en él, y en 1915 vendió su participación a Durant, quien, al año siguiente, incorporó la Chevrolet Motor Company a la organización General Motors.
Otros autos diseñados por Chevrolet ganaron las 500 Millas de Indianápolis en 1920 (un Monroe conducido por su hermano Gaston Chevrolet) y en 1921 (un Frontenac conducido por Tommy Milton).
Luego participó activamente en las carreras de lanchas motoras, trabajó para Stutz Automobile Company en Indianápolis y estableció una fábrica de aviones sin éxito en esa ciudad. En 1936 regresó a la división de General Motors que lleva su nombre.
Cuando llegó la depresión de 1930 se vio obligado a emplearse en la Chevrolet como mecánico, pero agobiado por problemas financieros, su salud se resintió, a lo que se añadieron varias tragedias familiares.
Estas situaciones lo llevaron a la muerte en una absoluta soledad y pobreza en 1941, completamente olvidado.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

  1. Cristian Ramón Verduc6 de junio de 2023 a las 8:45

    ¡Qué pena! Un triste final para un emprendedor.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

PLANTAS La Santa Rita de la esquina

Cristóforo Juárez Están tirando abajo la casa que fuera del poeta Cristóforo Juárez, en la Urquiza, antes de llegar a la Olaechea En algunas partes me dicen bouganvilla, pero aquí soy nomás la Santa Rita que todos los años por esta época florece en la Urquiza, antes de llegar a la Olaechea, yendo de aquí, a la derecha. Condenada a muerte, este será posiblemente el último año de mi vida. Están demoliendo la casa del poeta Cristóforo Juárez, que fuera mi hogar durante mucho tiempo. Quizás fui yo la que le inspiró tantos poemas que luego, de la mano de afamados músicos, se convirtieron en algunas de las más conocidas piezas populares de la provincia: por aquí pasaron Agustín Carabajal, Manuel Augusto Jugo, Pedro Luis y Antonio Ríos y el inmortal Leocadio del Carmen Torres. Una placa en la puerta de su casa recordaba que ahí había vivido. Desde ahí salieron "Pampa de los Guanacos", "Rubia Moreno", "Quishcaloro, quishcaloro", "Chacarera del Polear" y ...

FARSA ¡Juárez vuelve!

El viejo caudillo Santiago buscaba futuro, y eligió al Viejo, rodeado de reverencias, adulones, consignas antiguas y solemnidades vacías Acabo de toparme de nuevo con una frase de Carlos Marx, en "El 18 brumario de Luis Bonaparte". Usted la ha oído: "Hegel observa en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Se olvidó de añadir: la primera vez como tragedia y la segunda como farsa". Bueno, algo así les sucedió a los santiagueños, una y otra vez, una y otra vez, al reelegir a Carlos Arturo Juárez como gobernador de la provincia. No aprendíamos, eso que el Viejo era, en cada nueva ocasión, más caricaturesco y grosero que en la anterior. Como si hubiéramos gozado del infortunio colectivo de tropezar con la misma piedra. La primera vez no había ninguna universidad, la segunda estaban en plena formación. Pero cuando volvió por tercera vez, en 1983, ya había varias camadas de profesionales recib...

MEMORIA Fantasmas vecinos

"El Pocito", de Raúl Cisterna Los antiguos dejaron rastros bajo la tierra que parecen acercarse cuando nuestra edad acorta distancias Una de las acepciones más comunes antaño para referirse a la gente era "cristiano". El Martín Fierro lo documenta en varios versos: "¡Quién sabe de ánde sería! // Tal vez no juera cristiano; // pues lo único que decía // es que era pa-po-litano." Otro: "Si este mundo es un infierno // por qué afligirse el cristiano?" Y el último botón de muestra: "Le dio claridá a la luz, // juerza en su carrera al viento, // le dio vida y movimiento // dende la águila al gusano, // pero más le dio al cristiano // al darle el entendimiento." Por qué recuerdo esto. Bueno, le cuento que, en el pago, al fondo del departamento Jiménez había una represa natural, le decían "El Pocito", estaba hundida en medio de unos quebrachales que en esos tiempos parecían interminables. Cavando para hacer una balanza, mi padre cont...

MEMORIA El último consejo de Chito

"Chito", de Raúl Cisterna Se me apareció en sueños, respondió preguntas, recordó viejas historias y terminó pidiendo vino, soda y asado Anoche, en un sueño me visitó Chito. Por ratos estábamos frente a su negocio, en la España, por ratos en la plaza Belgrano y nos acordábamos de aquella bellísima fotografía del campanario de Santiago Apóstol, que le tacharon en el diario porque creían que no era representativa de La Banda. Nos reíamos porque, ¡amigo!, si esa foto no los representaba a los bandeños, entonces qué los iba a mostrar mejor. Estaba bien, rozagante, como sin preocupaciones. Me recordó que le habían sido perdonados sus pecados. Al final no eran tantos como él creía. En el sueño, al menos, me dijo que disfrutaba de la presencia de Dios, aunque no me iba a explicar qué era eso, porque no había forma de que alguien de aquí abajo lo entendiera. Le consulté sobre unos dramas que tengo. Fue muy específico en los consejos. Me dijo hacé tal y tal cosa, con mucha precisión. N...

Horizontes

Ilustración Homero Manzi Playas del fracaso conquisté en su olvido, me enredó a los vientos de su mal amor; en medio de angustias ahogué mis gemidos y en otros amores curé mi dolor. Se quebró el encanto de mis ilusiones, el mejor amigo me jugó traición, pero con el ruido de otras diversiones aturdí las penas de mi corazón. Ocultá tu rencor, escondé tu penar; hacé como hice yo que en mi propio dolor encontré la esperanza. Olvidar es vivir, perdonar es querer y es mejor buscar la fe en el porvenir que andar penando por las huellas del ayer. Aprendí a los tumbos que la marcha es dura, me curtí de ausencias y la perdoné. Sueños de horizontes restan amargura, cantos de esperanza entonan la fe. Y por eso, cuando me dejó el destino aplastao de pena, roto en mi ambición, entregué mis pasos al sol del camino sin más compañero que mi corazón. Ramírez de Velasco®