Ir al contenido principal

1893 CALENDARIO NACIONAL Laferrere

Alfonso de Laferrere

El 24 de noviembre de 1893 nace Alfonso de Laferrere, dramaturgo, escritor, periodista y funcionario nacional

El 24 de noviembre de 1893 nació Alfonso de Laferrere en Buenos Aires. Fue un dramaturgo, escritor y periodista que formó parte de una familia vinculada a la cultura nacional, participó en la vida intelectual de su tiempo, estrenó obras teatrales que recorrieron distintos escenarios y publicó colaboraciones en revistas y diarios de Buenos Aires. También fue Ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, durante el gobierno de Pedro Eugenio Aramburu.
Su trayectoria estuvo marcada por la búsqueda de un espacio propio en el ambiente literario de principios del siglo XX y por la continuidad del prestigio del apellido Laferrere en la vida cultural argentina. Murió el 1 de diciembre de 1978.
Fue parte de una familia reconocida. Su padre, Enrique de Laferrere, había tenido una destacada actuación pública, y su hermano Gregorio se convirtió en una de las figuras centrales del teatro nacional con obras como Las de Barranco y Locos de verano. La pertenencia a ese entorno lo acercó desde joven al mundo de las letras y al ambiente intelectual porteño.
Se formó en colegios de la capital y luego continuó estudios superiores, en paralelo con sus primeras incursiones en la escritura. La cercanía con escritores y dramaturgos de su época favoreció sus intentos de consolidarse como autor. En las primeras décadas del siglo XX comenzó a colaborar con publicaciones literarias, en las que difundía artículos y críticas teatrales.
Escribió varias piezas de teatro que fueron representadas en escenarios porteños, algunas de ellas con asuntos de costumbres y otras con un tono de sátira social. Aunque su producción no alcanzó la repercusión de la obra de su hermano Gregorio, logró estrenos que lo vincularon al circuito artístico de la ciudad y lo consolidaron como parte del movimiento cultural.
Su actividad periodística también fue constante. Publicó notas en medios gráficos, tratando cuestiones literarias, teatrales y sociales. Participó en revistas culturales que reunían a escritores, dramaturgos y periodistas que buscaban difundir nuevas corrientes y consolidar un espacio propio frente a las transformaciones políticas y culturales de la Argentina de comienzos de siglo.
Estuvo presente en círculos intelectuales que reunían a autores de distintas generaciones. Esa inserción le permitió establecer vínculos con dramaturgos, poetas y críticos que buscaban renovar la escena nacional. Su apellido le abrió puertas, pero también implicó el desafío de sostener un perfil propio en un ambiente en que el prestigio de Gregorio de Laferrere era una referencia constante.
En sus textos se reflejaban tanto las tensiones sociales de la época como la observación de la vida cotidiana porteña. Las representaciones teatrales que impulsó reunieron a públicos diversos y formaron parte de un circuito cultural que, en las primeras décadas del siglo XX, tenía una marcada vitalidad en Buenos Aires.
Además de su producción literaria y periodística, se vinculó con instituciones culturales y espacios de difusión de la actividad artística. Colaboró en entidades que promovían el teatro nacional y fomentaban la publicación de revistas y libros de autores argentinos. Su nombre apareció en actas y registros de organizaciones dedicadas a la cultura.
Su vida transcurrió cuando se consolidaba el teatro argentino como género autónomo, con la aparición de autores que proponían obras con identidad nacional. Su participación se inscribió en esa corriente, aportando piezas que dialogaban con las costumbres y transformaciones de la sociedad de su tiempo.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

LATITAS Alguien viene

Mi casa, acuarela de Raúl Cisterna La polvareda en el camino alteraba la rutina de una familia, en medio del monte, acostumbrada a recibir gente Cosas buenas traían las visitas, decían. Mi padre se alegraba cuando en el fondo del camino se levantaba la polvareda. “Alguien viene”, anunciaba y mi madre corría a arreglar la casa. Los cazadores llegaban con carne de animales mestizos, gorras chillonas, botas de caña alta y conservadoras de las que sacaban cerveza en latitas que los chicos juntábamos porque eran bonitas. Los llevábamos a entrenarse con las perdices que luego buscarían los perros para traer en la boca. Mi padre no les envidiaba la mala puntería. A veces apagaban tres balazos en una sola perdiz, que se mandaba a mudar volando y se perdía en la orilla del monte, gringos inútiles. En ocasiones quedaban hasta la noche para cazar vizcachas. Metían ruido por los alrededores, gritaban como en la cancha, andaban haciendo bombo en los guardabarros de las camionetas y volvían a la mad...

PEDAGOGÍA La leyenda todista

"Una ciudad otra", acuarela de Raúl Cisterna Una fábula contemporánea recorre el asfalto santiagueño y se adapta a culpas, temores y nuevas costumbres Así como hay un día de los empleados públicos que no tienen un día, yo soy la leyenda santiagueña comodín, usada para todo aquello que no la tiene. Me explico, entre los burócratas hay una fecha del empleado de Rentas, otra del empleado de Vialidad, otra del empleado municipal, pero hay una también para el resto, para los que no tienen festejo propio. Pero ningún otro dice: "Nosotros sí trabajamos, porque ya tuvimos nuestro festejo". Ya veo. Todos se prenden. Lo mismo hay una leyenda para las hermanas malas, para los que tienen relaciones con la comadre, el compadre o el cura, quienes pescan más de lo que precisan, para los que hacen daño al bosque, no alumbran los finados, no dan el asiento a las damas, apuestan por gallos ajenos. Bueno, soy la fábula para salir del paso. ¿Su hijo anda mal en la escuela?, soy un mons...

RADIONOVELA Entre dos corazones

"Teatro en el pago", acuarela de Raúl Cisterna Se narra lo que sucedió cuando se hizo una representación en el pago y cómo reaccionó la gente a la maldad de don Augusto El argumento es simple. Laura es una humilde maestra, hija ilegítima de don Augusto, un rico estanciero. Y no va y se enamora de Ricardo, su heredero. Don Augusto es su propio padre: es alguien cruel que mató a su madre cuando era jovencita, robó tierras, abusó de peones y mandó matar a quien se interpusiera. Y trama eliminar a Laura para no perder su fortuna, porque supone que ella sabe quién asesinó a su madre. Sus crímenes salen a la luz en un juicio dramático y Augusto es condenado a la horca. En el último capítulo de la radionovela sube al patíbulo maldiciendo a todos mientras Laura y Ricardo encuentran la redención. Nunca una audición había prendido tan fuerte en el pago como la de "Entre dos corazones", con los afamados Andrés de Santacruz como don Augusto, Pedrito Ibáñez como Ricardo, Rosita ...

APUESTA El hombre que creyó entender Israel

Gráfico de Comunidades Plus Años de estudio, prisión y observación llevaron a Sinwar a una conclusión equivocada sobre su enemigo La soberbia suele ser el talón de Aquiles de los grandes estrategas, y la historia es un cementerio de planes perfectos que chocaron de frente contra la realidad. El destino de Yahya Sinwar y los acontecimientos que transformaron el tablero de Oriente Medio a partir de la fatídica jornada del 7 de octubre son el retrato de una colosal apuesta basada en el error de cálculo. Detrás de aquella ofensiva minuciosa no hubo solo astucia militar, sino también una profunda ceguera estratégica nacida, paradójicamente, de un exceso de confianza. Existe un detalle revelador para entender la psicología del líder de Hamás: Sinwar era un profundo conocedor de su enemigo. Durante las más de dos décadas que pasó en prisiones israelíes, aprendió a hablar el hebreo con fluidez, tradujo biografías de directores del Shin Bet y consumió diariamente la prensa local. Estudió las di...

Escondido en los muros

Ilustración Luis Cernuda Escondido en los muros este jardín me brinda sus ramas y sus aguas de secreta delicia. Qué silencio. ¿Es así el mundo?… Cruz al cielo desfilando paisajes, risueño hacia lo lejos. Tierra indolente. En vano resplandece el destino. Junto a las aguas quietas sueño y pienso que vivo. Mas el tiempo ya tasa el poder de esta hora; madura su medida, escapa entre sus rosas. Y el aire fresco vuelve con la noche cercana, su tersura olvidando las ramas y las aguas. Ramírez de Velasco®