Ir al contenido principal

325 ALMANAQUE MUNDIAL Antero

San Antero, el Papa

El 21 de noviembre de 325, San Antero es elegido Papa, sucediendo a San Ponciano, que renuncia al ser exiliado por el Emperador

El 21 de noviembre de 325, San Antero fue elegido Papa en Roma, sucediendo a San Ponciano, que había renunciado luego de ser exiliado a Cerdeña por el emperador Maximino el Tracio. Originario de Calabria, Antero asumió el pontificado en un período de intensas persecuciones contra los cristianos. Su breve mandato de 43 días se centró en preservar actas de mártires. La elección ocurrió en secreto para evitar la vigilancia romana. Las persecuciones restringieron su actividad pública, enfocándose en la organización eclesiástica. Su muerte, por causas naturales, ocurrió en enero de 326. Fue enterrado en las catacumbas de San Calixto. Maximino mantuvo la presión sobre la comunidad cristiana. Roma vivía bajo un clima de tensión y vigilancia. El suceso reflejó los desafíos de la Iglesia primitiva en un imperio hostil.
San Ponciano, papa desde 230, enfrentó un entorno adverso bajo Maximino el Tracio, que reanudó las persecuciones tras la tolerancia de Alejandro Severo. En 235, las autoridades romanas arrestaron a Ponciano y lo desterraron a Cerdeña, donde las minas de plomo implicaban una muerte lenta. Renunció al papado el 28 de septiembre de 325, permitiendo una nueva elección en Roma, un hecho sin precedentes en la historia eclesiástica. En Cerdeña, soportó trabajos forzados hasta su fallecimiento ese mismo año. Sus restos fueron trasladados a Roma posteriormente. La renuncia aseguró la continuidad del liderazgo cristiano. La comunidad romana, fragmentada, buscaba reorganizarse en la clandestinidad. Las catacumbas se convirtieron en refugios para el culto y las reuniones.
San Antero, nacido en Petilia, Calabria, provenía de una familia cristiana de raíces griegas. Antes de su elección, sirvió como presbítero en Roma, donde las comunidades cristianas se reunían en secreto para evitar persecuciones. Su formación y dedicación lo hicieron candidato natural para suceder a Ponciano. Las fuentes lo describen como un hombre comprometido con la memoria de los mártires. Su vida previa al papado es poco conocida debido a la escasez de registros. La persecución dificultaba la documentación escrita. En Roma, las autoridades vigilaban a los líderes cristianos. Antero asumió el pontificado consciente del peligro que implicaba.
La elección tuvo lugar en un lugar oculto, probablemente una casa privada o una catacumba, para evitar la atención imperial. Los presbíteros y fieles se reunieron en secreto, eligiendo a Antero por consenso, según la tradición de la época. La ceremonia, breve y sin ostentación, reflejó la necesidad de discreción. Maximino, conocido por su animadversión hacia los cristianos, mantenía espías en la ciudad. La comunidad cristiana dependía de la clandestinidad para sobrevivir. Antero contó con el apoyo de los diáconos locales. La transición desde Ponciano fue rápida para garantizar la unidad. Las catacumbas de San Calixto sirvieron como centro de reuniones. El temor a arrestos marcó cada paso del proceso.
Durante su pontificado, Antero enfrentó severas restricciones debido a las persecuciones. Las celebraciones públicas estaban prohibidas, y las actividades eclesiásticas se limitaban a entornos secretos. Se dedicó a recopilar actas de mártires, documentos que detallaban los juicios y ejecuciones de cristianos. Estos textos, guardados en archivos ocultos, fortalecían la fe de la comunidad. Antero encomendó a los diáconos preservar estos registros en las catacumbas. Su labor se centró en mantener la organización interna de la Iglesia. Las misas se celebraban en hogares de fieles. La constante amenaza de delaciones limitaba cualquier acción pública. Los cristianos enfrentaban la presión de realizar sacrificios paganos.
Maximino el Tracio, emperador desde 235, mantuvo una política implacable contra los cristianos, a los que consideraba una amenaza al orden imperial. Su reinado estuvo marcado por crisis económicas y conflictos en las fronteras. En Roma, los cristianos eran acusados de deslealtad por negarse a venerar a los dioses romanos. Antero evitó enfrentamientos directos con las autoridades para proteger a la comunidad. Las catacumbas ofrecían un refugio temporal frente a la vigilancia. Los soldados romanos patrullaban las entradas de la ciudad. Las persecuciones se extendían a provincias del Imperio. La Iglesia se esforzaba por mantenerse unida en la adversidad.
El pontificado de Antero terminó el 3 de enero de 326, cuando murió por causas naturales. Algunas tradiciones sugieren un posible martirio, aunque no hay pruebas definitivas. Su muerte ocurrió en Roma, en un contexto de tensión constante. La comunidad cristiana lloró su pérdida en privado, evitando ceremonias públicas por temor a represalias. Los diáconos asumieron la organización inmediata tras su fallecimiento. La noticia se difundió lentamente entre los fieles. El liderazgo quedó vacante por un breve período. Antero dejó un archivo inicial de mártires. Su mandato reflejó la resistencia de la Iglesia primitiva.
Fue enterrado en el cementerio de San Calixto, en la Vía Apia, un lugar sagrado para los cristianos. Su tumba, marcada con una sencilla inscripción, se convirtió en un sitio de veneración discreta. Las catacumbas, excavadas en la roca, albergaban los restos de mártires y fieles. Los cristianos visitaban el lugar en secreto para orar. El cuerpo de Antero fue depositado por sus seguidores con cuidado. La lápida registraba su nombre y título papal. Las autoridades romanas no interfirieron en el entierro. La comunidad mantuvo viva su memoria. San Calixto simbolizaba la resistencia cristiana.
En 325, Roma vivía bajo la sombra de Maximino, pero el ascenso de Constantino I en el Imperio de Occidente comenzaba a transformar el panorama. Tras su victoria en 312, Constantino había otorgado libertad a los cristianos con el Edicto de Milán. Sin embargo, en el Imperio de Oriente, Maximino persistía en la represión. Roma, atrapada entre ambos poderes, era un cruce de influencias políticas. Los cristianos locales aguardaban un cambio que aliviara su situación. Antero no vivió para presenciar esta transición. Su pontificado ocurrió en un momento de incertidumbre. La Iglesia dependía de la fe de sus miembros. Las catacumbas representaban su fortaleza oculta.
El 21 de noviembre, la ciudad seguía su ritmo bajo la vigilancia imperial. Los cristianos se reunieron en pequeños grupos para orar tras la elección. Los mercados del Foro bullían con actividad diaria. Los templos paganos recibían ofrendas exigidas por el emperador. Antero visitó las catacumbas para confirmar su compromiso con la comunidad. Los diáconos le informaron sobre los mártires recientes. La comunidad preparó copias de las actas para su conservación. El invierno romano enfriaba las calles empedradas. La Iglesia, en silencio, resistía las adversidades del tiempo.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

DESCUBRIMIENTO Los espejitos y otros mitos de la Conquista Española (con yapa)

Isabel la Católica De las joyas que Isabel no empeñó, hasta los espejitos, pasando por la redondez de la Tierra, las universidades y la antropofagia Hay mitos que siguen dando vueltas y más vueltas, a 534 años del descubrimiento de América. Y de yapa, por qué Eduardo Galeano se arrepintió de su libro sobre América Latina, un descubrimiento, este sí que será sorpresivo para muchos. Le guste o no, amigo, los que se marca en esta crónica fue de esta manera y no de otra. Si usted tiene una opinión distinta, es sólo eso, opinión, un sentir, una idea. A continuación, los hechos. La reina Isabel no empeñó sus joyas para Colón La escena romántica de Isabel entregando sus joyas para ayudar a Colón nunca ocurrió. Las había empeñado mucho antes, para financiar la guerra de la Reconquista contra los árabes. La expedición de 1492 se pagó con fondos de la Corona y préstamos de banqueros castellanos y genoveses. También hubo aportes logísticos y humanos de marinos curtidos, acostumbrados a navegar p...

1957 AGENDA PROVINCIAL Dimensión

Santucho, a la derecha de la fotografía El 9 de octubre de 1957, abre sus puertas Librería Dimensión en el local 18 del Pasaje Tabycast, en Santiago del Estero El 9 de octubre de 1957, abrió sus puertas la Librería Dimensión en el local 18 del Pasaje Tabycast, en Santiago del Estero, fundada por el intelectual Francisco René Santucho. Antes, en 1952, había establecido la Librería Aymara en el solar de los Taboada, en Buenos Aires 146. Ambas librerías promovieron el pensamiento indoamericano, acogiendo actividades culturales como charlas, exposiciones y presentaciones de libros. Dirigió la revista Dimensión entre 1956 y 1962, publicando seis números. Organizó el Grupo Dimensión, un espacio heterogéneo para el intercambio intelectual. Fue un destacado activista político, integrándose al Partido Revolucionario de los Trabajadores en 1965. Estudió quechua en Bolivia y la historia colonial. Nació en 1925 en Santiago del Estero. Fue secuestrado en 1975 y permanece desaparecido. Su esposa, Gi...

CRIANZA Let it be (paternidad de brazos caídos)

"Belgrano", de Raúl Cisterna La libertad de todo pequeño exige que los grandes renuncien incluso a la obligación de cuidarlo Creo en la libertad, por eso a mi hijo no le doy ninguna religión. Cuando sea grande, si quiere, será musulmán, budista, evangelista, lo que elija. Imponerles una religión a los niños es una atrocidad. Tampoco le diré si tiene que ser macho o hembra. Por lo tanto, un día lo vestiré como hombrecito, otro como mujercita, al siguiente le pondré solamente un collar de perro y, al otro, un cabestro. Así, cuando sea grande y se autoperciba como hombre, mujer, perro, caballo, ropero antiguo o mate amargo, podrá reclamar su documento nacional de identidad, que lo acreditará frente al mundo. La libertad ante todo. Eso del sexo binario (binarie), es un artilugio malsano que contaban antes, fabricado por mentes atrofiadas que repetían como loros viejos axiomas de religiones retrógradas. No lo obligaré a comer de todo. Si quiere alimentarse solamente con papitas y ...

SARRACENOS A quiénes molieron a palos

"Carrera", de Raúl Cisterna La respuesta estaba ahí entre motores, mecánicos, asado, secretos y una carrera de cincuenta centímetros cúbicos "Vinieron los sarracenos y nos molieron a palos; que Dios protege a los malos cuando son más que los buenos", dice el refrán popular español. Claro, nosotros éramos los buenos, los de allá, los malos. Alguien me dijo que no era así, sino que rozaba el sarcasmo, pues originalmente Dios protegía a los buenos, que eran ellos. Busqué la versión en la Espasa Calpe y ahí también Dios estaba con los malos. Un versito del cura Leonardo Castellani le daba la razón al viejo dicho: "Nosotros somos los buenos, nosotros ni más ni menos, los otros son unos potros comparados con nosotros". Debo ser muy tonto, ¿no?, pero a veces una idea me revolotea en la cabeza durante mucho tiempo, y me quedo pensando, dándole vueltas y vueltas. Hasta llegué a consultar con un sacerdote que me confirmó que, al menos en este caso, Dios ayudaba a lo...

PROGRESO Pobre como empanada de polenta

"Progreso", de Raúl Cisterna Cada invento despierta temores viejos, y deja rezagados quienes prefieren seguir aferrados al pasado Ustedes no se acuerdan, porque eran muy chicos, pero cuando se popularizó el ferrocarril, a principios del siglo XX, se dijo que la velocidad provocaría locura, las vacas dejarían de dar leche, las chispas de los rieles incendiarían los campos, el ruido y el humo enfermarían a la gente y se produciría una mezcla peligrosa de personas de distintas clases sociales. Dejaría sin trabajo a cocheros, posaderos, arrieros y carreros. Además, no va a decir que no, era antinatural que algo se moviera sin caballos, faltaba más. El telégrafo también era un invento muy peligroso, pues era “demasiado rápido para la verdad”. Oiga, toda una definición, ¿eh? Se temía, ya en ese entonces, mire usté, que difundiera noticias falsas o alarmas innecesarias. Las vacunas generaron un miedo tan grande que, uf, sigue hasta hoy. Eso que era la antivariólica, contra la viruel...