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Mostrando las entradas etiquetadas como Vaso

COTIDIANA Agua del caño

Lavando los utensilios Empezó llegando por la Belgrano y ahora está en todas las casas, y algunos se empeñan en no llevarle el apunte Muchos han perdido la noción de lo que significa que el agua salga de los caños de la casa, que estén tan llenos, que alcanzan para llenar el vaso, la botella, la olla, el balde o estarse derramando todo el día sin terminarse nunca. Hay gente que, en los últimos 20 años al menos, jamás ha tomado agua del caño, siempre de la heladera, como si los de la empresa la calentaran, de tal suerte que ya no sirve para calmar la sed. Quizás por cotidiano, pocos saben que el agua fue protagonista de la primera gran obra pública de Santiago y del país: la acequia de la Belgrano. Su mantenimiento, limpieza y cuidado ocupa gran parte de las comunicaciones de los archivos de la provincia. Desde aquellos tiempos a hoy ha recorrido un largo camino. Esa zanja primigenia tuvo una continuación histórica de soluciones hidráulicas cada vez más avanzadas, por supuesto. Aunque u...

RELATO El canto perdido de la jefa de las ranas

Ilustración nomás A veces se cruzan historias de gallos rengos, mulas sanmartinianas y una filosofía de entrecasa que entra sin permiso —De todo lo que había en el pago, lo que más extraño es el canto de las ranas del verano después de la lluvia— dice Macario, acomodando su vaso sobre la mesa. Los otros lo miran, ya saben que viene una historia. Sea cierto o no, Macario siempre tiene un cuento para largar. —¿El canto de las ranas? —pregunta uno, incrédulo. —Sí, las ranas. Mirá, te voy a contar… Empieza con aquella vez, de chico, que con los hermanos y algún primo de visita decidieron pillar a la que llevaba la batuta. Los amigos, en ese bar de mala muerte debajo de la tribuna de Central Córdoba, se acomodan en las sillas y lo dejan hablar. Es que Macario ya antes les había largado cada cosa. De chicos hacían competencias a ver quién boleaba más gallinas, con boleadoras de marlo atadas con hilo sisal… El abuelo se enojó como nunca, porque le arruinaron, dejándolo rengo, un gallo de pele...

LECTURAS Odios varios

Cara de odio Algunos odios o tirrias del autor de esta nota, que espera ser tenido en serio porque cuando lo escribió estaba consciente y lúcido Odio la buena onda, la mitad del vaso medio llena, a los viejos de más de 18, que se tratan de chicos, la casualidad y la causalidad, a los que dicen que este es un país libre, a los que se ponen una remera que dice “ay lav Ñú llor” o “ay lav cualquier cosa”, odio la primavera, a las flores porque me hacen estornudar, a la mitad de la biblioteca, a los mediadores en cuestiones espinosas, a los que creen que la razón está mitad allá y mitad aquí, a los que dicen “mens sana in corpore sano”, a los que al final tenían razón y ya que estamos, a los que siempre tienen razón, a los prolijos, a los que subrayan títulos con azul y subtítulos con colorado y nunca se olvidan, a los mosquitos. Odio a los buenos, a los que siempre ganan, a los que siempre ganan porque son mejores, más fuertes, más altos o más hábiles, a los satisfechos, a los que ponen al...