Ir al contenido principal

1879 CALENDARIO NACIONAL Roca

El joven Julio Roca en un retrato

El 2 de junio de 1879, Julio Argentino Roca llega a la isla de Choele Choel, durantela Conquista del Desierto

El 2 de junio de 1879, el general Julio Argentino Roca, Ministro de Guerra y Marina del gobierno de Nicolás Avellaneda, llegó a la isla de Choele Choel, en el río Negro. Fue durante la Conquista del Desierto.
Esta expedición, iniciada en abril de 1879, tenía por objeto extender el control del Estado argentino sobre los territorios de la Pampa y la Patagonia, ocupados por comunidades indígenas. Roca comandó una de las cinco divisiones del ejército, con unos 6.000 hombres, entre ellos 820 indios aliados, equipados con fusiles Remington de carga rápida.
La división de Roca, que partió desde Azul, provincia de Buenos Aires, avanzó hacia el río Negro, confluyendo con otras columnas militares en Choele Choel. La campaña buscaba establecer la frontera efectiva del Estado argentino hasta los ríos Negro y Neuquén, incorporando más de 15.000 leguas cuadradas al territorio nacional.
La llegada de Roca a Choele Choel marcó un punto clave en la segunda fase de la campaña, que comenzó en marzo de 1879. El 25 de mayo de 1879, Roca y sus tropas celebraron en la isla un acto conmemorativo, izando la bandera argentina y realizando una misa para marcar la ocupación de la Patagonia.
Según registros oficiales, en esta fase de la campaña, el ejército informó de la muerte de 1.313 indios combatientes, la captura de 1.271 guerreros, 10.513 mujeres y niños, y la reducción de 1.049 indígenas. Además, se liberaron varios cientos de cautivos europeos.
La expedición llevó científicos, cartógrafos, agrimensores, sacerdotes, fotógrafos y periodistas, como Remigio Lupo, el sacerdote Mariano Antonio Espinosa y el teniente coronel Manuel de Olascoaga, que documentaron el viaje.
El 2 de junio, las tropas de Roca consolidaron su presencia en Choele Choel, un lugar estratégico conocido entonces como un centro de actividad indígena. Desde allí, Roca continuó su avance hacia la confluencia de los ríos Limay y Neuquén, a la que llegó el 11 de junio de 1879.
Luego se dirigió a Carmen de Patagones, regresando por mar a Buenos Aires el 8 de julio de 1879. La campaña militar no enfrentó resistencia significativa en Choele Choel, según los informes del ejército. El Congreso argentino había sancionado la Ley 947 en 1878, destinando 1.600.000 pesos para financiar la operación, divididos en 4.000 títulos.
Choele Choel, ubicada en el Valle Medio del río Negro, fue fundada formalmente en julio de 1879 por el general Conrado Villegas, bajo el nombre inicial de Nicolás Avellaneda, en honor al presidente. El asentamiento fue reubicado dos veces debido a inundaciones, y en 1899, tras una gran crecida, reemplazó temporalmente a Viedma como capital de la Gobernación de Río Negro.
La llegada de Roca a Choele Choel el 2 de junio de 1879 fue un hito en la ocupación militar de la Patagonia, consolidando el control argentino sobre la región.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Cristian Ramón Verduc2 de junio de 2025 a las 9:47

    Un hecho histórico muy importante, que ha hecho de nuestro país lo que es. Hoy, podemos disfrutar de la Patagonia sin pedir permiso a nadie, y hay quienes han ido a trabajar en provincias patagónicas. Algunos se han quedado definitivamente, con familia formada allá, y hay quienes se han jubilado allá y han vuelto a su provincia con un cobro mensual mejor que si se hubiesen jubilado en el Norte del país.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

COLABORACIÓN La humildad es sabiduría

El Papa Benedicto XVI El Papa Benedicto abrió su honda sabiduría con humildad para reconocer la fe y comunicarla a todos Por Juan José Ramón Laprovitta Lo verdadero y bueno se ofrecen a la contemplación, y su viva simbiosis marca la integridad del ser y hace surgir la belleza de la sabiduría sólo en la humildad. La sabiduría es la experiencia de la vida en su devenir, alumbrada por la observación, el estudio, el trabajo, los anhelos y es asumida como escuela para aceptar las luces y corregir las sombras. Y así, desde la humildad, la luz se eleva en el seno de la oscuridad para alumbrar el esplendor de la Verdad. Y en estos tiempos donde la soberbia nos satura con sus múltiples expresiones, y que a veces tienen hasta una hipócrita piel de cordero, se impone no olvidarnos y tener siempre presente al testimonio silencioso sin parangón, del gran Papa Benedicto XVI, que nos abrió a todos su honda sabiduría, para reconocer la Fe y comunicarla a todos, pero sobre todo, lo que ha vivido ante n...

CATEGORÍAS Lo que hay en la viña del Señor de Feibu

"Feibu", de Raúl Cisterna Seguramente usté es alguno de los que se nombra en la nota, fíjese bien, si no figura, seguro que le pasa raspando De cada diez personas que entran en Feibu, once son revolucionarios. Usted dice que no tiene una ideología definida, que un día piensa una cosa y al siguiente otra. Pero en alguna categoría de las siguientes entra, según sus amigos, sus enemigos, la gente que lo quiere, la que no lo quiere, la que más o menos. Fíjese bien porque seguramente cabe en la categoría de los feibuqueros de izquierda, agoreros, candidateables, acomodaticios, estatistas, de derecha, tuiteros, gubernistas, cogedorcitos, poetisas, de centro, animistas, marxistas leninistas, políticos, trosquistas, nazis, artistas, aborteras, fachos, groseros, jodidos, mala yunta, pro-eje, budistas, anticlericales, aliados, médicos, opas, entrometidos (entremeses les dicen en el campo), marcianos, estúpidos imberbes, vegetarianos, optimistas, carneros, obreros, todistas, caceroleros...

PERIODISMO Longobardi, Milei y chu chu uá

Marcelo Longobardi El periodismo se ha convertido en una de las maneras más bajas de hacer política, con el Presidente revoleando mierda Marcelo Longobardi nunca fue santo ni de mi devoción. Como periodista me parece un tipo antipático que hace entrevistas a alguna gente con la que está de acuerdo o más o menos y a los que le responderán lo que no le gusta, los increpa de mala manera. Se peleó con Jorge Lanata y se mandó a mudar de radio Mitre, en la que conducía lo que llaman “la primera mañana”, que es el horario en que la gente se levanta y está saliendo a trabajar, al menos en Buenos Aires. Después anduvo haciendo no sé qué, por Estados Unidos y volvió a radio Rivadavia a hacer lo que sabe, conducir un programa con el que se despiertan los porteños. Esta vez no le fue muy bien, sobre todo porque su equipo, es decir los que trabajaban con él en Mitre, quedaron en Mitre. No es que fueran gran cosa un humorista o imitador de chistes gruesos, una voz femenina sensual y periodistas espe...

ÓBITO Santiago Olmedo

Santi Olmedo con uno de sus nietos Unas líneas para recordar al amigo y también para reivindicar su última lucha Ha muerto Santiago Olmedo, amigo. Estuve en su casa, a la vera del Camino de la Costa (calle Víctor Alcorta), hace unos meses visitándolo y, como suele suceder en muchas más ocasiones que las que uno quisiera, no sabía que era la última vez que nos veríamos. Si algunas palabras hay que dedicar a su memoria espiritual, no dudo de que sus hijos y nietos han de continuar con el legado de hombría de bien y la comprensión hacia quienes lo perseguían que siempre tuvo, aun cuando los ataques arreciaban en brutalidad y mala leche, si vamos a decirlo todo. Su ánimo era el de siempre y sólo se quejó, esa vez, de algunos achaques propios de la edad. Una de las máximas de la política cuando era una actividad prohibida para los pobres palurdos, cuyos hijos hoy pueblan la cloaca de las redes sociales de internet, es que se retrocedía ante el enemigo muerto. Si se murió ya está, es vana la...

SARTÉN La revolución que nunca terminó

Un "error táctico" de los delincuentes Algunos días descubre que las derrotas no acaban cuando se pierden, sino cuando dejan de soñarse A veces recuerda esos días, cuando creía que el gobierno estaba a tiro de pistola, ahí nomás, a la vuelta de la historia. Sueña con que, por una de esas carambolas del destino, se hacían con el poder. Llegaban a la Casa Rosada de botas sucias, cabello largo, camisas Grafa de obreros, fusiles apuntando al suelo mientras el pueblo los aclamaba en la Plaza de Mayo. Hubiera sido una escena apoteósica. El 1 de diciembre de 1974, en Tucumán, el capitán Humberto Viola, de 31 años, fue asesinado junto a su hija María Cristina, de tres años, en un atentado perpetrado por miembros del Ejército Revolucionario del Pueblo. El oficial, que prestaba servicios en el destacamento de inteligencia, conducía su automóvil junto a su esposa María Cristina Picón, embarazada de cinco meses, y sus dos hijas cuando llegaron a la casa de sus padres en Ayacucho al 200. ...