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1930 CALENDARIO NACIONAL Penina

Joaquín Penina

El 9 de septiembre de 1930, el gobierno de José Félix Uriburu fusiló a Joaquín Penina, un albañil anarquista, en Rosario

El 9 de septiembre de 1930, el gobierno de José Félix Uriburu fusiló clandestinamente a Joaquín Penina. Fue en Rosario y la víctima era un albañil anarquista, de 25 años, cuando fue muerto sin juicio previo, en las barrancas del arroyo Saladillo, por distribuir panfletos contra el régimen. Nacido en Gironella, Cataluña, llegó a Rosario en 1925, militaba en la Federación Obrera Regional Argentina. Detenido con dos compañeros, fue el único ejecutado. Su cuerpo, enterrado como NN en el cementerio La Piedad, marcó el inicio de la represión de la dictadura.
Fue el primer desaparecido político en una dictadura militar argentina, marcando así un hito en lo que luego sería una macabra costumbre de casi todos los gobiernos de facto, y no solamente de facto, de la Argentina y la región.
Había nacido el 1 de mayo de 1905 en Gironella, un pueblo de la comarca de Bergadá, provincia de Barcelona, España. Emigró a la Argentina a los 20 años y se estableció en Rosario, ciudad industrial del sur de Santa Fe. Allí se unió al Movimiento Obrero Anarquista de la Federación Obrera Regional Argentina. Trabajaba como albañil, especializado en la colocación de mosaicos en pisos y paredes. Su militancia ya era activa en España, y en Rosario continuó participando en el movimiento anarquista.
Vivía en un altillo alquilado en calle Salta 1581, entre Presidente Roca y Paraguay, junto al carpintero italiano Victorio Constantini. En ese espacio armó una pequeña biblioteca con obras políticas y literarias, que prestaba o vendía a bajo precio a sus compañeros. También distribuía el periódico La Protesta y literatura anarquista enviada desde España y Buenos Aires, como parte de la Guilda de Amigos del Libro.
El 6 de septiembre de 1930, el general José Félix Uriburu derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen, instaurando la primera dictadura militar argentina. Un día después, se publicó un bando que ordenaba “pasar por las armas” a quienes difundieran propaganda contra el gobierno de facto. La medida apuntaba a comunistas y anarquistas, muchos de ellos obreros y dirigentes gremiales.
El 9 de septiembre de 1930, a las seis de la mañana, la policía irrumpió en el altillo de Penina. Detuvieron al anarquista junto a Constantini y a Pablo Porta, otro catalán que estaba de visita. Se los acusó de imprimir y distribuir panfletos contra Uriburu. Encontraron un mimeógrafo en la vivienda, pero estaba roto desde hacía dos meses, según explicó Penina.
Los tres fueron llevados a la Jefatura de Policía de Rosario, ubicada entre las calles Santa Fe, Dorrego, San Lorenzo y Moreno. El teniente coronel Rodolfo Lebrero, jefe de policía de facto, ordenó el fusilamiento. Porta y Constantini fueron liberados el 11 de septiembre, sin registro claro de los motivos. Penina, en cambio, permaneció detenido.
Esa noche, fue trasladado en una ambulancia de la Asistencia Pública. El trayecto incluyó las calles Moreno, Santa Fe, Dorrego, Ayolas, San Martín, avenida Arijón y un camino de tierra hacia el río Paraná, cerca del Puente de Saladillo. Allí, en las barrancas del arroyo Saladillo, un pelotón dirigido por el subteniente Jorge Rodríguez lo ejecutó.
El capitán Luis Sarmiento, del Regimiento 11 de Infantería, comandó la operación. Rodríguez disparó el tiro de gracia. En los bolsillos de Penina hallaron dos galletas, un trozo de diario y un giro de cinco pesetas para su hermano en Barcelona. Su cuerpo fue llevado al cementerio La Piedad.
Fue enterrado como NN en la fosa 450 del solar 2, sin identificación oficial. Los empleados municipales notaron que la fosa ya estaba cubierta, sin su intervención. El Poder Judicial rechazó los habeas corpus presentados por sus compañeros.
La policía destruyó el altillo de Penina, quemó sus libros y se quedó con 600 pesos destinados a editoriales. Su prontuario fue eliminado del Departamento de Investigaciones de Rosario.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Estos milicia argentinos fueron buenos para picanear y fusilar sin juicio. En Malvinas

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