Ir al contenido principal

1755 ALMANAQUE MUNDIAL Nace Hahnemann

Samuel Hahnemann

El 10 de abril de 1755 nace Samuel Hahnemann, médico alemán fundador del curanderismo conocido como homeopatía


El 10 de abril de 1755 nació Christian Friedrich Samuel Hahnemann, en Meissen, Sajonia (ahora Alemania). Fue un médico alemán, fundador del sistema terapéutico conocido como homeopatía.
Estudió medicina en Leipzig y Viena, obteniendo el título en Erlangen en 1779. Después de ejercer en varios lugares, se instaló en Dresde en 1784 y luego se mudó a Leipzig en 1789.
En 1790, mientras traducía las Lecciones sobre la Materia medica al alemán, le llamó la atención el hecho de que los síntomas producidos por la quinina en el cuerpo sano fueran similares a los de los estados desordenados que la quinina se usaba para curar.
Esa observación lo llevó a afirmar la teoría de que “los gustos se curan con los gustos”, similia similibus curantur; es decir, las enfermedades se curan (o deberían ser tratadas) con aquellas drogas que producen en personas sanas síntomas similares a las enfermedades.
Promulgó su principio en un artículo publicado en 1796; y, cuatro años después, convencido de que las drogas en pequeñas dosis ejercían efectivamente sus poderes curativos, avanzó su doctrina de su “potenciación de la dinamización”. Su obra principal, Órgano de Medicina Racional, contiene una exposición de su sistema, al que llamó Homopathie u homeopatía. En su libro Farmacología pura, detalló los síntomas producidos al “probar” una gran cantidad de fármacos, es decir, al administrarlos sistemáticamente a sujetos sanos.
En 1821 la hostilidad de los farmacéuticos lo obligó a abandonar Leipzig y, por invitación del gran duque de Anhalt-Köthen, se fue a vivir a Köthen.
Catorce años más tarde se trasladó a París, donde ejerció la medicina con gran popularidad hasta su muerte en esa ciudad, ocurrida el 2 de julio de 1843.
En octubre del 2020, unos 2.750 profesionales que trabajan en atención médica de 44 países del mundo (casi todos trabajadores de la salud y científicos de diversas disciplinas), firmaron el "Primer manifiesto contra las pseudociencias en la salud" del mundo, planteando la necesidad de mayores regulaciones contra productos que no han probado su efectividad terapéutica con rigor científico.
Se referían al negocio de venta de medicamentos falsos que crecía por la pandemia de covid-19: "Venden azúcar a personas enfermas y les hacen creer que puede curarles o mejorar su salud. Esto ha ocasionado muertes y lo seguirá haciendo", expresaba el manifiesto dirigido de forma particular hacia las regulaciones de la Unión Europea sobre productos terapéuticos alternativos a la medicina.
La homeopatía según ese manifiesto es la "pseudoterapia más conocida", pero advierten que hay otras prácticas en "la otra medicina" que están ganando popularidad.
Hay alrededor del mundo muchos casos sólidamente documentados y probados en los que sus protagonistas fallecieron por dar la espalda a la medicina tradicional para tratarse exclusivamente con homeopatía y otras pseudoterapias.
“La homeopatía es una pseudoterapia que no es tolerable usar ni siquiera de forma combinada con la medicina porque pone al mismo nivel algo que es científico con algo que no lo es y supone abrir la puerta a la magia, a un área de engaño de algo que no es real", sostuvo Vicente Baos, médico de familia y miembro del observatorio contra las pseudoterapias de la organización médica colegial de España.
Afirmó también que esta pseudociencia no es ni siquiera una técnica médica. "No forma parte de los estudios médicos oficiales. Los homeópatas no están evaluados ni acreditados y un homeópata puede médico, farmacéutico o tu vecino", advirtió.
Sirva la efeméride del día para dar a conocer una chantapufeada de las peores, porque en nombre de la medicina no se cura: además estos curanderos matan gente.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

COLABORACIÓN La humildad es sabiduría

El Papa Benedicto XVI El Papa Benedicto abrió su honda sabiduría con humildad para reconocer la fe y comunicarla a todos Por Juan José Ramón Laprovitta Lo verdadero y bueno se ofrecen a la contemplación, y su viva simbiosis marca la integridad del ser y hace surgir la belleza de la sabiduría sólo en la humildad. La sabiduría es la experiencia de la vida en su devenir, alumbrada por la observación, el estudio, el trabajo, los anhelos y es asumida como escuela para aceptar las luces y corregir las sombras. Y así, desde la humildad, la luz se eleva en el seno de la oscuridad para alumbrar el esplendor de la Verdad. Y en estos tiempos donde la soberbia nos satura con sus múltiples expresiones, y que a veces tienen hasta una hipócrita piel de cordero, se impone no olvidarnos y tener siempre presente al testimonio silencioso sin parangón, del gran Papa Benedicto XVI, que nos abrió a todos su honda sabiduría, para reconocer la Fe y comunicarla a todos, pero sobre todo, lo que ha vivido ante n...

PREJUICIOS ¿Racismo dice?, ni ahí

Fotografía intervenida, a modo de ilustración Los que acusan a los argentinos de creerse superiores no saben de qué hablan realmente "En la Argentina no hay racismo", dicen. Muy bien, muy bien. Pero, oiga, ¿usted ve muchos negros por las calles? Ninguno. Así es fácil. Pero si nos rascan un poco, van a ver que uno de los insultos que las demás barras de fútbol le dedican a Boca Juniors es "bolitas", por bolivianos. También les dicen "boliguayos", por bolivianos y paraguayos. Distintos son los de Santa Cruz de la Sierra, esos sí parecen gente como uno. Los que viven aquí son hinchas del club de los negros. Si pregunta a un habitante de los márgenes de la ciudad de Buenos Aires, quiénes son, dicen: "Los que vienen a quitarnos el trabajo a los argentinos". Oiga, ¿qué insulto se le ocurre para un mal tipo? Negro de mierda. ¿Y si es muy mal tipo?, Negro, solito, sin más calificativos, no los necesita. ¿Y si es rubio? También, no diga que no ha oído dec...

CATEGORÍAS Lo que hay en la viña del Señor de Feibu

"Feibu", de Raúl Cisterna Seguramente usté es alguno de los que se nombra en la nota, fíjese bien, si no figura, seguro que le pasa raspando De cada diez personas que entran en Feibu, once son revolucionarios. Usted dice que no tiene una ideología definida, que un día piensa una cosa y al siguiente otra. Pero en alguna categoría de las siguientes entra, según sus amigos, sus enemigos, la gente que lo quiere, la que no lo quiere, la que más o menos. Fíjese bien porque seguramente cabe en la categoría de los feibuqueros de izquierda, agoreros, candidateables, acomodaticios, estatistas, de derecha, tuiteros, gubernistas, cogedorcitos, poetisas, de centro, animistas, marxistas leninistas, políticos, trosquistas, nazis, artistas, aborteras, fachos, groseros, jodidos, mala yunta, pro-eje, budistas, anticlericales, aliados, médicos, opas, entrometidos (entremeses les dicen en el campo), marcianos, estúpidos imberbes, vegetarianos, optimistas, carneros, obreros, todistas, caceroleros...

CULTURA Enojado con el tirero

Vendedor de tiro (foto de Feibu) El tipo del que habla esta nota se tomó el trabajo de hacer una revista de cultura sólo para criticar a un tipo de gente Hubo un caso registrado por el periodismo santiagueño. Un tipo que se enojaba porque los vendedores de golosinas y los tireros y sus pitos no lo dejaban dormir por las siestas. Se tomó el trabajo de imprimir una revista de cultura para dejar constancia de su molestia. ¿Una enormidad? Claro que sí. Es como comprar toda una ferretería solamente para conseguir un martillo y pegarle en la cabeza a un mosquito. Una vez alguien le preguntó si era verdad que había escrito eso. —Claro, son muy molestos y pasan por la ventana de mi cuarto justo cuando me estoy por dormir. Después de vender caramelos, galletas, tiros, chicles, esas cosas, a la entrada del turno tarde, salen a recorrer las calles aledañas hasta la hora de la salida. De alguna manera deben avisar a los chicos que están cerca. Entonces tienen un silbato muy especial, reconocible d...

ÓBITO Santiago Olmedo

Santi Olmedo con uno de sus nietos Unas líneas para recordar al amigo y también para reivindicar su última lucha Ha muerto Santiago Olmedo, amigo. Estuve en su casa, a la vera del Camino de la Costa (calle Víctor Alcorta), hace unos meses visitándolo y, como suele suceder en muchas más ocasiones que las que uno quisiera, no sabía que era la última vez que nos veríamos. Si algunas palabras hay que dedicar a su memoria espiritual, no dudo de que sus hijos y nietos han de continuar con el legado de hombría de bien y la comprensión hacia quienes lo perseguían que siempre tuvo, aun cuando los ataques arreciaban en brutalidad y mala leche, si vamos a decirlo todo. Su ánimo era el de siempre y sólo se quejó, esa vez, de algunos achaques propios de la edad. Una de las máximas de la política cuando era una actividad prohibida para los pobres palurdos, cuyos hijos hoy pueblan la cloaca de las redes sociales de internet, es que se retrocedía ante el enemigo muerto. Si se murió ya está, es vana la...