Ir al contenido principal

ISRAEL En la cabeza de Yahya Sinouar

Yahya Sinouar

Una antigua jefa del Shin Bet, que interrogó al líder de Hamás cuenta que para los palestinos es necesario destruir a todos los judíos


El diario News Ru, que se edita en idioma ruso en Tel Aviv, entrevistó a Mikha Kobi, que fuera jefa del departamento de investigación del Shin Bet, (servicio de inteligencia y seguridad general interior de Israel), quien interrogó a Yahya Sinouar en una prisión israelí. En una nota que se publicó ayer, narró a la corresponsal de este diario, Alla Gavrilova, sus impresiones sobre la comunicación con el palestino. Como se sabe, Yahya Sinouar es el actual líder de la organización terrorista Hamás en la Franja de Gaza, luego de haber tomado el relevo de Ismail Haniya en febrero del 2017.
—¿Cuándo conoció a Sinuar y cuántas horas pasó con él en total?
—En 1989 lo interrogué por primera vez. En ese momento era jefe de la unidad de seguridad interna de Hamás, Majd ("Gloria"). La tarea de esta unidad era eliminar a los traidores. Además, Sinuar fue asesor del jeque Ahmad Yassin. En total pasé entre 150 y 180 horas con él. Eso es mucho. Durante este tiempo logré estudiarlo bien. Su odio hacia los judíos era absolutamente fanático, y era igualmente fanático con respecto al Corán. Pero lo más importante en su vida fue la Carta de Hamás, redactada en 1988 por el jeque Yassin. Por cierto, Sinuar, siendo uno de los asesores de Yassin, participó en la redacción de la Carta. Dice que el Estado de Israel debe ser destruido. Hizo todo lo posible para lograr este objetivo.
—¿Con qué propósito lo interrogó?

—Quería aprender todo lo posible sobre Hamás y cómo opera esta organización desde un punto de vista militar y de otro tipo: cómo educa a los jóvenes, cómo ayuda a los sectores más débiles de la población. Y, lo más importante, necesitaba una lista de miembros de Hamás. Como resultado, recibimos una lista de 500 militantes de Sinuar y los demás y los arrestamos a todos. En 1989 era todo lo que había de Hamás. Hoy son 30 mil. Después de los arrestos, quedó claro que los terroristas estaban en las etapas finales de preparación para una gran masacre de judíos. Todos fueron condenados a largas penas de prisión, hasta el propio Sinuar. Desafortunadamente, después de un fallido intento de asesinato de Khalid Meshaal en Jordania en 1997, Israel se vio obligado a liberar al jeque Ahmad Yassin. Tras su liberación, Yassin comenzó a trabajar para revivir a Hamás en la Franja de Gaza y continuó manteniendo estrechos vínculos con Sinouar, que dirigía la sede de Hamás desde una prisión israelí. Trabajaron muy estrechamente juntos, comunicándose a través de la Cruz Roja y los abogados. Sinuar, que cumplió cuatro cadenas perpetuas con nosotros, también dio órdenes desde prisión para llevar adelante ataques terroristas tanto en Israel como en Judea y Samaria. En prisión, personalmente degolló con una navaja a tres presos que, en su opinión, colaboraban con nosotros. E incluso antes de su arresto, mató personalmente con un cuchillo de carnicero a 12 personas, a quienes consideraba informantes del Shin Bet. Él y sus ayudantes ni siquiera mataron a uno, sino que lo metieron en un hoyo y le arrojaron arena hasta que se asfixió. Pero esas 12 personas no eran traidores. Por esos asesinatos, Sinouar fue apodado “el carnicero de Khan Yunis”.

Aquí, la noticia en ruso, para quien quiera corroborarla

—¿En qué idioma realizó los interrogatorios?
—En lengua árabe. Aunque Sinouar conocía bastante bien el hebreo, que aprendió perfectamente en la prisión. Leyó mucho en hebreo, principalmente biografías de líderes israelíes. Rabin, Shamir, Ben-Gurion. Sinuar lo explicó diciendo que es necesario conocer al enemigo lo mejor posible. Interrogué no sólo a Sinouar, sino también a muchos otros miembros de Hamás. Y todos daban la impresión de que les habían lavado el cerebro por completo. Creían firmemente en la Carta de Hamás. Es decir, para crear el califato islámico, primero es necesario destruir a todos los judíos y luego a todos los demás infieles.
©Ramírez de Velasco

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

DESTINO La mujer equivocada

Mujer bajo la lluvia Un encuentro bajo la lluvia que confunde pasado y presente y deja abierta la duda de si alguna vez se conocieron Cuando la lluvia comenzó a insinuarse, primero pensé en refugiarme en una librería, pero la más cercana estaba a tres cuadras y calculé que no llegaba. Me metí en un bar. Hermoso, me dije, ver la lluvia a través del cristal, tomando un café. Pero, ¿ha visto lo que es el destino? Un instante después, llegó ella, apurada. Cuando dejó el paraguas en su silla, le incliné la cabeza y respondió. Tenía cara conocida. Me fijé que estábamos solos. Me acerqué a su mesa y le pregunté si podía sentarme. Respondió que sí. —¿Cómo andan tus cosas? —Bien, ¿y las tuyas? —respondió. Le conté que andaba de diez, que todo marchaba sobre ruedas, como debe ser. Como suele ocurrir, después de un intercambio de cortesías, nos quedamos callados. Entonces aproveché para preguntarle su nombre, porque no lo recordaba. —Lidia —me dijo y agregó su apellido. —¡Ah!, claro, Lidia —repus...

NARRACIÓN Una conversación interesante

Archivo, ilustración El paso de lo oral a lo escrito hace que se pierdan detalles de una historia que, de otra manera hasta haría reir Introducción. Muchas historias se han perdido para siempre porque viven en cómo las cuentan cuando se juntan los amigos en un bar cualquiera, en un asado, en un velorio. Si se las pasa al papel, se les va la gracia, es imposible transmitirlas con fidelidad, salvo que uno sea un gran escritor. Presencia. Antonio Pereyra y Roberto Llanos eran amigos. Solían juntarse los sábados, bebían y hasta se emborrachaban, pero poquito, no vaya a creer. Cuando se pasaban de copas, no hacían escándalos ni se daban al “tomo y obligo” ni molestaban con paradas de compadrito. Se quedaban en un rincón. De vez en cuando Antonio soltaba una sentencia: "Abril suele ser llovedor", decía. Y Roberto respondía: "Ahá". A eso le llamaban una conversación interesante. Elucidación. La vida ha llevado a que historias que antes eran mechadas con otras para ir dan...

La cogida y la muerte

Ilustración Federico García Lorca A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. Comenzaron los sones de bordón a las cinco de la tarde. Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba! a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde, la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco en Punto de la tarde. Un ataúd con ruedas es l...

INTRUSO El invitado que no era

Imagen de ilustración nomás Una noche convertida en pesadilla íntima, con miradas confirmando algo que no cerraba en la escena Una noche un amigo me llevó a un cumpleaños, no conocía a nadie, ni a la dueña de casa ni a los invitados. Por ahí mi amigo enganchó una novia que sabía tener y se mandó a mudar con ella. Quedé sólo con esos perfectos desconocidos. Estábamos en el living y hablaban de sus cosas, de historias, viajes, relaciones que yo no conocía. En eso quise meter un bocadillo sobre algo que había dicho alguno. Apenas terminé de hablar se hizo un silencio sepulcral, todos me miraban. ¡Qué calor! De vez en cuando la dueña de casa me observaba con curiosidad. Se preguntaría quizás quién me había invitado. Cada vez que me miraba, rebuscaba en su memoria a qué hora había entrado, con quién, por qué. Qué hacía ese extraño ahí. Mientras refregaba mi pulgar derecho sobre la palma de la mano izquierda, un tic de cuando estoy nervioso, esperaba que se produjera algo: que cortaran la to...

Pueblo blanco

Ilustración Joan Manuel Serrat Colgado de un barranco Duerme mi pueblo blanco Bajo un cielo que a fuerza De no ver nunca el mar Se olvidó de llorar Por sus callejas de polvo y piedra Por no pasar, ni pasó la guerra Sólo el olvido Camina lento bordeando la cañada Donde no crece una flor Ni trashuma un pastor El sacristán ha visto Hacerse viejo al cura El cura ha visto al cabo Y el cabo al sacristán Y mi pueblo después Vio morir a los tres Y me pregunto pa' qué nacerá gente Si nacer o morir es indiferente De la siega a la siembra Se vive en la taberna Las comadres murmuran Su historia en el umbral De sus casas de cal Y las muchachas hacen bolillos Buscando, ocultas tras los visillos, A ese hombre joven Que, noche a noche, forjaron en su mente. Fuerte pa' ser su señor Tierno para el amor La canción Ellas sueñan con él Y él con irse muy lejos De su pueblo. Y los viejos Sueñan morirse en paz Y morir por morir Quieren morirse al sol La boca abierta al calor, como lagartos Medio ocult...