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1920 ALMANAQUE MUNDIAL Líbano

Beirut, capital del Líbano

El 1 de septiembre de 1920 se proclama el Estado del Gran Líbano, bajo mandato francés y es el origen del Líbano moderno

El 1 de septiembre de 1920 se proclamó el Estado del Gran Líbano, bajo el mandato francés, marcando el origen del Líbano moderno. Surgió tras la disolución del Imperio Otomano, integrando regiones como Monte Líbano, el norte, el sur y el valle de la Bekaa, con Beirut como capital. La decisión se formalizó en la Conferencia de San Remo y el Tratado de Sèvres. El general Henri Gouraud anunció la creación desde la Residencia de los Pinos. La bandera combinó símbolos franceses y libaneses. Los maronitas apoyaron el mandato, mientras algunos musulmanes preferían unirse a un estado árabe. En 1926 se aprobó una constitución, y en 1943 se logró la independencia. La población era diversa, con cristianos, musulmanes y drusos. La administración francesa impulsó mejoras en infraestructura. El sistema confesional definió la política del país.
Tras la Primera Guerra Mundial, el Imperio Otomano colapsó, y las potencias aliadas reorganizaron sus territorios. La Conferencia de San Remo, en abril de 1920, asignó a Francia el mandato sobre Siria y Líbano. El Tratado de Sèvres, firmado en agosto, dividió formalmente los territorios otomanos. El mandato francés buscaba administrar la región bajo la Sociedad de Naciones. Se decidió crear un estado que uniera varias zonas de población diversa. La elección de Beirut como capital reflejó su importancia comercial y estratégica.
El 1 de septiembre de 1920, el general Henri Gouraud, alto comisionado francés, proclamó el Gran Líbano desde la Residencia de los Pinos en Beirut. Estuvo acompañado por el patriarca maronita Elías Hoayek y el muftí sunita. El anuncio siguió al decreto 318 del 31 de agosto. El estado incluyó Monte Líbano, las ciudades costeras de Trípoli, Sidón y Tiro, y las regiones de Bekaa y Akkar. La incorporación amplió la extensión territorial más allá de la antigua Mutasarrifía de Monte Líbano.
La bandera del Gran Líbano combinó el tricolor francés con un cedro verde, símbolo nacional. La creación del estado fue bien recibida por los cristianos maronitas, que veían en Francia un protector histórico. Los musulmanes suníes y chiíes, en cambio, mostraron reticencias. Algunos abogaban por integrarse en un estado árabe liderado por el rey Faisal I, cuyo efímero Reino Árabe de Siria fue disuelto tras la derrota en Maysalun en julio de 1920.
La población del Gran Líbano era diversa. Los cristianos, principalmente maronitas, representaban una parte significativa, pero no la mayoría absoluta. Musulmanes suníes, chiíes y drusos formaban casi la mitad de los habitantes. Esta composición influyó en la política confesional, que asignaba cargos según la religión. En 1932, un censo registró un equilibrio aproximado entre cristianos y musulmanes. La diversidad religiosa marcó la dinámica política del país.
En 1924 se creó la libra libanesa-siria, administrada por el mandato francés. La moneda facilitó el comercio en la región. La administración francesa introdujo mejoras en infraestructura, como caminos, puertos y ferrocarriles. El puerto de Beirut se consolidó como un centro comercial clave. La educación también se expandió, aunque las escuelas religiosas mantuvieron un papel dominante.
El 23 de mayo de 1926, el Consejo Representativo aprobó una constitución inspirada en la Tercera República Francesa. Se declaró la República Libanesa, aunque seguía bajo control francés. El texto limitaba los poderes del presidente y establecía un parlamento. La estructura reflejaba el sistema confesional, distribuyendo escaños entre comunidades religiosas. La constitución sentó las bases para la futura independencia.
Durante el mandato, Francia favoreció a los maronitas, lo que generó tensiones con otras comunidades. La educación y la cultura francesa se promovieron activamente. Se crearon escuelas extranjeras, especialmente misioneras, que ofrecían estándares más altos que los de la era otomana. Sin embargo, no existía un sistema educativo estatal unificado. La influencia francesa dejó huella en la administración y la cultura.
En 1941, tras la ocupación alemana de Francia, el régimen de Vichy controló el mandato. El general Henri Dentz, alto comisionado, permitió el paso de suministros alemanes a Irak. Esto llevó a la intervención británica y de la Francia Libre en Líbano y Siria. El general Charles de Gaulle visitó la región tras los combates, prometiendo mayor autonomía.
El 22 de noviembre de 1943, Líbano proclamó su independencia. Se estableció el Pacto Nacional, un acuerdo no escrito que distribuía el poder entre cristianos y musulmanes. El presidente sería maronita, el primer ministro suní y el presidente del parlamento chií. Las tropas francesas se retiraron en 1946, completando la independencia.
La creación del Gran Líbano marcó el inicio de un estado con fronteras definidas, aunque controvertidas. Las regiones anexadas ampliaron la diversidad demográfica. El sistema confesional, instaurado desde los primeros años, definió la política. Beirut consolidó su papel como centro económico y cultural. Los cimientos del Líbano moderno se establecieron en 1920.
Ramírez de Velasco®

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