Ir al contenido principal

HISTORIA Los anekdoty soviéticos

Nicole Neumann y Pampita Ardohain

Hay chistes que son una forma de ejercer la resistencia cuando el poder está centrado en pocas manos y se ejerce cruelmente

Los anekdoty soviéticos no son simples chistes, aunque a primera vista parezcan inofensivos. Son, como los chistes que circulaban sobre Carlos Arturo Juárez, cápsulas de ironía y desobediencia disfrazada de humor, ecos de una vida cotidiana marcada por la burocracia, la escasez y el control absoluto del Estado. El miedo impedía la crítica directa y por eso se recurría al humor. Dicen que en el primer gobierno de Juárez, un cuñado de Juárez, de apellido Márquez, se había enriquecido sobremanera. El dicho era: “Perón gobierna, Evita dignifica, Juárez trabaja y Márquez goza”.
Cada historia breve, cada remate afilado, funciona como un espejo que refleja miedos, absurdos y contradicciones. Los chistes soviéticos se contaban en susurros en casas y fábricas, circulaban en la clandestinidad y se reían con precaución, porque la línea entre diversión y peligro era fina.
Hay algo visible en la economía de palabras: contarlos rápido para que nadie se entere de qué se ríe. En el caso de la Unión Soviética eran parte de la sutil resistencia de los excluidos del sistema. Para que no se diga que todo es en contra, al final hay un relato que funciona como el anticuento.

El auto
Un norteamericano le dice a un soviético:
—En mi país, si no te gusta tu auto, vas y te compras otro.
El soviético responde:
—En mi país también. Si no te gusta tu auto, vas al comité, lo devuelves, esperas diez años, y te dan otro que tampoco te gusta.

La manifestación
En una manifestación, un norteamericano grita:
—¡En mi país puedo plantarme frente a la Casa Blanca y gritar “¡Abajo Reagan!” sin que nadie me arreste!
El soviético contesta:
—Y en mi país puedo hacer exactamente lo mismo: puedo pararme frente al Kremlin y gritar “¡Abajo Reagan!” sin que nadie me arreste.

El teléfono
Reagan, Thatcher y Gorbachov visitan el infierno.
Reagan llama a Washington, habla diez minutos y el diablo le cobra mil dólares.
Thatcher llama a Londres, habla quince minutos y paga mil quinientos.
Gorbachov llama a Moscú, habla una hora y el diablo le cobra diez rublos.
Reagan se queja:
—¡Eso es injusto!
El diablo responde:
—No, señor. La llamada de usted fue internacional. La de Gorbachov fue local.

El perro
Un perro norteamericano visita Moscú y ve a un perro flaco en la calle.
—¿Qué te pasa? —pregunta.
—Tengo hambre, no hay comida —responde el perro soviético.
—¿Y por qué no ladras?
—¿Ladrar? ¿Para qué? ¿Para que me den menos?

La carrera
Se organiza una carrera entre un auto soviético y un auto norteamericano.
El norteamericano gana.
Al día siguiente, la prensa soviética informa: “En la gran carrera internacional, el auto soviético obtuvo un digno segundo lugar, mientras el norteamericano llegó penúltimo.”

El preso
Un norteamericano y un soviético comparten celda.
El norteamericano pregunta:
—¿Por qué estás preso?
—Porque hablé —responde el ruso.
—¿Y vos? —pregunta el soviético.
—Porque no me callé.

El zoológico
Un norteamericano visita el zoológico de Moscú y pregunta al guía:
—¿Por qué todos los animales están tristes?
El guía responde:
—Extrañan la libertad.
—¿Y el loro?
—Él no. Extraña hablar.

El desfile
Durante el desfile del Primero de Mayo, un soviético le dice a otro:
—¿Ves qué felices están todos?
El otro responde:
—Claro, es obligatorio.

Radio Armenia
—Radio Armenia, ¿es cierto que el camarada Ivanov ganó un auto en la lotería?
—En principio, sí. Solo que no lo ganó, sino que se lo quitaron. Y no era un auto, sino una bicicleta. Y no fue una lotería, fue un robo.

Rabinóvich (apellido común en Rusia) y el optimismo socialista
Le preguntan a Rabinóvich:
—¿Sigue siendo usted optimista?
—Por supuesto.
—¿Y en qué basa ese optimismo?
—En que ya nada puede empeorar.

El futuro
Pregunta un estudiante:
—Profesor, ¿qué diferencia hay entre el comunismo y el socialismo?
Respuesta:
—En el socialismo, el hombre explota al hombre. En el comunismo, es al revés.

Radio Armenia II
—Radio Armenia, ¿por qué no hay carne en las tiendas?
—Porque el socialismo aún no ha alcanzado su madurez.
—¿Y cuándo madurará?
—Cuando ya no quede nadie para comer carne.

El paraíso socialista
Le dicen a Rabinóvich:
—En el comunismo todos tendrán casa, comida y trabajo.
Y él pregunta:
—¿Y después del comunismo?

La fila de la carne
Un hombre entra corriendo en un negocio y pregunta al vendedor:
—Disculpe, ¿aquí no tienen pescado, verdad?
—No, camarada, esta es la tienda donde no tenemos carne. El negocio donde no tienen pescado está cruzando la calle.

El auto de Stalin
Stalin viaja en su ato blindado con su chófer por las afueras de Moscú. De repente, chocan un cerdo que estaba en medio del camino. Stalin le dice al chofer:
—Ese cerdo era probablemente la comida de invierno de un granjero. Vete a su casa y decile que lo has matado.
El chófer vuelve una hora después, con las manos llenas de botellas de vodka y un jamón en salmuera.
—¡Pero, camarada! ¿Cómo es posible? ¿Qué les has dicho?— pregunta Stalin.
—Les dije: "Soy el chófer del camarada Stalin, ¡y acabo de matar al cerdo!"

Diferencia
Un guía en una exhibición de arte pregunta: — ¿Cuál es la diferencia entre los pintores naturalistas, los impresionistas y la escuela del realismo socialista? Y responde:
—Los naturalistas pintan lo que ven, los impresionistas lo que sienten, y los socialistas lo que les dicen.

Falsa alarma
Stanislav Petrov, el oficial soviético que en 1983 decidió no informar una alerta temprana de misiles norteamericanos (que resultó ser un error del sistema), fue reprendido después. Su superior le pregunta:
—¿Por qué no seguiste el protocolo e informaste de los misiles?
—Porque la lógica y la experiencia me decían que no podía ser un ataque real.
—¿Y si hubiera sido un ataque real?
—Entonces no me habrían podido castigar.

Teoría y práctica
En una clase de Economía Política, el profesor pregunta:
—¿Cuál es la diferencia entre la teoría del socialismo y la práctica del socialismo?
Un alumno levanta la mano:
—En teoría no hay diferencia entre la teoría y la práctica. En la práctica, sí hay.

Adán y Eva
Un norteamericano, un francés y un ruso discuten sobre qué nacionalidad eran Adán y Eva.
—Obviamente eran norteamericanos, tenían todo a su disposición, comida en abundancia, y la libertad de elegir —dice el norteamericano.
— ¡No! Eran franceses. Vivían juntos, desnudos, comían una simple manzana, y estaban enamorados—dice el francés.
Cuando le llega el turno al soviético, dice:
—Están equivocados. Eran soviéticos. Estaban en bolas, no tenían zapatos, solo una manzana para dos, y ¡les decían que estaban en el Paraíso!

La yapa (con Pampita y Nicole)
Un soviético y un norteamericano debaten sobre política, cada uno argumenta a favor de sus sistemas de gobierno. El norteamericano habla de las libertades de su régimen de elecciones periódicas para elegir autoridades. El soviético le da la razón, pero le hace dos preguntas.
—¿Usted qué prefiere “perestroika” o “zastoi”?
—¿Cómo dice?
—Le pregunto si le gusta más “perestroika” o “zastoi”.
Bueno, ya que lo encara así, le digo que prefiero perestroika.
Entonces el ruso le dice:
—Esa es una de las libertades que tienen ustedes. Eligen entre dos cosas que no saben qué son.
El norteamericano quiere argumentar en contra cuando el soviético vuelve a la carga con otra pregunta:
—¿Usted a quién prefiere, a Pampita Ardohain o a Nicole Neuman?
—A mí me gusta más Pampita—- responde el norteamericano.
—Esa es otra de las libertades que tienen ustedes: la de elegir entre dos cosas que nunca van a tener.
Juan Manuel Aragón
A 25 de octubre del 2025, en el Arco. Mirando los autos.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

ENTREVISTA Alfredo Peláez

En una foto de hace poco El hombre que empuja la cultura de Santiago del Estero: cómo y por qué creó “Patio santiagueño”, el periodismo, su relación con Reutemann Un día, cuando supo de las redes de internet, al santiagueño Alfredo Peláez se le ocurrió armar un sitio para reunir a los amigos y desconocidos en un solo abrazo de recuerdos, anécdotas, cuentos y narraciones que los abarcara a todos. Creó “Patio santiagueño”, en Facebook , que tuvo un éxito casi instantáneo y la cultura del pago pegó un salto hacia adelante. Era lo que, sin saberlo, los amigos andaban buscando . Desde entonces Peláez es un embajador cultural informal de Santiago del Estero, en la lejana Mar del Plata. Pero, quién es Peláez, por qué construyó un lugar para que los santiagueños de todo el mundo se encuentren a compartir un mate a la sombra de un algarrobo, en el pago querido, sintiendo quizás los mismos sonidos de su juventud. La entrevista que sigue intentará develar el misterio. Nació el 30 de junio de 19...

PALABRAS Un hombre bueno

El Ñato y su hija Cecilia Ayer murió Julio César Fraguas, conocido como el “Ñato” y, como se acostumbra ahora, en el velorio su hija María Eugenia leyó unas palabras para recordarlo. Nuestras familias vienen siendo amigas desde siempre —Magen, Julio, Cristina, Cecilia y la Luqui— son por siempre hermanos de mis hermanos y míos también y alguna vez el Ñato me alcanzó un consejo oportuno que siempre agradecí. Abajo, lo que dijo la Magen. JMA Por María Eugenia Fraguas “Aquí estoy porque he venido, porque he venido aquí estoy, si no le gusta mi presencia, como he venido me voy”, “me duele el aire, el corazón y el sombrero” respondía parafraseando a Lorca cuando le preguntábamos qué le dolía. Esas son de las últimas frases o versos que repetía papá. Me pareció lindo contarles quién fue mi papá, porque muchos de los que están aquí nunca lo conocieron o lo conocieron poco. A papá le gustaba recitar estrofas sueltas de poemas, eso lo heredó de mi abuela María Sara y entonces “cultivo una rosa ...

MUJER Un día que no existe

Mujeres El portal Info del Estero levantó una nota de Ramírez de Velasco de hace varios años sobre la falacia de la fábrica que se incendió con mujeres adentro. Contra el discurso cultural de la actualidad, la verdad debe imponerse siempre. Y es la que los lectores de este blog ya leyeron hace tiempo y ahora pueden recordar aquí. https://infodelestero.com/2026/03/08/1908-almanaque-mundial-ni-huelga-ni-incendio/

LEYENDA No cuenten nada en el Cielo

El parque de tarde Cuando San Pedro anduvo por Santiago recorrió templos, oyó chacareras y dejó secretos que nadie se anima a confesar Dicen que un día que no tenía nada que hacer, San Pedro vino a Santiago. Al principio creyeron que era San Francisco Solano, porque tenía barba y usaba sandalias gastadas. Y él les avisó quién era. Lo llevaron para que conozca la ciudad, su gente, sus mujeres. Le mostraron cómo se acompaña una chacarera con el bombo y cómo era el zapateo bien cepilladito. Anduvo recorriendo los humildes templos del lugar. Se asombró porque justo hubo una crecida del Dulce, que trajo el agua hasta la Catedral. Visitó gente del centro y de las afueras, estuvo en el bello pueblo de Huaico Hondo, que entonces no tenía calles ni negocios y era un caserío disperso y conversó amablemente con los vecinos. Calculan los memoriosos, que debe haber sido a principios del 1900 o quizás fines del siglo XIX, cuando ninguna casa llegaba a los dos pisos. La ciudad terminaba en lo que hoy...

ESPANTO El Petiso del bajo

Ahora es un lugar cualquiera Una sombra del Bajo de Sol de Mayo que sobrevivió al progreso y todavía inquieta a quienes cruzan de noche Cuando el mundo era joven el espanto más conocido del pago sabía ser el Petiso del bajo de Sol de Mayo, cerca del Bobadal. Crecían altos quebrachos que acariciaban el techo de los camiones y hacían silbar el viento al raspar las ramas. Temor de grandes y chicos. Uno iba llegando y se ponía más fresco y húmedo, de un lado el rusal de los Hernández, del otro, el bosque umbrío, cerrado y solo. Miguel Llodrá lo alcanzó a ver una vuelta, viniendo de allá, “un aleteo”, según contó, que casi lo volteó, taloneó el flete y salió a la vareada, según contaría más tarde, con los hombres solos, alrededor del fuego, en la casa de Matías. Dice que en una de esas se dio vuelta para ver si lo había perdido, y observó que lo llevaba en las ancas. Estaba nervioso, y no sabe de dónde sacó fuerzas para darle un empujón. El bicho se cayó del caballo dando chillidos. Alguien...