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Portada de La Gaceta el 27 |
El 26 de enero de 1944, la Argentina rompe relaciones con el Eje: durante la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial, el país había mantenido una postura neutral
El 26 de enero de 1944, la Argentina rompió relaciones con el Eje. Durante la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial, el país mantuvo una postura neutral y la ruptura, por presión de Estados Unidos, causó una gran vergüenza a muchos argentinos, que veían en Alemania una nación en franco camino hacia la derrota. La excusa oficial fue el descubrimiento de una red de espionaje del Eje. La ruptura fue con Alemania y Japón, pues Italia en ese momento, era invadida por los Aliados.El golpe del 4 de junio de 1943, dejó al gobierno ante la disyuntiva de decidir qué bando apoyar en el conflicto mundial. La situación era tensa.El ministro de Relaciones Exteriores, general Alberto Gilbert, declaró que las investigaciones confirmaban la presencia de espionaje en violación de la política de neutralidad. Se había detenido a varias personas y se les inició un proceso criminal, incluido el retiro del agregado naval a la embajada de Alemania.
El cónsul adjunto en Barcelona, Osmar Alberto Hellmuth, había sido exonerado y detenido por autoridades británicas bajo la acusación de ser agente enemigo. La cancillería anunció una investigación sobre la posible existencia de una red de espionaje en Argentina.
El 25 de enero, Gilbert informó a la prensa lo que hacían los espías y la gravedad de la situación. Esa noche, se reunió con funcionarios y militares para analizar la situación. A las 2 de la mañana del 26, se informó a los periodistas que las decisiones tomadas se anunciarían por la mañana. Finalmente, poco antes de las 10 de la mañana, se anunció la ruptura de relaciones, seguido por el presidente Ramírez explicando los motivos. Al mediodía, se dio a conocer el texto del decreto correspondiente y se informó a las legaciones y ciudadanos de los países afectados.
En enero de 1944 fue también el terremoto de San Juan, con lo que los periodistas de todo el país tuvieron mucho trabajo en esos días.
El decreto presidencial indicaba que la continuidad de actividades ilícitas de espionaje hacía incompatible la permanencia de representantes diplomáticos de Alemania y Japón en la Argentina. La gravedad de los hechos y la participación de diplomáticos extranjeros en espionaje llevaron al gobierno a definir su política internacional. Gilbert explicó que, frente al desconocimiento de sus deberes de los representantes del Eje, el gobierno argentino tomó medidas de seguridad, como la entrega de pasaportes a los representantes alemanes y japoneses, y el llamado de los agentes diplomáticos argentinos en esos países.
Los representantes de las legaciones afectadas recibían sus documentos junto con una comunicación que decía: “las investigaciones recientemente realizadas por orden de este gobierno, han permitido descubrir la existencia de un vasto sistema de espionaje en el que se hallan complicados varios súbditos alemanes. Queda así comprobada la comisión de actos ilegales, realizados en el territorio de la República en beneficio de ciertas potencias beligerantes y en contra de los intereses de la defensa continental, que este gobierno está decidido a proteger”. Las comunicaciones fueron entregadas por el subsecretario de Relaciones Exteriores, Oscar Ibarra García.
La Argentina a lo largo del conflicto tuvo posturas oscilantes debido a la influencia de la comunidad de inmigrantes alemanes y por su histórica rivalidad con el Reino Unido. Pese a su posición neutral, en un principio hubo simpatías hacia las fuerzas del Eje, pero siempre se reivindicó la posición de neutralidad.
Para el 10 de abril de 1938 se convocó a un gran acto en el Luna Park por el día de la Unidad. El mitin fue permitido por el Gobierno bajo un amplio operativo de seguridad. En las calles, el clima era marcadamente antinazi y pese a la prohibición oficial, la Federación Universitaria Argentina y grupos socialistas aliadófilos convocaron, para ese mismo día, a una contramarcha en las cercanías de la plaza San Martín.
En un acto considerado el mayor realizado fuera de Alemania a favor del Tercer Reich, cerca de 15.000 personas se congregaron. El diputado socialista Enrique Dickmann presentó un proyecto en mayo de 1941 para crear la Comisión de Investigación de Actividades Antiargentinas, destinada a examinar las actividades "ilícitas" de organizaciones extranjeras. Esta comisión operó intermitentemente debido a los cambios de gobierno entre aliadófilos y progermanos.
Tras la ruptura de relaciones en 1944, pasaron 14 meses hasta que, el 27 de marzo de 1945, el presidente de facto Edelmiro Julián Farrel firmó el decreto 6.945, declarando la guerra a las fuerzas del Eje. El artículo 2 estableció el estado de guerra entre la Argentina y Japón, así como con Alemania, considerando el carácter de esta última como aliada de Japón. A solo 42 días de la rendición alemana, Argentina entró en guerra.
©Juan Manuel Aragón
Segun Tata Yofre, Ramirez quería iniciar una invasión a Brasil y crear otro frente con apoyo de Alemania. Hubo negociaciones pero Argentina no tenía la capacidad militar para hacerlo y Alemania perdía en Stalingrado comenzando su retroceso. El Golpe del 43 en Junio y la neutralidad era a favor del Eje pero defraudó a los nacionalistas sobre todo que "arrugue" Ramirez en Enero del 44
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