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1977 CALENDARIO NACIONAL Caucete

Caucete después del terremoto

El miércoles 23 de noviembre de 1977 es el terremoto de Caucete, uno de los acontecimientos sísmicos más devastadores de la región en el siglo XX

El miércoles 23 de noviembre de 1977 hubo un terremoto en Caucete, provincia de San Juan. Fue a las 6 y 26 de la mañana y también fue uno de los acontecimientos sísmicos más devastadores de la región en el siglo XX. El movimiento telúrico alcanzó una magnitud de 7,4 en la escala de magnitud de momento y se sintió con una intensidad de grado X en la escala de Mercalli, lo que lo clasifica como un terremoto "extremo" en términos de destrucción y efectos en la superficie. Su hipocentro se ubicó a una profundidad relativamente superficial de 17 kilómetros, lo que amplificó sus efectos destructivos.
Su epicentro se localizó en las coordenadas 31°32′03″S 68°31′34″O, en el departamento de Caucete, uno de los más afectados por el desastre. A pesar de que el terremoto se sintió en amplias regiones de la Argentina, los daños más graves se concentraron en San Juan, particularmente en las construcciones de adobe, muy comunes allí. Este tipo de edificaciones, debido a su baja resistencia a los movimientos sísmicos, colapsaron en gran número, contribuyendo significativamente a las pérdidas materiales y humanas.
El sismo dejó un saldo de 65 víctimas fatales y provocó la destrucción de una gran cantidad de viviendas, edificios y otras estructuras. La red vial fue severamente afectada, lo mismo que las instalaciones de riego y drenaje que son vitales en esta región agrícola. Además, la infraestructura ferroviaria y los sistemas de energía y agua potable sufrieron importantes daños, lo que agravó la situación de emergencia.
Uno de los fenómenos más notables asociados al terremoto de Caucete fue la licuefacción del suelo, un fenómeno que se produce cuando el suelo saturado de agua pierde su rigidez y se comporta como un líquido debido a las vibraciones sísmicas. Este fenómeno fue especialmente pronunciado al este del valle de Tulum y en el valle del río Bermejo. La licuefacción provocó la formación de cráteres, volcanes de arena y derrames laterales, además de violentas expulsiones de agua que llegaron a alcanzar hasta tres metros de altura. Como resultado, numerosas líneas de transmisión de energía, redes de agua potable y perforaciones para riego quedaron gravemente dañadas.
El sistema de fallamiento responsable del terremoto fue el de Ampacama-Niquizanga. Durante el sismo hubo una ruptura superficial en la corteza terrestre con un desplazamiento vertical promedio de 30 centímetros, según estudios geodésicos realizados en 1982. Los efectos del terremoto no se limitaron a San Juan; también se sintieron en el norte del área metropolitana del Gran Mendoza y, de manera sorprendente, se registraron efectos perceptibles en edificios altos situados a más de 1.000 kilómetros del epicentro.
Durante la emergencia, el Grupo 1 de Comunicaciones Escuela de la Fuerza Aérea Argentina jugó un papel fundamental en el restablecimiento de las comunicaciones en la región afectada. Esta unidad fue clave para coordinar los trabajos de rescate y asistencia en medio de la devastación.
Este terremoto es un recordatorio de la vulnerabilidad sísmica de la región de Cuyo y la necesidad de construir infraestructuras más resistentes para mitigar los efectos de futuros eventos sísmicos.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

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