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PALABRAS Latinos al sur del río Bravo

Un Grammy Latino

Un término inglés usado con cierto desprecio, deja de ser humillante y pasa a designar a millones de personas que no son lo que se describe

Dime, ¿no te da un poco de vergüencita ajena cuando oyes que a los americanos al sur del río Bravo los llaman “latinos”? ¿Qué tienes que ver con una de las tribus que poblaban Roma hace quichicientos años? Por una parte, te enorgulleces de tus abuelos morochos, de tu abuela con cara de toba, de tonocoté, tejiendo colchas a la usanza española, pero por la otra aceptas que te nombren como latino, una categoría prefabricada expresamente para excluir a los norteamericanos, a los ingleses, a los franceses y quizás también a los italianos.
Es decir, los ingleses inventan una manera despectiva de nombrar a todos los que están del otro lado del Canal de la Mancha y vos aceptas que te digan así. (Un chiste que circuló hace unos años sostenía que habían publicado en la tapa de un diario británico: “Niebla en el Canal, el Continente aislado”). Si fueras a España, quizás te dolería si te dijeran “sudaca”, término que usan para señalar a los nacidos de este lado del Atlántico, casi como sucios sudamericanos.
Pero “latino”, como te dicen en Estados Unidos, no te molesta, porque quizás sea preferible eso a que te digan chicano, mexica, gabacho, mojado. En los países de habla anglosajona, llenos de pruritos con el lenguaje, no se animan a decir “el que no es nativo de aquí”, o más directamente “el que no es blanco-anglo-sajón-protestante”, entonces te califican de “latino” y vos sos feliz, porque te crees habitante de Latinoamérica. 
Que es un término que inventaron los franceses para justificar la invasión a Méjico y la imposición de un emperador, Maximiliano de Austria, que terminó fusilado, como correspondía.
Vos sos “latinoamericano” y te encanta, sólo porque es la manera fina que hallaron los yanquis de referirse a vos, en vez de señalarte como “medio morocho, no como los de aquí, pero algo sí”. ¿Y justo a vos, que te enorgullece tu piel oscura, no dice nada cuando te nombran “latino”?
Hasta inventan una categoría mundial de música, con premios y todo, los “Grammy latinos”, para galardonar, despectivamente, esa música que, o no entienden porque está en español, no en latino ni en inglés y además con un acento que les suena muy feo.
Pero, ahí vas, feliz de ser alegremente despreciado cual individuo de una raza inferior, que haría cualquier cosa, hasta dejarse injuriar con tal de conseguir los míseros dólares que, de vez en cuando, se les caen de los bolsillos a los rubios a los que en el fondo admiras, temes, envidias.
Si quieres una identidad con un nombre elegido por vos, decite hispanoamericano, pues Hispania era toda la Península Ibérica en tiempo de los romanos. De paso incluyes a los brasileños. A menos, claro, que lo hispano te suene, como a muchos, a antiguo, atrasado, católico, feo.
Pero, aquí se habla de palabras, que es por donde comienza a deformarse la mente de muchos. Un día el homicidio no es más homicidio, sino que hay de dos clases, desmintiendo la Revolución de 1789 que estableció la igualdad entre los sexos, otro día se prohíbe hablar del genérico “hombres” y se debe agregarle obligatoriamente la palabra “mujeres”, al día siguiente está prohibido por ley y más adelante se tendrá que poner especie humana, para referirse al vecino. Por no hablar del asco que provoca cuando se lee "txdxs", término que quizás contagie sida o algo peor, quién sabe.
Latinoamérica es un término que idearon los franceses para justificar una inicua invasión y aquí, voluntariamente, te pones en el lugar de invadido con alegría, transformando en fiesta lo que comenzó como vergüenza.
Báh, pero vos dile como quiera, cada uno es dueño de sentirse humillado como quiere.
©Juan Manuel Aragón
A 13 de marzo del 2024, en Colonia Tinco. Mateando con tortilla

Comentarios

  1. Contame algo sobre ColoniaTinco, Juan. Desde mi adolescencia no había vuelto a escuchar que se la nombre.

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  2. La ignorancia en el tema de la identificación racial (si es que existe tal cosa mas allá de la raza humana) o de procedencia étnica, por parte de las personas que dirigen y trabajan en las instituciones públicas y privadas, organismos internacionales y el propio gobierno aquí en USA , supera toda medida. Si este problema ya alcanzaba niveles astronómicos hasta hace unos 10 años, se ha multiplicado exponencialmente con la adopción de "códigos" de corrección política.
    Si bien es entendible que los hospitales procuren llevar estadísticas para investigar la incidencia de ciertas enfermedades en ciertos grupos étnicos, las opciones que se ofrecen en los formularios para esta propósto son muy ridículas y contradictorias.
    Cuando me toca llenar alguno de esos formularios procuro divertirme un rato mezclando todo y describiendo mi "etnicidad" con una mezcla de todos mis ancestros, criollos y europeos.
    Es que las selecciones son tan ridículas que cualquier persona con un poco de sarcasmo se puede hacer la fiesta del día. Si tengo tiempo trato de explicarles que si Elon Musk nació en Sudáfrica y se nacionalizó norteamericano, él es entonces un afro-americano.
    UN hijo de italianos nacido en La Argentina es para ellos "latino" (como si esa categoría indicara algo con respecto a su etnia), pero un hijo de italianos nacido en USA es un "caucásico" o "blanco" o "europeo", como si cualquiera de esas caracterizaciones fuera también estadísticamente significativa.
    En resumen, lo único que importa es cómo uno se considere y no cómo gente u organismos ignorantes lo quiera catalogar. Al fin de cuentas, en Santiago me han sabido llamar de peores maneras.

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