Ir al contenido principal

1794 CALENDARIO NACIONAL Orán

La Catedral de Orán

El 31 de agosto de 1794 Ramón García de León y Pizarro funda San Ramón de la Nueva Orán, más conocida como Orán, en la provincia de Salta



El 31 de agosto de 1794 Ramón García de León y Pizarro fundó San Ramón de la Nueva Orán, más conocida como Orán, en la provincia de Salta. Es cabecera del departamento homónimo y la segunda ciudad más poblada de la provincia, con cerca de 85 mil habitantes, según el último censo más o menos fiable, del del 2010. El fundador honró a su santo y a su ciudad natal, Orán, pero de Argelia. Fue la última ciudad fundada en América por los españoles.
Los primeros habitantes de la región fueron los churumatas y mataguayos, dedicados a la caza, pesca y cultivo. Estos grupos a veces se aliaban y en otras ocasiones se enfrentaban violentamente por los recursos naturales y sus sembraíos. Después de las delimitaciones de la Argentina, la región experimentó cierta migración quechua. Durante los siglos XVII y XVIII, los españoles intentaron establecerse, enfrentándose a la resistencia de los naturales.
En 1625, se intentó fundar Santiago de Guadalcázar en El Ramal, pero fue destruida por los aimaras en 1629. En 1779, franciscanos de San Bernardo de Tarija fundaron Nuestra Señora de las Angustias del Zenta e introdujeron cultivos de vid, caña de azúcar y cítricos, pero la reducción fue destruida por indígenas una década después.
El 31 de agosto de 1794, Ramón García de León y Pizarro fundó San Ramón de la Nueva Orán, estableciendo un nexo entre Salta y Tarija. La Real Cédula aprobó la fundación en 1797, delimitando su territorio jurisdiccional. En 1810, las fuerzas patriotas argentinas liberaron la ciudad y encarcelaron a García de León y Pizarro por su fidelidad a España; murió en Chuquisaca en 1815.
Durante la Guerra Gaucha, fue un punto de operaciones crucial hasta 1825. En 1836, fue atacada por la Confederación Perú-Boliviana durante la guerra con la Argentina. Hacia 1880, se propuso crear un territorio nacional con capital en Orán, pero la iniciativa no prosperó.
A pesar de estar en una región de sismicidad media, sufrió dos sismos devastadores en la década de 1870: el del 9 de octubre de 1871 y el del 6 de julio de 1874, que causaron numerosas víctimas y destrucción. Tras estas catástrofes, la ciudad se recuperó en las últimas décadas del siglo XIX y progresó rápidamente en el siglo XX. Se construyó la catedral, se inauguró el aeródromo en 1939 y se estableció una sede regional de la Universidad Nacional de Salta. En 1980, Orán superó a Tartagal en población, convirtiéndose en la segunda ciudad de la provincia.
El 6 de agosto del 2012, José de Contreras y Saro, descendiente del fundador, fue recibido como Huésped de Honor en Orán. Donó una copia de los documentos originales de la fundación y del primer plano de la ciudad, siendo la primera vez en doscientos años que la familia del fundador regresó a la ciudad después de la independencia de la Argentina.
Queda a 230 kilómetros de la capital provincial, tiene un clima subtropical, con grandes ríos y está dedicada principalmente a los cultivos comerciales. Está situada a 32 kilómetros al sur de la frontera boliviana y a unos 3 kilómetros al oeste del río Bermejo, siendo atravesada por la ruta nacional ruta nacional 50.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

OPINIÓN Woody Allen y los antisionistas

Woody Allen Una columna del genial cineasta norteamericano, que toma el futuro con humor (negro), aunque hable del presente Por Woody Allen Replicado en comunidades plus "Saben, siempre pensé que la mayor ventaja de Nueva York era que uno podía ser neurótico y nadie lo notaba. En otras ciudades te mandan al médico si hablas contigo mismo. En Manhattan te ofrecen una columna en una revista por ello. Ayer salí a comprar salmón. Por cierto, es la única tradición judía estable que ha sobrevivido a Babilonia, Roma y a mis relaciones con mujeres. Caminaba por Brooklyn pensando en la muerte. No porque sea filósofo. Sino porque ya tengo más de noventa, aunque originalmente había planeado llegar como mucho hasta los setenta. Y de repente —una multitud frente a una sinagoga. Al principio pensé que allí actuaba un famoso psicoanalista. En Nueva York la gente hace cola durante horas para escuchar por qué su madre tiene la culpa de todo. Aunque los judíos eso ya lo saben sin necesidad de confe...

LATITAS Alguien viene

Mi casa, acuarela de Raúl Cisterna La polvareda en el camino alteraba la rutina de una familia, en medio del monte, acostumbrada a recibir gente Cosas buenas traían las visitas, decían. Mi padre se alegraba cuando en el fondo del camino se levantaba la polvareda. “Alguien viene”, anunciaba y mi madre corría a arreglar la casa. Los cazadores llegaban con carne de animales mestizos, gorras chillonas, botas de caña alta y conservadoras de las que sacaban cerveza en latitas que los chicos juntábamos porque eran bonitas. Los llevábamos a entrenarse con las perdices que luego buscarían los perros para traer en la boca. Mi padre no les envidiaba la mala puntería. A veces apagaban tres balazos en una sola perdiz, que se mandaba a mudar volando y se perdía en la orilla del monte, gringos inútiles. En ocasiones quedaban hasta la noche para cazar vizcachas. Metían ruido por los alrededores, gritaban como en la cancha, andaban haciendo bombo en los guardabarros de las camionetas y volvían a la mad...

PEDAGOGÍA La leyenda todista

"Una ciudad otra", acuarela de Raúl Cisterna Una fábula contemporánea recorre el asfalto santiagueño y se adapta a culpas, temores y nuevas costumbres Así como hay un día de los empleados públicos que no tienen un día, yo soy la leyenda santiagueña comodín, usada para todo aquello que no la tiene. Me explico, entre los burócratas hay una fecha del empleado de Rentas, otra del empleado de Vialidad, otra del empleado municipal, pero hay una también para el resto, para los que no tienen festejo propio. Pero ningún otro dice: "Nosotros sí trabajamos, porque ya tuvimos nuestro festejo". Ya veo. Todos se prenden. Lo mismo hay una leyenda para las hermanas malas, para los que tienen relaciones con la comadre, el compadre o el cura, quienes pescan más de lo que precisan, para los que hacen daño al bosque, no alumbran los finados, no dan el asiento a las damas, apuestan por gallos ajenos. Bueno, soy la fábula para salir del paso. ¿Su hijo anda mal en la escuela?, soy un mons...

RADIONOVELA Entre dos corazones

"Teatro en el pago", acuarela de Raúl Cisterna Se narra lo que sucedió cuando se hizo una representación en el pago y cómo reaccionó la gente a la maldad de don Augusto El argumento es simple. Laura es una humilde maestra, hija ilegítima de don Augusto, un rico estanciero. Y no va y se enamora de Ricardo, su heredero. Don Augusto es su propio padre: es alguien cruel que mató a su madre cuando era jovencita, robó tierras, abusó de peones y mandó matar a quien se interpusiera. Y trama eliminar a Laura para no perder su fortuna, porque supone que ella sabe quién asesinó a su madre. Sus crímenes salen a la luz en un juicio dramático y Augusto es condenado a la horca. En el último capítulo de la radionovela sube al patíbulo maldiciendo a todos mientras Laura y Ricardo encuentran la redención. Nunca una audición había prendido tan fuerte en el pago como la de "Entre dos corazones", con los afamados Andrés de Santacruz como don Augusto, Pedrito Ibáñez como Ricardo, Rosita ...

MADRUGADA Bicicletas sigilosas

"Madrugada", acuarela de Raúl Cisterna El hombre recuerda otra ciudad que despertaba sobre dos ruedas: ahora es culpable de un miedo que no quiere provocar Yo soy ese que viene en bicicleta de allá, por el Camino de la Costa, asustando a las mujeres que esperan el ómnibus para ir al trabajo, a la escuela, a hacer las compras en el centro de la ciudad. Paso sin mirarlas siquiera, pero se asustan cuando suman: viejo más bicicleta, más mal vestido, igual a violador o pervertido. Muchas veces esas mujeres están solas con su alma y la madrugada y seguramente uno que viene solo, las debe sorprender un tanto. En esas incómodas cabalgatas husmeando por los barrios casi extramuros de Santiago, suelo detenerme a preguntarles dónde queda tal o cual calle. Veo entonces su rostro de terror mientras responden y alcanzo a oír un suspiro de alivio al alejarme pedaleando despacito como tranco de pollo. En qué momento los santiagueños de los barrios más humildes dejaron la bicicleta y se volca...