Ir al contenido principal

1850 CALENDARIO NACIONAL Drago

Luis María Drago

El 6 de mayo de 1859 nace Luis María Drago, abogado, político y masón, además criminalista y ministro de Relaciones Exteriores: la Doctrina Drago

El 6 de mayo de 1859 nació Luis María Drago en Mercedes, provincia de Buenos Aires. Fue abogado, político y masón, como criminalista impulsó la creación de la Sociedad Antropológica Jurídica y como canciller dictó la Doctrina Drago que establece que ningún estado extranjero puede usar la fuerza contra una nación americana para cobrarle una deuda financiera. Murió el 9 de junio de 1921 en Buenos Aires.
Pertenecía a una familia de ascendencia española de buena posición económica y social. Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires y se graduó como abogado en la Universidad de Buenos Aires en 1882. Durante su juventud, mostró interés por el periodismo, trabajando en varios diarios, entre ellos La Nación, en el que llegó a ser editor.
Su carrera pública comenzó en la provincia de Buenos Aires, donde ocupó diversos cargos judiciales, como juez de lo Civil, consejero de la Corte de Apelaciones provincial y procurador general. En estos papeles, desarrolló un profundo interés por los aspectos sociológicos y psicológicos del crimen, influido por el positivismo italiano.
En 1888, publicó Los Hombres de presa, una obra sobre criminología basada en las ideas de Cesare Lombroso, que fue traducida al italiano con un prólogo del propio Lombroso. Ese mismo año, impulsó la creación de la Sociedad Antropológica Jurídica de Buenos Aires, para promover reformas progresivas en la legislación penal argentina, alineadas con las teorías de la escuela positivista italiana. Su trabajo en este ámbito reflejó su enfoque en los factores sociales y psicológicos que influían en la conducta criminal, marcando una etapa significativa en su trayectoria como jurista.
En 1901, fue elegido diputado por el Partido Autonomista Nacional, iniciando así su incursión en la política. El 2 de agosto de 1902, durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca, asumió como Ministro de Relaciones Exteriores, cargo que ocupó hasta el 18 de julio de 1903. Su gestión estuvo marcada por un acontecimiento clave: el bloqueo naval a Venezuela por Gran Bretaña, Alemania e Italia entre 1902 y 1903, en respuesta al impago de deudas externas por parte del gobierno de Cipriano Castro. Ante esta situación, el 29 de diciembre de 1902, Drago envió una nota al representante argentino en Washington, Martín García Mérou, dirigida al gobierno de Estados Unidos, exponiendo lo que se conocería como la Doctrina Drago. Establecía que ningún estado extranjero podía usar la fuerza contra una nación americana para cobrar una deuda financiera, argumentando que tal acción violaba la soberanía de los países y que los acreedores debían asumir los riesgos al contratar con entidades soberanas.
La Doctrina Drago, influida por las ideas del jurista argentino Carlos Calvo, ganó relevancia internacional y fue discutida en foros como la Segunda Conferencia de La Haya en 1907, en la que se adoptó una versión modificada. Tras dejar la cancillería continuó su carrera internacional: en 1907 participó como delegado argentino en la Conferencia de La Haya y en 1909 fue miembro del Tribunal Arbitral que resolvió un conflicto entre Gran Bretaña y Estados Unidos sobre derechos de pesca en el Atlántico Norte.
En 1912, fue elegido diputado nacional, cargo que desempeñó hasta 1916, tras renunciar como embajador en Estados Unidos por motivos de salud.
Fue masón, iniciado en la Logia Estrella del Oriente número 27 en 1879, y participó en la fundación de varias logias en Argentina.
Murió el 9 de junio de 1921 en la ciudad de Buenos Aires.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

 

 

Comentarios

  1. Excelente Informe sobre Luis Maria Drago..Injustamente Olvidado

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

CARRETERA Composición de lugar

"Familia" Vuelva al lugar en que fue feliz con todos los elementos en su sitio, sienta la brisa, observe cómo se cuela un sol verde Despoje su mente de todo otro pensamiento que le venga a la cabeza. Olvídese del mundo, siéntese en un lugar silencioso, en penumbras, hasta oír los latidos del propio corazón. Es difícil que le salga al primer intento. Haga la prueba varias veces, hasta llegar a un estado parecido al sueño, pero con los ojos abiertos, en una vigilia extraviada. Una vez que lo logre, haga una composición de lugar. Usted está ahí. Coloque los elementos en su sitio: la vieja mesa de hule descascarado en los bordes, con cuadrados amarillos y azulados; a un costado, el tinajón; colgada de un alambre que baja del techo, la lámpara de kerosén; el mueble en que se guardaban los vasos y las tazas; las sillas con asiento de esterilla; la puerta pintada al aceite que daba a la habitación grande; los cuadros con fotos de la familia en blanco y negro, con el bisabuelo y la b...

CARBURADOR Gauchadas son gauchadas

"Desperfecto", de Raúl Cisterna Averigüe qué pasó cuando la Susana Giménez anduvo cerca del pueblo y por qué detuvo su auto en la casa de los Díaz No recuerdo bien la fecha. La cuestión es que una vez estuvo la Susana cerca del pueblo. ¿Cómo qué Susana? ¿Qué dice, hombre? ¿No me cree? Si hasta salió en el diario y todo. Se le rompió el auto aquicito nomás, antes de Cortaderas, y a gatas llegó a la casa de los Díaz, que vivían al frente de lo que ahora es la entrada de la finca de los Gómez. Se bajó el chofer y preguntó si no había algún mecánico. No había, porque en el pago en ese tiempo sólo entendíamos de arreglos de sulkys, esas cosas. Pero alguien recordó que andaban por ahí los santafesinos que habían venido con las sembradoras, y los fueron a buscar. El que más entendía de motores abrió el capó y dictaminó que era algo del carburador, pero no me pregunte qué tenía porque de eso entiendo poco y nada. Los changos Díaz contaban que cuando ella se bajó del auto, parecía un ...

SILENCIO Los muertos que el Vaticano no ve

La Kaaba, en La Meca León XIV rechaza la pena capital en Estados Unidos, pero no condena el ajusticiamiento de inmigrantes pobres en La Meca Arabia Saudí ejecutó el miércoles 14 de octubre, en La Meca, a dos trabajadores bangladesíes de la limpieza, Nazrul Islam Abdul Basir y Siti Akhtar (mujer), condenados a muerte por un supuesto "acto inmoral" cometido dentro de una mezquita. Las autoridades saudíes no explicaron qué hicieron. Su gobierno se enteró por la agencia oficial saudí. Seis días después, la Santa Sede, que esa misma semana había condenado con dureza el fusilamiento anunciado de un preso en Estados Unidos, no había dicho una palabra sobre ambos ejecutados. El comunicado del Ministerio del Interior saudí afirma que un tribunal impuso la pena capital como tazir, una sanción cuya determinación queda a criterio judicial, por "la violación de la santidad del tiempo y del lugar". La sentencia fue confirmada por una instancia superior y una orden real autorizó s...

CULPA No era mi problema

"Romano", de Raúl Cisterna Un funcionario romano reconstruye una decisión e intenta convencerse de que jamás pudo haber actuado distinto Estimado Cayo, tomo la pluma para narrarte una impresión de aquel tiempo. En ocasiones como hoy, no sé por qué recuerdo esos días y me pregunto si soy el mismo o me habré convertido quizás en otro. Ahora sé que no entraré en la historia, nadie leerá, en ninguna parte, nada acerca de lo que hice o lo que dejé de hacer, mi nombre no figurará para bien ni para mal, así lo ha dispuesto el destino. En tu misiva me has sugerido que abandone Roma, que haga una vida retirada, que adquiera una villa en las afueras, como han hecho muchos, y me marche de esta urbe caótica y atrozmente superpoblada. Pero me es imposible, necesito el ajetreo del día para vivir y el constante ruido de la noche para descansar. Esta ciudad no duerme jamás. Quizás por ello me sentí tan humillado cuando me destinaron como gobernador de aquel pueblo de pastores de cabras y ove...

TECNOLOGÍA La máquina no perdona

"Metálico", de Raúl Cisterna Inteligencia artificial, cuerpos metálicos y vehículos autónomos anuncian una humanidad, arrinconad a De la inteligencia artificial salen ideas plastificadas, redondas o cuadradas, pero nunca de esas que copian a las nubes, que van cambiando de apariencia: un rato con forma de pez, después son la cara de un tío lejano y, finalmente, se vuelven nada, como las que traemos desde la cuna los cristianos, ideas de talento natural, digamos. Una inteligencia artificial entrenada para eso le podría ganar al ajedrez a cualquiera, desde el aprendiz más bobo hasta el mismísimo campeón del mundo, pero le falta la emoción de saber que podría comerse la dama contraria si no fuera por ese peón maldito, o la tristeza de tener que tumbar al rey porque lo ve perdido. La máquina no perdona. Dicen que cuando se popularice terminará con el pecado original de la imaginación de los que sueñan despiertos y se imaginan mundos más allá de las estrellas o más aquí, con las p...