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1940 ALMANAQUE MUNDIAL París

Hitler frente a la Torre Eiffel

El 23 de junio de 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, Adolfo Hitler visita París, por primera y única vez en su vida

El 23 de junio de 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, Adolfo Hitler, líder de la Alemania nazi, visitó París, Francia, por primera y única vez en su vida. La ciudad, ocupada por las fuerzas alemanas tras la rendición francesa el 14 de junio, recibió al dictador en un recorrido cuidadosamente planeado que duró unas tres horas. La visita ocurrió apenas un día después de la firma del armisticio entre Francia y Alemania en Compiègne, el 22 de junio, en el mismo vagón de tren donde se había firmado el armisticio de 1918.
Hitler llegó a París a las 5 y media de la mañana en un avión que aterrizó en el aeropuerto de Le Bourget, acompañado por una comitiva reducida, con Albert Speer, arquitecto y ministro de Armamentos, y a Arno Breker, escultor favorito del régimen nazi. El grupo, escoltado por vehículos militares, recorrió la ciudad en automóviles Mercedes-Benz abiertos, bajo estrictas medidas de seguridad. La visita comenzó en la Ópera Garnier, edificio que fascinó a Hitler por su grandeza arquitectónica, ya que era un admirador de la ópera y había estudiado sus planos en detalle años antes.
El itinerario continuó por los Campos Elíseos hacia el Arco de Triunfo, donde Hitler observó la Tumba del Soldado Desconocido. Luego, la comitiva se dirigió a la Torre Eiffel, cerrada al público debido a la ocupación, pero que Hitler decidió no subir, aunque se tomó una fotografía frente a ella con Speer y Breker.
Un dato curioso es que los franceses cortaron los cables del ascensor de la torre antes de la llegada de los nazis, obligando a cualquiera que quisiera subir a hacerlo por las escaleras.
El recorrido incluyó el Trocadero, desde donde Hitler contempló una vista panorámica de París, y la Escuela Militar, antes de dirigirse al Panteón y la Catedral de Notre-Dame. En Notre-Dame, Hitler mostró interés por la arquitectura gótica, aunque su visita fue breve. También pasó por el Louvre, pero no ingresó, ya que muchas obras de arte habían sido evacuadas o escondidas para protegerlas de los saqueos nazis. La Place de la Concorde y la Madeleine fueron otras paradas en el trayecto.
La visita terminó en Montmartre, en la Basílica del Sagrado Corazón, donde Hitler, según Speer, expresó admiración por la vista de París desde la colina, aunque comentó que la ciudad no superaba a Viena. Durante el recorrido, las calles parisinas estaban desiertas, ya que la población local fue instruida para permanecer en sus hogares, y la presencia nazi generó un ambiente de tensión silenciosa.
Hitler partió de París a las 8 y media de la mañana, regresando a su cuartel general en Bélgica. La visita, documentada por fotógrafos y cineastas nazis, fue utilizada como propaganda para mostrar el dominio alemán sobre Francia. Se calcula que solo unas 200 personas, entre soldados y oficiales, acompañaron a Hitler, y la ciudad permaneció bajo ocupación nazi hasta su liberación en agosto de 1944.
Un detalle: Hitler, apasionado por la arquitectura, llevó consigo un cuaderno donde había esbozado planos de edificios parisinos años antes, y durante la visita comparó la realidad con sus dibujos, según relató Speer en sus memorias. La efímera visita dejó una huella en la historia, marcada por el contraste entre la opulencia cultural de París y el sombrío contexto de la ocupación.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

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