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1969 ALMANAQUE MUNDIAL Gombrowicz

Witold Gombrowicz

El 24 de julio de 1969 muere Witold Gombrowicz, rebelde escritor polaco que vive durante muchos años en la Argentina

El 24 de julio de 1969 murió Witold Marian Gombrowicz, en Vence, Francia. Nacido el 4 de agosto de 1904 en Małoszyce, cerca de Kielce, pertenecía a una familia aristocrática terrateniente. Estudió derecho en la Universidad de Varsovia y posteriormente cursó estudios de filosofía y economía en París, aunque no completó ninguna carrera fuera de Polonia. Desde sus primeros años de producción literaria se mostró provocador, escéptico ante las convenciones sociales y decidido a abrir nuevos caminos en la narrativa moderna.
Su primer libro fue Pamiętnik z okresu dojrzewania (1933), una colección de relatos breves que más tarde tituló Bacacay. En 1937 publicó su primera novela, Ferdydurke, obra que causó un escándalo en los círculos literarios polacos. Su crítica a las instituciones educativas, la familia, las convenciones patrióticas y la cultura de la forma, lo alejaron de los ambientes oficiales, pero le dieron notoriedad como un escritor original y rebelde. Desde entonces abordó con ironía temas como la inmadurez, la identidad y la deformación del individuo en contacto con las normas sociales.
En agosto de 1939 viajó a Buenos Aires a bordo del transatlántico Chrobry como parte de una delegación cultural. El estallido de la Segunda Guerra Mundial lo sorprendió en la capital argentina, y decidió no regresar a Europa. Permaneció en la Argentina durante veinticuatro años, viviendo primero en pensiones de la ciudad y más tarde en regiones rurales como Tandil. Trabajó como empleado bancario y escribió buena parte de su obra literaria en la pobreza y el anonimato.
Durante su estancia en Argentina escribió novelas como Trans-Atlántico (1953), inspirada en su experiencia de exilio; Pornografía (1960), donde planteó una inquietante reflexión sobre el deseo, el poder y la manipulación; y Cosmos (1965), que fue distinguida con el Premio Internacional Formentor. También incursionó en el teatro con obras como Ivonne, princesa de Borgoña, escrita en 1938 y estrenada muchos años después en Buenos Aires.
En la década de 1950 comenzó a escribir un Diario que fue publicando en entregas en revistas de la emigración polaca. Estos textos, reunidos más tarde en tres volúmenes, combinaban crónica personal, filosofía, crítica literaria y comentarios sobre Polonia, el exilio y el mundo occidental. Fueron clave para su reconocimiento internacional. En ellos abordó su experiencia en Argentina, su visión de Europa, su rechazo al nacionalismo, y su posición marginal frente a los sistemas literarios establecidos.
Recibió una beca de la Fundación Ford en 1963, lo que le permitió regresar brevemente a Europa y establecerse primero en Berlín Occidental. Luego se instaló en Vence, al sur de Francia, junto a la joven canadiense Rita Labrosse, quien fue su asistente, traductora y, desde 1968, su esposa. En los últimos años su figura comenzó a ser redescubierta y valorizada, especialmente en Francia y Alemania. Su obra fue traducida al francés, al alemán, al español y al inglés.
Aunque no fue galardonado con el Premio Nobel, su influencia creció con el tiempo y fue reivindicado por escritores como Milan Kundera, Susan Sontag y Ricardo Piglia. Su estilo fragmentario, su humor absurdo y su crítica feroz a los sistemas de pensamiento totalizantes lo ubicaron entre los grandes innovadores de la narrativa del siglo XX. Su voz singular atrajo tanto a filósofos como a novelistas y lectores interesados en las tensiones entre la libertad y la norma.
Murió a los 64 años. Fue enterrado en el cementerio de Vence. Dejó una obra relativamente breve, pero de gran densidad conceptual y estilística. Su herencia literaria sigue siendo objeto de estudio, traducción y relectura. En Polonia, tras la caída del régimen comunista, su figura fue rehabilitada oficialmente y sus obras fueron incorporadas al canon.
Durante mucho tiempo fue un escritor maldito para su país de origen, tanto por su crítica al nacionalismo como por su vida en el exilio. En Argentina, fue una figura secreta, conocida por unos pocos. Con el paso del tiempo, sin embargo, su figura adquirió dimensión universal. La potencia de su obra, su originalidad formal y la vigencia de sus temas lo convirtieron en uno de los escritores más singulares del siglo XX.
No dejó descendencia ni tuvo una carrera institucional, pero su literatura se expandió más allá de las fronteras polacas. Sus textos fueron adaptados al teatro, al cine y al ensayo, y su nombre es citado hoy entre los grandes de la modernidad literaria. Su voz, escéptica, irreverente y lúcida, continúa desafiando a los lectores del presente.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Hola Juan Manuel, hace más de 50 años me hice del libro FERDYDURKE, lamento haberlo leído a medias, ahora intentaré terminarlo, gracias al interés que me despertó tu artículo, bueno...eso si lo encuentro en mi biblioteca, un abrazo!!!

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