Presentación de la Feria del Libro en Santiago, antes de la pandemia No es fácil publicar un libro en estos días. A las dificultades propias del oficio, se suma el hecho de que pocos leen. Los escritores hoy, son como los que aprendieron a fabricar sillas justo cuando la gente empezó a nacer sin trasero. Ante la pérdida de lectores, desde hace cerca de 30 años, se insta a los periodistas de diarios a escribir notas cada vez más cortas, cuatro párrafos, palo y a la bolsa. Cinco a lo sumo. Con seis, pasa a la categoría de mamotreto infumable. No hay forma de retener a un lector más de tres minutos en una nota, y uno quiere que se tome el trabajo de leer su libro en una semana. Tarea harto jodida. Los narradores vieron nacer el microcuento o narración mínima. En 50 o 100 palabras a lo sumo, a veces menos, se debe presentar la situación, mostrar el nudo y descubrir el desenlace. Se dice que los lectores compran libros con dos cuentos por página, más extensos no gustan. Todo resuelto en una...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero