Ir al contenido principal

Las balas son la mejor solución para no hablar de política



Es de temer el hombre que para toda conversación tiene una respuesta. ¿Se habla de política?, mete bala por todos lados, ¿de economía?, dales una pala a esos vagos y queda ni uno, ¿la sociedad?, hay que volver al miriñaque y las faldas hasta los tobillos, ¿la juventud?, está perdida, ¿los curas?, unos degenerados. Y así con todo. No le pida que explique cada uno de sus enunciados: es gente con una promiscuidad fatal de ideologías contrapuestas, siempre extremas. E impracticables, gracias a Dios.
El tipo hoy dice: “Lo que hace falta en este país es un Pinochet”, pero al día siguiente será un Videla y al otro un Fidel Castro: “Porque esos no andaban con macanas, al que se portaba mal, chau, lo fusilaban y pasaban a otra cosa”. Vale lo mismo cualquiera de los tres dictadores. Y no pone otros ejemplos no porque no hubo en el mundo otros ahijuna peores para mentar, sino porque son los que se instalaron popularmente como fantásticos magistrados universales de una justicia instantánea y supuestamente feliz.
Es como si la discusión sobre política le molestara, porque no en todos los casos son palurdos incultos, intentando parecer originales, muchas veces quienes afirman esas burradas son tipos que tienen más de un libro leído, han corrido algo de mundo, cuelgan un cuadro con un título universitario y se han codeado de igual a igual tal vez con intelectuales de nota. Pero llega la parte política de la conversación, ya sea en el café, en un banquete, un sarao, en un ágape o un agasajo cualquiera, y se les sale la cadena.
Hay un gen maldito que, en muchos casos nos impide analizar los matices que necesariamente recubren la vida de la gente. No solamente el hecho de que no hay, de manera absoluta, gente buena o mala, sino también entender que todos tenemos grises, rincones inexplicables. Mucho más en la historia, lugar en que no siempre ganan los buenos y casi nunca pierden los malos.
A algunos les duele la cabeza cuando piensan en historia, política, literatura, geografía, religión, música, que en el fondo son la misma cosa. Quieren pasar la página y conversar de lo que realmente les importa: el chisme del panadero con el cliente de la otra cuadra, la metamorfosis primaveral de las chicas que todos los días pasan por la vereda de su casa, el técnico de heladeras que necesita y no consigue porque en este país nadie quiere laburar, ¿has visto? Asuntos graves sí, pero del todo inconducentes.
Ayer en un asado, festejando el cumpleaños de un amigo, se empezó a hablar amablemente de política, como casi nunca. Eso que había gente de distintos partidos, experiencias variadas y pensamientos dispares. Venía bien, hasta que uno largó la famosa frase: “¿Sabes cómo te arreglo esto?, con mil ladrillos y un acoplado”. Uy, pensé, se viene todo el asunto del paredón móvil, el quía de chofer y director técnico de los fusilamientos. Solté algo que pareció una excusa y, vaso en mano, caminé lentamente hasta la cocina, dejé el vino por ahí, abrí la puerta de calle, respiré hondo y me fui despacito, prometiéndome no aceptar otra invitación a nada, nunca más en la vida, por las dudas.
Tuve suerte, cuando llegué a la esquina, venía un taxi. Lo tomé, me vine a casa. No recibí ningún mensaje, por suerte nadie me extrañó. Deben haber seguido fusilando prójimos hasta bien entrada la siesta, pienso ahora.
Por suerte nunca se acaban los temas de conversación.
©Juan Manuel Aragón


Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

CUENTO Juego de manos, juego de villanos

Ilustración En un bosque cargado de presagios, la crueldad infantil y la humillación incuban una tragedia que desata algo antiguo e innombrable Por *José Luis Banegas El cielo, cargado de nubes grises, pesa como vendas húmedas y desteñidas que amenazan con lluvia, pero no la dejan caer. Son como perros amarrados, furiosos, ladrando con ansias de morder. Dos siluetas desiguales se mueven por el bosque, simulando el juego del gato y el ratón. Las hojas marchitas—antes verdes y vibrantes—crujen bajo los árboles desnudos, emitiendo un último lamento. Sus ramas rígidas se alzan como dedos envejecidos, testigos silenciosos del otoño y su tributo al invierno. Nadie escapa al tiempo. Nunca se escapa del tiempo que se acaba. Siempre hay un precio por nacer. Peter, el mayor, avanza con esfuerzo mientras corre; sus piernas arden y su espalda jorobada protesta. Persigue a Thomas como puede, pisando sonoramente el follaje seco y marchito mientras esquiva ramas que aún se aferran a los troncos. Siem...

TRAICIÓN Por qué exiliaron a Victoria Villarruel

El Presidente y la Vice Info del Estero publica una nota que intenta describir cómo funciona el sistema de militancia en las redes del país Info del Estero , el sitio que está arrastrando la audiencia santiagueña por ser el primero en informar sobre lo que sucede en Santiago, la Argentina y el mundo, ha vuelto a publicar un escrito, cuyo autor es el fundador, primer director y actual gerente de este blog. La nota de Juan Manuel Aragón expone un fenómeno bastante habitual en la política argentina, la adhesión ciega a una política, sin considerar sus errores y aciertos y sin un juicio crítico más o menos considerado. La excusa es el exilio de Victoria Villarruel y el instantáneo odio que le tomaron los mileístas, sólo por el hecho de que el Presidente la tildara de traidora, sin que nadie supiera muy bien por qué la marginó de su partido. Si quiere leer la nota, haga clic aquí o vaya directamente al enlace de abajo: https://infodelestero.com/2026/02/23/traidora-por-decreto/ Ramírez de ...

LECTURA El mejor pasaporte

Ilustración nomás Detrás de cada columna griega respiran dioses vengativos, caballos alados y héroes sanguinarios Hay quienes viajan a Grecia solo para mirar un paisaje bonito, oír una lengua extraña y pararse frente a unas ruinas más o menos fotogénicas. Los turistas de la modernidad no suelen documentarse antes de sus periplos: solo esperan que algo los emocione, luego de que un guía les explique someramente lo que más o menos sucedió. A muchos la historia del lugar los tiene sin cuidado y de lo único que se acuerdan al regreso es del precio del bife en Europa —¡qué barbaridad!— o de lo baratos que están los televisores. Si está programando ir a esos pagos, a Grecia, conviene que al menos sepa quiénes eran las Gorgonas; así tiene de qué conversar con el guía turístico. Hijas de Forcis y Ceto, eran monstruos de grandes colmillos, manos de bronce y alas de oro. Su cabeza estaba rodeada de serpientes y su mirada era tan penetrante que quien la sufría se convertía en piedra. Eran tres: E...

ESTACIONAMIENTO Su lugar en el mundo

Ilustración nomás Cualquier semejanza con la realidad no es solo coincidencia El vecino vivía por y para cuidar la calzada frente al garaje de su auto hasta que un buen día dejó de hacerlo. Aquí le contaremos por qué, con lujo de detalles, como se merece una historia de barrio, de esas que todos quieren oír, aunque no le interese a nadie. Era la única ocupación que había hallado luego de jubilarse. Eso y mirar la televisión. Había puesto un cartel mal pintado en la vereda, con una letra E chinguiada, cruzada por la raya negra que significa prohibido estacionar. De la mañana a la noche miraba televisión en el comedor de su casa, veinte metros al fondo de la puerta de entrada, que permanecía abierta hasta en los más gélidos días del crudo invierno. Cuidaba esa parte para el hijo, que llegaría a las seis de la tarde a atender el consultorio de kinesiólogo que tenía en su casa paterna. Entre el noticiario y Olivia Benson, de La ley y el orden, miraba hacia la calle para que nadie le estaci...

SELVA El día que Tarzán aprendió a gritar

Tarzán de los monos Una expedición inglesa, celos tribales y un rescate imprudente explican el nacimiento del aullido más famoso del cine Según registros históricos hallados hace algunos años en Reino Unido, al principio de los tiempos Tarzán de los Monos no sabía gritar. Apenas lanzaba unos aullidos y gruñidos leves, tal como sus amigos. No hay que olvidarse de que las selvas y sabanas africanas, suelen aceptar el ruido solo como excepción: el león que ruge es una de ellas. La historia es conocida, pero siempre hay que contarla de nuevo porque las nuevas generaciones suelen ignorarla. Cuando Tarzán era niño de brazos vivía en la selva con sus padres, un incendio acabó con la cabaña que habían construido para estudiar la naturaleza y murieron ambos. Él zafó porque su madre, providencialmente, lo entregó a una mona que había ido a curiosear. En vez de matarlo y comerlo, la mona lo crió como hijo, le dio de mamar su leche y le hizo creer que era igual a los demás monitos. Después algunos...