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Qué esperamos de un acuerdo nacional entre oficialismo y oposición

 


Dicen que después de las elecciones del 14 del mes que viene, podría haber un acuerdo entre el oficialismo y la oposición, para ver cómo salimos de la situación en que estamos. No sé los detalles ni entre quiénes sería, para averiguarlo tendría que trabajar de periodista en Buenos Aires y eso es algo que, gracias a Dios, ya no voy a ser. Lo que sí, a muchos argentinos nos gustaría que se acuerden unos pocos puntos básicos. Vamos a por ellos.
1* Basta de insultos. No nos gusta cuando se denigran entre los políticos. Hay formas y formas de plantear el asunto. Si creen que alguien no tiene razón, digan: “Quizás Fulano se equivocó al sostener tal cosa, pero tal vez el confundido soy yo, pues no oí lo que dijo, sino que lo leí en un diario que, en una de esas recortó la noticia”. A los argentinos, en la casa nos enseñaron que decirle “¡mientes!” a alguien, es una falta de respeto total. Evítenlo y se harán un gran favor entre ustedes y al país.
2* Trabajen sin ideologías. Encaren uno por uno los problemas, como hacen en la casa o como antes de ser políticos, cuando tenían un almacén, un estudio jurídico, una fábrica. Corríjanse entre sí, hallen una solución y luego expliquen lo que han decidido. Usen el sentido común para resolver los dramas que se presentan. Si la decisión que tomaron va en contra de lo que pensaban antes o de lo que decían los líderes del partido, pero es razonable y mejorará la situación de todos, nadie se lo va a reprochar. O sí, pero entonces bánquesela, qué quieren que les diga.
3* No se olviden de que los movimientos políticos grandes o pequeños, muchas veces necesitan fidelizar a sus afiliados y por eso imaginan eslóganes fuertes, excluyentes, precisos, absolutos. Para los paladares negros de los partidos, si la realidad está en contra de su ideología, peor para la realidad. Les pedimos entonces,abandonen los preconceptos de la militancia partidaria, las paredes pintadas, los panfletos repartidos, los gritos destemplados, gobernar es otra cosa.
4* Como una gimnasia, todos los días háganse una pregunta: “¿Qué hacemos mal nosotros y qué hacen bien los otros?”. Sean sinceros en este ejercicio. No vale que diga: “Ellos son muy buenos, pero sólo para criticar”. Intenten buscar un poco más allá, repasen la historia, estudien la vida de sus líderes. Pongan en contexto lo que hizo cada uno en el pasado y busquen entenderlo.
5* Expliquen lo que hacen o lo que van a hacer. Recuerden que entre nosotros hay burros y grandes profesores, así que, por las dudas, expongan sus proyectos como si fuéramos tontos. Y hablen para todos, no solamente para sus partidarios. Cuando nosotros nos mandamos alguna macana en nuestros trabajos, pedimos disculpas y enmendamos el error. Si de vez en cuando hicieran lo mismo, ¿saben qué?, lo agradeceríamos enormemente. Estamos hartos de que todos, pero todos—todos, hayan hecho exactamente lo que debían, sin equivocarse en nunca jamás en nada, pero aquí estamos, en la banquina, esperando el auxilio del Automóvil Club, con el carnet vencido y la cuota sin pagar desde hace tres años y algunos todavía piden que nos hagamos los malos.
6* Por favor, no nos digan qué van a hacer, eso es muy fácil. Expliquen cómo. Cualquiera pone un cohete en Marte, lo coloniza, planta repollitos allá y se lleva a vivir a la familia, la suegra, el cuñado, el perro, el canario. Ahora diga solamente cómo lo hará. Y no salgan con planteos como “con recursos propios” o “acudiendo a la solidaridad de los que más tienen”, porque es blablablá. Sean concretos, no guitarreen, presenten un plan bien concretito y los votamos a dos manos.
7* Siéntense e intenten consensuar todo, desde el principal enunciado hasta la última coma. Hagan lo imposible por ponerse de acuerdo, no se olviden de que hablando se entiende la gente. Gasten todas las palabras posibles hasta que los otros entren en razón pero, si finalmente se percatan de que los equivocados eran ustedes, reconózcanlo, vuelvan con los suyos y díganles: ”¡Oigan!, habíamos vivido confundidos toda la vida”. Y vuelta a empezar.
8* Hagan de tal manera las cosas que, aunque pobres, en poco tiempo cada vez más gente tenga trabajo genuino. Vean cómo hacen para abrir fábricas de todo tipo. Traten de que los miles que cobran planes, salgan de su situación de desesperanza. Busquen qué requiere el mundo y vean cómo satisfacemos esas necesidades. Hagan que los embajadores, en lo posible gente de carrera, pues son serios, profesionales y se prepararon para eso, detecten lo que precisan en otras partes y firmen los acuerdos para que lo hagamos aquí.
9* No trajinen los pasillos buscando firmas para asuntos inconducentes. Si a la fiesta Nacional del Zapallito Siquimpi en Comisario Huarcuna no la auspician ustedes, igual se hace. No queremos que pierdan el tiempo eso. Ojo, entendemos la importancia que tiene el zapallito siquimpi para los huarcuneños, preferimos que no se detengan en minucias como esa. En todo caso, saquen plata de su bolsillo y envíen una donación para mejorar las letrinas del club del pueblo, eso va a ser más apreciado que el papelito con la declaración de interés legislativo, nacional y mundial.
10* No se junten para la foto al principio. Este, más que un deseo es un consejo. Reúnanse en sus casas, en lo de un amigo, en un bar, en cualquier parte, discutan mano a mano lo que deben resolver. Cuando lleguen a un acuerdo tómense la foto que quieran, llamen a la prensa, abrácense y dense besos. Si primero se sacan la foto, a nosotros nos queda siempre la duda de que todo fue una puesta en escena porque al final terminan peleados. Y casi nunca nos equivocamos.
© Juan Manuel Aragón

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