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1992 AGENDA PROVINCIAL Simón

Miguel Simón

El 24 de abril de 1992 muere Miguel Simón, bandoneonista, cantor, compositor y autor que deja una huella imborrable en el folklore

El 24 de abril de 1992 murió Miguel Simón, conocido como "El Duende del Bandoneón. Fue un bandoneonista, cantor, compositor y autor que dejó una huella imborrable en el folklore argentino, especialmente en la música tradicional de la provincia. Había nacido el 1 de marzo de 1917 en Santiago.
Proveniente de una familia con fuerte inclinación musical, fue uno de los pilares de la agrupación "Los Hermanos Simón", que fundó junto a sus hermanos Juanita, José, Juan y Ricardo. El conjunto se convirtió en un referente del folklore santiagueño, llevando los ritmos y las melodías de la región a diversos escenarios del país.
Desde muy joven mostró un talento excepcional para el bandoneón, instrumento que dominó con maestría y que se transformó en su sello distintivo. Su habilidad no solo se limitó a la ejecución, sino que también abarcó la creación musical. A lo largo de su carrera, compuso numerosas obras que enriquecieron el repertorio folklórico argentino, muchas de ellas en colaboración con sus hermanos y otros músicos destacados.
Entre sus composiciones más conocidas figuran "Alero Quichua", "Chacarera de un Triste" (con Juan y José Simón), "Tacita de Plata" (con José Antonio Faro, Juan y José Simón), "Zamba de las Trincheras" (con Juan y José Simón) y "Bandoneón Salamanquero" (con Miguel Eduardo Simón). Estas piezas reflejan la esencia de la cultura santiagueña, con sus ritmos tradicionales como la chacarera y la zamba, y su lirismo arraigado en las vivencias del pueblo.
Su trayectoria no se limitó a su trabajo con "Los Hermanos Simón". También colaboró con otros grandes nombres del folklore, como Juan Carlos Carabajal, Cristóforo Juárez, Oscar Valles y Pedro Evaristo Díaz, entre otros. Estas asociaciones dieron lugar a una prolífica producción musical, como títulos como "Bombisto Santiagueño" (con Juan Carlos Carabajal), "Chacarera del Atardecer" (con Pedro Evaristo Díaz, Juan y José Simón), "Escondido de los Bombos" (con Juan Carlos Carabajal, Juan y José Simón) y "Zamba del Crepúsculo" (con Juan Carlos Carabajal y Miguel Eduardo Simón). Su catálogo abarca decenas de obras que han sido interpretadas por generaciones de artistas y que forman parte del patrimonio musical argentino.
El apodo "El Duende del Bandoneón" no surgió por casualidad. En 1965, los compositores Pedro Favini y Oscar Valles escribieron una zamba homónima en su honor, que inmortalizó su figura y su relación con el instrumento. La canción describe la escena de un baile animado por las notas del bandoneón de Miguel, destacando su capacidad para cautivar a quienes lo oían. La letra menciona cómo la gente se reunía para disfrutar de su música y cómo su presencia era ineludible para los santiagueños, quienes no podían resistirse al encanto de su fuelle. Ha sido interpretada por artistas como Soledad, Los Fronterizos, Los Cantores de Quilla Huasi y Destino San Javier, consolidando su legado en la música popular.
Su muerte marcó el fin de una era, pero su influencia perdura hasta el día de hoy. A lo largo de su carrera, dejó un extenso repertorio con más de 20 obras registradas, muchas de ellas en coautoría. Algunas de estas composiciones adicionales son "Añorando" (con Juan y José Simón), "Churita y Santiagueña" (con Oscar Valles y Miguel Eduardo Simón), "Cigarrito i Chala" (con Juan Carlos Carabajal), "De Antojo No Has de Morir" (con Cristóforo Juárez, Juan y José Simón), "El Andariego" (con Juan y José Simón) y "La Tunera" (con Juan Carlos Carabajal, Juan y José Simón). Cada una de estas piezas aporta un matiz único al folklore santiagueño, combinando tradición e imaginación.
Su vida estuvo profundamente ligada a su tierra. Santiago del Estero, con su rica herencia cultural y musical, fue el escenario de su arte, que lo convirtió en una figura venerada. Cada 1 de marzo, fecha de su nacimiento, los amantes del folklore en la provincia lo recuerdan con homenajes que celebran su contribución a la identidad musical del norte argentino. Su legado también se refleja en la admiración que despertó entre sus contemporáneos y en las generaciones posteriores, que siguen interpretando sus canciones y manteniendo viva la magia de su bandoneón.
En 1981, Miguel Simón y su conjunto grabaron el álbum "El Duende del Bandoneón" bajo el sello EMI, con piezas como "Pena Campesina" (con Miguel Eduardo Simón y Juan Carlos Carabajal), "La Finadita" (de los Hermanos Díaz) y "Te Dejo Mi Adiós". Esta producción es un testimonio de su versatilidad y de su arraigo en las raíces folklóricas.
A través de su música no solo preservó las tradiciones de Santiago del Estero, sino que las proyectó al resto del país, dejando un legado que trasciende el tiempo y las fronteras regionales. Su vida y obra son un capítulo esencial en la historia del folklore argentino.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

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