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1968 ALMANAQUE INTERNACIONAL Praga

El socialismo siembra muerte en Praga

El 20 de agosto de 1968, fuerzas enviadas por los soviéticos invaden Checoeslovaquia y dan fin a la Primavera de Praga


El 20 de agosto de 1968, a la noche, las fuerzas armadas dirigidas por los soviéticos invadieron Checoeslovaquia y pusieron fin a un período de libertad conocido como la Primavera de Praga. Para conocer lo que sucedió hay que repasar la historia.
A principios de la década de 1960, Antonín Novotný, líder comunista de Checoslovaquia, se enfrentaba a graves problemas económicos luego el fracaso de su gobierno para mejorar la economía del país. La producción industrial comenzó a caer como resultado de varios problemas, entre ellos los altos costos y el ausentismo generalizado de los trabajadores.
La agricultura colectivizada generó menos producción en 1960 que en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial. En septiembre de 1964, un grupo de reformistas del Partido Comunista de Checoslovaquia obligó a Novotný a aceptar un conjunto de principios económicos. Entre los reformistas se destacaba el profesor de economía Ota Šik, que abogó por sustituir la rígida economía dirigida del país por una economía mixta.
Los "economistas", como se conocía a Šik y otros reformadores, describieron numerosos cambios destinados a liberalizar la economía, Novotný finalmente puso en marcha algunos de ellos, pero persistieron los problemas económicos más amplios de Checoslovaquia.
Además de la presión ejercida sobre él por los economistas, Novotný se enfrentó a un nuevo liderazgo que pedía una mayor autonomía eslovaca. Cuando no satisfizo esas demandas, los líderes eslovacos se volvieron contra él, erosionando aún más el apoyo que aún tenía.
Sin embargo, la causa de la caída de Novotný y el comienzo de la Primavera de Praga, fue el malestar en las esferas pública y cultural de Checoeslovaquia, sobre todo entre estudiantes y escritores. La generación joven, criada bajo el régimen comunista y educada según el modelo soviético, se había cansado de las restricciones a la libertad personal y estaba frustrada por el bajo nivel de vida de su país.
Los estudiantes andaban inquietos durante la década de 1960, y el tradicional festival estudiantil, Majáles, en 1966 se convirtió en un motín contra el régimen de Novotný. Luego, en 1967, insatisfechos con las condiciones de sus dormitorios, los estudiantes se reunieron en las calles exigiendo “más luz”. El Partido Comunista se sintió desafiado y envió a la policía, que los reprimió brutalmente.
Desde 1962 los escritores del país, a pesar de la imposición del realismo socialista como estilo literario oficial, habían producido algunas obras notables escapando a la censura. En 1967, en un congreso de escritores checoslovacos, muchos rechazaron las normas exigidas por el Partido Comunista. Novotný respondió a esta rebelión con sanciones contra numerosos escritores notables. Como resultado de su represión, hubo más oposición.
Durante la sesión del Comité Central en octubre de 1967, Novotný se enfrentó abiertamente a los eslovacos. Invitó a los soviéticos a ayudarlo a recuperar el control y eliminar a su oposición, pero se negaron. Aislado e impotente, renunció como primer secretario, y en enero de 1968 recomendó como sucesor a su oponente eslovaco Alexander Dubček, elegido por unanimidad, después de que el Comité Central no lograra ponerse de acuerdo sobre los otros candidatos.
Dubček se convirtió en el primer secretario del Partido Comunista de Checoslovaquia el 5 de enero de 1968. Debido a que era un candidato de compromiso, se esperaba poco de él, pero la opinión pública pronto le dio la oportunidad de asumir el papel de principal reformador. El pueblo de Checoeslovaquia se volvía cada vez más contra del statu quo, especialmente después de que la prensa resolviera expresarse más libremente en marzo.
Para abril de 1968, los reformadores habían ganado la partida. La transferencia del poder fue pacífica. Oldřich Černík se convirtió en primer ministro, y Šik y uno de los opositores eslovacos de Novotný, Gustav Husák, se convirtieron en viceprimeros ministros a cargo de las reformas en la economía y Eslovaquia, respectivamente.
Desde el 30 de marzo, Checoeslovaquia también tuvo un nuevo presidente, Ludvík Svoboda, que había sido ministro de Defensa en el primer gobierno de Checoeslovaquia después de la Segunda Guerra Mundial. Había ayudado a los comunistas durante el golpe de 1948, pero fue purgado en la década de 1950 y había vivido retirado desde entonces. El Ministerio del Interior quedó bajo el control de otra víctima de la purga, Josef Pavel.
El Presidium recién elegido, el órgano de formulación de políticas del Partido Comunista del país, estaba formado en gran parte por recién llegados.
El mayor logro del nuevo gobierno reformista bajo Dubček fue el Programa de Acción, adoptado por el Comité Central del partido en abril de 1968. Incorporaba ideas desarrolladas durante los años anteriores; abarcó reformas económicas y la democratización de la vida política. Entre sus puntos más importantes figuraba la promoción de Eslovaquia a la paridad total dentro de una nueva federación checoeslovaca, reformas industriales y agrícolas muy demoradas, una constitución revisada que garantizaría los derechos y libertades civiles, y la rehabilitación de los ciudadanos cuyos derechos habían sido infringidos en el pasado.
El Programa también preveía una estricta división de poderes: la Asamblea Nacional, no el Partido Comunista, estaría al mando del gobierno, que a su vez se convertiría en un órgano ejecutivo y no en una rama del partido; los tribunales se independizarían y actuarían como árbitros entre los poderes legislativo y ejecutivo. No se recomendaba el pluralismo político, pero el Partido Comunista tendría que justificar su papel dirigente compitiendo libremente por la supremacía con otras organizaciones en proceso de formación. Lo que Dubček estaba ofreciendo, según la opinión internacional, era “socialismo con rostro humano”.
El efecto de este movimiento de liberación fue inesperado. Rápidamente surgieron formas alternativas de organización política. Antiguos presos políticos fundaron K 231, un grupo llamado así por el artículo del código penal en virtud del cual habían sido condenados; varios intelectuales prominentes formaron KAN, club para miembros comprometidos del Partido no Comunista; e incluso hubo esfuerzos para restablecer el Partido Socialdemócrata, que había sido fusionado por la fuerza con el Partido Comunista en 1948.
El movimiento juvenil comunista oficial colapsó, reemplazado por clubes juveniles y los boy scouts. Las iglesias cristianas, las asociaciones de minorías nacionales, los grupos de derechos humanos y otras sociedades olvidadas hace mucho tiempo se activaron.
El 27 de junio de 1968, el escritor disidente Ludvík Vaculík publicó un documento firmado por gente de todos los ámbitos de la vida checoslovaca. Este documento, el manifiesto “Dos mil palabras”, constituyó un hito en la evolución de la Primavera de Praga: instó a la acción de masas para exigir una democracia real.
Aunque sorprendido por la proclamación, Dubček estaba convencido de que podía controlar la transformación de Checoslovaquia. La Unión Soviética y sus aliados del Pacto de Varsovia estaban más alarmados. Luego de que Dubček se negara a participar en una reunión especial de los poderes del Pacto de Varsovia, le enviaron una carta el 15 de julio de 1968, diciendo que su país estaba al borde de la contrarrevolución y que consideraban su deber protegerlo. Pero Dubček confiaba en que podría evitar dificultades con sus compañeros líderes comunistas.
El líder soviético Leonid Brezhnev invitó a Dubček a una conferencia; y el Politburó soviético y los líderes checoeslovacos intentaron resolver sus problemas. El 3 de agosto, representantes de los partidos comunistas soviético, alemán oriental, polaco, búlgaro, húngaro y checoeslovaco se reunieron nuevamente en Bratislava.
El comunicado emitido después de esa reunión dio la impresión de que se aliviaría la presión sobre Checoslovaquia a cambio de un control algo más estricto sobre su prensa.
Pero la noche del 20 de agosto de 1968, fuerzas armadas dirigidas por invadieron Checoeslovaquia y tomaron Praga. Los soviéticos se apoderaron de Dubček, Černík y varios otros líderes y los llevaron en secreto a Moscú. Mientras, la población respondió a la invasión a través de actos de resistencia pasiva e improvisación (se sacaron las señales de tránsito para que los invasores se extraviaran).
Aunque se interrumpieron las comunicaciones y los suministros, la gente de Checoeslovaquia continuó con sus vidas. Incluso el XIV Congreso del Partido Comunista programado tuvo lugar el 22 de agosto; eligió un Comité Central y un Presidium pro-Dubček, las mismas cosas que la invasión había sido programada para evitar. La Asamblea Nacional, declarando su lealtad a Dubček, siguió sus sesiones plenarias.
El 23 de agosto Svoboda, acompañado de Husák, partió hacia Moscú para negociar el fin de la ocupación. Pero el 27 de agosto, los checoeslovacos se vieron obligados a ceder a las demandas de los soviéticos en un acuerdo conocido como el Protocolo de Moscú. Svoboda, acompañado de Dubček y los demás líderes, regresó a Praga para contarle a la población las consecuencias de su “socialismo con rostro humano”: las tropas soviéticas iban a permanecer en Checoeslovaquia y los líderes del país habían acordado controles más estrictos sobre la política y las actividades culturales.
La ocupación soviética ayudó a los comunistas de línea dura, a los que se unió Husák, a derrotar a Dubček y los reformadores. El XIV Congreso del Partido fue declarado nulo, como lo exigía el Protocolo de Moscú; los intransigentes ocuparon posiciones de poder. Checoeslovaquia fue proclamada república federal, con dos unidades autónomas: las Tierras Checas (Bohemia y Moravia) que forman la República Socialista Checa y Eslovaquia, la República Socialista Eslovaca, cada una con parlamentos y gobiernos nacionales.
Un arreglo federal era la única concesión que los partidarios de la línea dura estaban dispuestos a hacer, y muchos ciudadanos (sobre todo los eslovacos) lo querían. Sin embargo, las protestas contra el fin del movimiento liberalizador —como el suicidio de Jan Palach, un estudiante que el 16 de enero de 1969 se prendió fuego— acapararon la atención del país.
En forma gradual, Dubček despidió a sus amigos y aliados o los obligó a renunciar. El 17 de abril de 1969, Husák reemplazó a Dubček como primer secretario. Dubček continuó durante un tiempo como presidente (vocero) del parlamento. Luego se convirtió en embajador en Turquía, pero fue destituido en 1970 y despojado de su membresía en el partido. Husák y sus compañeros de línea dura habían derrotado a los reformadores.
Husák se embarcó en un proceso de “normalización” con la intención de purgar a Checoeslovaquia de cualquier efecto de la Primavera de Praga y de congraciar al país con sus compañeros miembros del Pacto de Varsovia, en particular la Unión Soviética. Tuvo éxito, y la Unión Soviética contó su preservación del régimen comunista en Checoeslovaquia como una victoria en la Guerra Fría.
Bajo Husák, Checoslovaquia siguió con sus problemas económicos y el malestar social. Continuó siendo líder de Checoslovaquia hasta 1989, cuando la Revolución de Terciopelo lo sacó del poder mientras las protestas contra el gobierno comunista se extendían por Europa del Este.
Pero es otra efeméride.
©Juan Manuel Aragón

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