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1936 ALMANAQUE MUNDIAL Batalla

Francisco Franco saluda luego del triunfo

El 17 de agosto de 1936, comienza la Batalla de Sierra Guadalupe, durante la guerra civil española, enfrentamiento clave en Extremadura

El 17 de agosto de 1936, comenzó la Batalla de Sierra Guadalupe, durante la guerra civil española. Fue un enfrentamiento clave en la región de Extremadura, cuando el ejército republicano sufrió una derrota significativa frente a las fuerzas nacionalistas. Se desarrolló en Guadalupe, Trujillo y Navalmoral de la Mata, marcando un nuevo revés para los republicanos en su intento por frenar el avance enemigo.
En el verano de 1936, España estaba sumida en el caos de la Guerra Civil, desatada tras el golpe de Estado de julio. Las fuerzas nacionalistas, lideradas por Franco, avanzaban desde el sur, mientras los republicanos luchaban por mantener el control de territorios clave. Extremadura, con su posición estratégica, se convirtió en un campo de batalla crucial. La Sierra de Guadalupe, con su terreno montañoso, ofrecía ventajas defensivas, pero también desafíos logísticos para ambos bandos.
El ejército republicano, con milicias y unidades regulares, buscaba frenar el avance nacionalista hacia Madrid. Se organizaron en torno a Guadalupe, un punto de resistencia natural. Las fuerzas estaban formadas por voluntarios, soldados leales al gobierno y miembros de organizaciones obreras. Sin embargo, la falta de coordinación y armamento adecuado limitaba su capacidad operativa frente a un enemigo mejor equipado.
Por su parte, los nacionalistas, bajo el mando de oficiales como Juan Yagüe, tenían tropas experimentadas, como la Legión y regulares marroquíes. Su objetivo era consolidar el control de Extremadura y abrir camino hacia el norte. La ofensiva en Sierra Guadalupe formaba parte de una estrategia más amplia para conectar los territorios sublevados en el sur con los del norte, aislando a los republicanos.
El 17 de agosto, las hostilidades comenzaron con intensos combates en los alrededores de Guadalupe. Las fuerzas nacionalistas lanzaron un ataque coordinado, aprovechando su superioridad en artillería y aviación. Los bombardeos previos debilitaron las posiciones republicanas, dificultando la defensa del terreno montañoso. Los republicanos, atrincherados en la sierra, resistieron con tenacidad, pero la desventaja numérica y material pronto se hizo evidente.
En Trujillo, otro foco de la batalla, se libraron enfrentamientos casa por casa. Las milicias republicanas intentaron mantener el control del lugar, pero la presión nacionalista resultó abrumadora. La falta de comunicaciones efectivas entre las unidades republicanas permitió a los atacantes avanzar con rapidez, tomando puntos clave. La moral de los defensores comenzó a flaquear ante el empuje enemigo.
Navalmoral de la Mata, al norte, también fue escenario de combates. Los republicanos intentaron replegarse para reorganizar sus líneas, pero los nacionalistas, con movimientos rápidos, cortaron rutas de escape. La aviación, con aviones alemanes e italianos apoyando a los sublevados, jugó un papel decisivo al bombardear posiciones y desmoralizar a las tropas republicanas.
El terreno accidentado de la Sierra de Guadalupe complicó las operaciones para ambos bandos. Los republicanos trataron de usar la geografía a su favor, pero la falta de recursos y la desorganización limitaron sus esfuerzos. Los nacionalistas, en cambio, explotaron su ventaja logística, moviendo tropas y suministros con mayor eficacia. Los combates se prolongaron varios días, con un desgaste constante para los defensores.
La batalla marcó un punto de inflexión en la campaña de Extremadura. La caída de Guadalupe y Trujillo consolidó el control nacionalista en la región, abriendo el camino hacia Talavera de la Reina. Los republicanos, forzados a retroceder, sufrieron pérdidas significativas en hombres y material. La derrota evidenció las debilidades de su estructura militar frente a un enemigo más organizado.
Ramírez de Velasco®

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