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1965 ALMANAQUE MUNDIAL Müller

Paul Hermann Müller

El 12 de octubre de 1965 muere Paul Hermann Müller, químico suizo que descubrió las propiedades insecticidas del DDT en 1939

El 12 de octubre de 1965 murió Paul Hermann Müller, químico suizo que descubrió las propiedades insecticidas del DDT en 1939, revolucionando el control de plagas y enfermedades transmitidas por insectos. Nacido en Olten, Suiza, en 1899, su trabajo en J.R. Geigy condujo a la patente del DDT en 1940, un compuesto que salvó millones de vidas al combatir el tifus y la malaria. Su contribución le valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1948.
Nació el 12 de enero de 1899 en Olten, cantón de Soleura, Suiza, hijo de Gottlieb Müller, empleado de los Ferrocarriles Federales Suizos, y Fanny Leypoldt. Fue el mayor de cuatro hijos. La familia se trasladó primero a Lenzburg y luego a Basilea, donde creció en un entorno modesto. Desde niño mostró interés por la química, realizando experimentos caseros con sustancias compradas en farmacias locales, alentado por su padre.
Asistió a la escuela primaria en Basilea y luego a la Freie Evangelische Volksschule. En 1916, abandonó temporalmente los estudios por malas calificaciones y trabajó como asistente de laboratorio en la empresa química Dreyfus. En 1917, se unió a Lonza A.G. como químico asistente, adquiriendo experiencia práctica. Regresó a la escuela en 1918, obtuvo su diploma en 1919 y entró en la Universidad de Basilea ese mismo año.
Estudió química en la Universidad de Basilea, con especialización en química orgánica bajo la tutela de Hans Rupe. En 1925, obtuvo su doctorado con una tesis sobre la oxidación química y electroquímica del m-xilidino y sus derivados, graduándose con honores. Su formación incluyó estudios secundarios en botánica y física, lo que influyó en su interés posterior por la protección de cultivos.
Ingresó a J.R. Geigy en Basilea en 1925 como químico de investigación en la división de tintes. Durante los años 30, desarrolló agentes de curtido sintéticos y colorantes resistentes a la luz solar. En 1935, cambió su enfoque hacia la protección de plantas, motivado por la escasez de alimentos en Suiza y una epidemia de tifus en Rusia. Buscó un insecticida ideal: potente, persistente, económico y seguro para plantas y animales.
En 1937, patentó compuestos basados en cianatos y rodanidas con propiedades bactericidas e insecticidas. Desarrolló Graminone, un desinfectante de semillas libre de mercurio, beneficioso para los agricultores suizos. Su trabajo culminó en 1939 con el redescubrimiento del DDT, sintetizado en 1874 por Othmar Zeidler, pero sin aplicaciones prácticas hasta entonces. Müller identificó su capacidad para matar insectos por contacto.
En 1940, J.R. Geigy patentó el DDT en Suiza, seguido por patentes en Reino Unido, Estados Unidos y Australia. En 1943, se probaron con éxito sus efectos contra el escarabajo de la patata en Colorado. Ese mismo año, se usó para controlar un brote de tifus en Nápoles, Italia, deteniendo la epidemia en tres semanas. El DDT se aplicó ampliamente durante la Segunda Guerra Mundial, impregnando uniformes de soldados aliados.
En 1944, se implantó en Italia para reducir la malaria mediante la fumigación de viviendas. Entre 1950 y 1970, ayudó a erradicar la malaria en Estados Unidos y el sur de Europa. Su impacto en la salud pública fue reconocido internacionalmente, especialmente en regiones mediterráneas. Müller recibió un doctorado honorario de la Universidad de Tesalónica por estas contribuciones.
Ascendió a subdirector de investigación científica en J.R. Geigy en 1946, liderando el desarrollo de nuevos agentes de protección de cultivos. Se retiró en 1961, pero continuó investigando en un laboratorio en su casa en Oberswil.
En su vida personal, se casó con Friedel Rüegsegger en 1927 y tuvo dos hijos, Heinrich y Niklaus, y una hija, Margaretha.
Murió en Basilea, tras una breve enfermedad, a los 66 años. Fue rodeado por su familia en sus últimos momentos. Su muerte ocurrió cuando el DDT comenzaba a ser cuestionado por sus efectos ambientales, aunque su uso continuó en algunos países en desarrollo para controlar enfermedades transmitidas por insectos.
Ramírez de Velasco®

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