Ir al contenido principal

1998 ALMANAQUE MUNDIAL Asesinato

Alberto Jiménez, Ascensión García y sus hijos

El 30 de enero de 1998 la organización terrorista marxista ETA mata a Alberto Jiménez-Becerril y a su esposa Ascensión García por odio político

El 30 de enero de 1998 murieron Alberto Jiménez-Becerril y su esposa Ascensión García. Fueron asesinados por la organización terrorista Euskadi Ta Askatasuna (la maldita ETA). Jiménez era un político español del Partido Popular.
Alberto había nacido el 12 de agosto de 1960, era licenciado en Derecho y en Historia, y fue en la universidad cuando conoció a Ascensión, quien después se convertiría en su compañera de vida. Ambos compartían una pasión por la justicia y la política, lo que los llevó a construir una vida juntos, marcada por el servicio público y la familia.
Como en casi todos los casos en que mataron a inocentes, el social comunismo dirá que este asesinato fue “un error táctico”, como describió un integrante del Ejército Revolucionario del Pueblo de la Argentina, la muerte del capitán Viola y su pequeña hija.
Alberto era una figura prominente en la política sevillana. Desde 1983, ocupó el cargo de Secretario General del Partido Popular en Sevilla, y en 1987 fue elegido concejal del ayuntamiento de la ciudad. En su carrera política también fue diputado en el Parlamento de Andalucía entre 1989 y 1990, y formó parte de la junta directiva del Sevilla Club de Fútbol.
En el momento de su muerte, era segundo teniente de alcalde y delegado municipal de Hacienda, roles que desempeñó con dedicación mientras Sevilla estaba gobernada por Soledad Becerril, del mismo partido.
Ascensión García Ortiz, su esposa, era procuradora de los tribunales y trabajaba en un despacho de abogados. A pesar de su carrera profesional, su vida giraba en torno a su familia, compartiendo con Alberto la crianza de sus tres hijos, de cuatro, siete y ocho años al momento de su trágica e injusta muerte.
El asesinato fue cerca de la una de la madrugada en el centro histórico de Sevilla mientras la pareja regresaba a su hogar. La ciudad se sumió en un profundo duelo; más de 45,000 personas pasaron por su capilla ardiente para rendirles homenaje. Los funerales fueron presididos por la infanta Elena y su esposo, Jaime de Marichalar, duque de Lugo, mostrando así el impacto y la resonancia de esta pérdida a nivel nacional.
Para conmemorar a Alberto y Ascensión y luchar contra el terrorismo, se creó la fundación contra el Terrorismo y la Violencia Alberto Jiménez-Becerril en 1999. Esta fundación ha sido activa en promover la memoria de las víctimas y fomentar la paz. El 11 de marzo de 2014, en el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo, la fundación colocó una placa en la Plaza de la Encarnación con una cita de Gandhi, "No hay camino para la paz, la paz es el camino", junto con un olivo como símbolo de paz. En 2015, otra placa con versos del poeta Enrique Barrero fue añadida en una plaza en el cruce de la calle José Laguillo con la calle Arroyo.
En recuerdo de los fallecidos, la prolongación de la Calle Torneo fue renombrada como Avenida del concejal Alberto Jiménez-Becerril, y una calle perpendicular lleva el nombre de Calle Procuradora Ascensión García Ortiz. En el lugar exacto del asesinato, una placa de piedra recuerda el evento, manteniendo viva la memoria de aquel día trágico. Además, en el ayuntamiento de Sevilla, en el Salón Colón, se encuentran dos bustos de bronce de Alberto y Ascensión, y un azulejo en su memoria en la calle San Jacinto de Triana.
En 1998, ambos recibieron la Medalla de Andalucía a título póstumo, un reconocimiento a su servicio y al sacrificio que su muerte representó para la comunidad sevillana y para España. Este acto de terrorismo no solo truncó la vida de dos personas, sino que marcó profundamente a una ciudad que, a través de la memoria y el homenaje, sigue luchando por la paz y contra el olvido.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

NOMBRE El que decide no es el padre

Eufemiano y sus mujeres Una madre, una esposa y un cura terminan poniendo un nombre que acompañará toda una vida A último momento decidieron que si era varón se llamaría José Agustín, santo que les recordaba a parientes de ambos lados y, sobre todo, al que ya le estaban debiendo el nombre, porque en ambas familias habían sido muy devotos. También habían pensado cómo ponerle si era mujer, pero no viene al caso. No querían que su niño tuviera un nombre rubio y de ojos azules junto a un apellido morocho y español. Si le digo cuál es la época que más me gusta, le miento, porque en algunas cosas éramos muy crueles y las costumbres se han suavizado mucho, aunque ahora también haya cada cosa que a uno lo obliga a pensar en volver el reloj para atrás. No diga nada, ya sé que es imposible. Cuando nació, el 26 de abril de 1962, el hombre se fue al Registro Civil a anotarlo. Antes pasó por lo de su madre. “¿Cómo le van a poner?”, le preguntó. “José Agustín”. Pícara la vieja, le sugirió: “¿Por qué...

1895 CALENDARIO NACIONAL Pinedo

Federico Pinedo El 24 de abril de 1895 nace Federico Pinedo, abogado y figura influyente de la economía y la política argentina El 24 de abril de 1895 nació Federico Pinedo en Buenos Aires. Fue una de las figuras más influyentes de la economía y la política argentina del siglo XX. Vio la luz en el seno de una familia patricia porteña, cursó estudios de Derecho, transitó del socialismo al liberalismo conservador, ocupó el Ministerio de Hacienda en épocas de profunda crisis, impulsó la fundación del Banco Central, aplicó políticas de austeridad y renegociación de deudas, y dejó una extensa obra escrita que sigue siendo referencia obligada en materia económica. Murió en Buenos Aires el 10 de septiembre de 1971. Llegó al mundo en una casa de la calle Florida, en pleno centro de la capital. Su padre, Federico Guillermo Pinedo, había sido intendente municipal y legislador, mientras que su madre, Magdalena Hilaria María Saavedra, provenía de un linaje ilustre que incluía al general Agustín Ma...

FAMILIA La tradición de la Virgen de la Montonera sigue viva en Santiago

María Mercedes Sotelo Se cuenta algo de la tradición de una vieja imagen de la Virgen de la Merced, llamada en Santiago de la Montonera El 26 de abril del 2015 se apagó la vida de María Mercedes Sotelo y su muerte pasó inadvertida también para algunos vecinos, que días después supieron de su fallecimiento. Era la cuidadora de la Virgen de la Montonera, antiquísima imagen de la Virgen de la Merced, custodiada en una pequeña capillita de estilo neocolonial, ubicada en Catamarca y 24 de Setiembre, en la capital de los santiagueños. Se cuenta que la Montonera le debe su nombre a que Antonino Taboada, puso bajo su protección las tropas que volvieron de la batalla del Pozo de Vargas, en abril de 1867. María Mercedes había recibido el mandato de la custodia de la imagen, de su bisabuela, Petronila Sotelo, bisnieta a su vez de la primera propietaria, Petronila Díaz, que a su muerte la dejó a su nuera Gertrudis Orellana de Sotelo. Agustín Chazarreta, hijo de don Andrés, el patriarca del folklor...

Divertimento erótico

Ilustración Carmen Jodra Un gemido doliente entre la alheña, un rítmico suspiro en el helecho, musgo y pluma por sábana del lecho, por dosel hoja, por almohada peña, y la lujuria tiene como seña violar mujeres y violar derecho y ley y norma, y un hermoso pecho sabe el pecado y el pecado enseña. Trasciende de la fronda un olor suave a sagrados ungüentos, y una queda música, contenida y cadenciosa, y el blanco cuerpo de la bella ave, y el blanco cuerpo de la bella Leda, bajo el peso del cisne temblorosa. Ramírez de Velasco®

NARRACIÓN Una conversación interesante

Archivo, ilustración El paso de lo oral a lo escrito hace que se pierdan detalles de una historia que, de otra manera hasta haría reir Introducción. Muchas historias se han perdido para siempre porque viven en cómo las cuentan cuando se juntan los amigos en un bar cualquiera, en un asado, en un velorio. Si se las pasa al papel, se les va la gracia, es imposible transmitirlas con fidelidad, salvo que uno sea un gran escritor. Presencia. Antonio Pereyra y Roberto Llanos eran amigos. Solían juntarse los sábados, bebían y hasta se emborrachaban, pero poquito, no vaya a creer. Cuando se pasaban de copas, no hacían escándalos ni se daban al “tomo y obligo” ni molestaban con paradas de compadrito. Se quedaban en un rincón. De vez en cuando Antonio soltaba una sentencia: "Abril suele ser llovedor", decía. Y Roberto respondía: "Ahá". A eso le llamaban una conversación interesante. Elucidación. La vida ha llevado a que historias que antes eran mechadas con otras para ir dan...