Ir al contenido principal

1938 ALMANAQUE MUNDIAL Pan

Francisco Franco luego de triunfar en la Guerra Civil

El 3 de octubre de 1938, durante la Guerra Civil Española, el ejército sublevado lanza pan sobre Madrid, en un bombardeo propagandístico

El 3 de octubre de 1938, durante el asedio de Madrid en la Guerra Civil Española, el ejército sublevado lanzó un bombardeo propagandístico sobre la capital, arrojando bolsas de pan decoradas con enseñas nacionales y mensajes críticos contra el Gobierno Republicano. En un contexto de desabastecimiento severo, esta acción buscó desmoralizar a la población y cuestionar la capacidad de la República para sostener la ciudad. La maniobra, ejecutada en plena contienda, marcó un episodio singular por su combinación de táctica psicológica y guerra de propaganda, intensificando la desconfianza hacia las autoridades republicanas. Sus detalles reflejan las estrategias empleadas por los sublevados para debilitar el frente republicano en un momento crítico del conflicto.
La Guerra Civil Española, iniciada en 1936, enfrentaba al Gobierno Republicano contra las fuerzas sublevadas lideradas por el general Francisco Franco. Para 1938, el conflicto se encontraba en una fase decisiva, con Madrid como epicentro de la resistencia republicana. La capital, bajo asedio desde noviembre de 1936, sufría bombardeos constantes y una grave escasez de alimentos, combustible y suministros básicos. La población madrileña, sometida a racionamiento extremo, enfrentaba hambruna y condiciones de vida cada vez más precarias, lo que convertía el abastecimiento en un arma estratégica.
El bombardeo del 3 de octubre no tuvo como objetivo principal la destrucción física, sino la guerra psicológica. Aviones del bando sublevado sobrevolaron Madrid y lanzaron cientos de bolsas de pan, un bien escaso en la ciudad sitiada. Cada una estaba envuelta con los colores de la bandera monárquica, adoptada por los sublevados, y contenía mensajes impresos que ridiculizaban al Gobierno Republicano. Los textos acusaban a las autoridades de incapacidad para alimentar a la población y exaltaban la supuesta abundancia en las regiones controladas por los sublevados.
La elección del pan como elemento propagandístico no fue casual. En Madrid, el racionamiento limitaba el consumo a unos pocos gramos diarios por persona, y la calidad del pan disponible solía ser deficiente, elaborado con harinas de baja calidad o sustitutos. La visión de bolsas de pan cayendo del cielo generó reacciones encontradas entre los madrileños: algunos las recogieron con desesperación, mientras otros desconfiaban, temiendo que pudieran estar envenenadas o fueran una trampa.
La acción propagandística se diseñó para resaltar las debilidades del Gobierno Republicano. Los mensajes en las bolsas instaban a la rendición, sugiriendo que la población hallaría mejores condiciones bajo el control sublevado. Esta táctica buscaba socavar la moral de los defensores de Madrid, tanto civiles como militares, en un momento en que la resistencia republicana dependía de la cohesión social y la determinación para continuar la lucha.
El bombardeo tuvo lugar en un contexto de intensos combates en otros frentes, como la Batalla del Ebro, que desviaba recursos republicanos. La incapacidad de las autoridades para contrarrestar eficazmente esta campaña propagandística agravó la percepción de desamparo entre la población. Los sublevados, conscientes de esta vulnerabilidad, aprovecharon la oportunidad para proyectar una imagen de superioridad logística y organizativa.
La prensa republicana intentó minimizar el impacto del bombardeo, denunciándolo como una maniobra cruel que explotaba el hambre de los madrileños. Sin embargo, la acción logró su objetivo principal: sembrar dudas sobre la capacidad del Gobierno para proteger y sostener a la ciudad. La desconfianza hacia las autoridades se intensificó, especialmente entre los sectores más afectados por la escasez.
Este acontecimiento no alteró significativamente el curso militar del asedio, pero marcó un hito en la guerra psicológica. Los sublevados demostraron su capacidad para combinar tácticas militares con estrategias de propaganda, utilizando el sufrimiento de la población como herramienta política. Madrid resistiría hasta marzo de 1939, pero el bombardeo de pan quedó como un símbolo de la crueldad de la contienda.
Datos históricos indican que la propaganda tuvo un papel crucial en la Guerra Civil Española. Los sublevados emplearon tácticas similares en otras ciudades sitiadas, aunque el caso de Madrid destacó por su simbolismo. La capital, como bastión republicano, era un objetivo prioritario para desestabilizar.
El bombardeo de pan, aunque efímero, reflejó la complejidad del conflicto pues las batallas no solo se libraban en el frente, sino también en la mente de la población. Esta acción permanece como un episodio que ilustra las dimensiones psicológicas y propagandísticas de la Guerra Civil Española.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

PALABRAS Eso que llamamos alma (con vídeo)

Nelly Omar, canta "Desde el alma" Cómo se usa una palabra de la que se ignora casi todo, desde su significado hasta lo que implica reconocer su existencia Los argentinos solemos usar con frecuencia algunas palabras sin saber con exactitud qué significan o ignorando que, para explicarlas, hubo sabios que se quemaron las pestañas, soldados que cruzaron espadas, naciones que negaron su existencia e ideologías que renegaron de ellas. Ahí está el alma, que para los latinos era ánima y para los cristianos es soplo, viento. Como quien refresca la memoria, van algunas expresiones comunes que la mentan en la Argentina, y posiblemente en otros países también. Las decimos con tanta naturalidad que jamás nos preguntamos qué queremos decir cuando las pronunciamos. El alma aparece primero en el dolor. Se me sale el alma, tengo el alma en pedazos, el alma en un hilo, me partís el alma, me arrancó el alma, se me vino el alma al suelo, tengo el alma hecha mierda, el alma hecha bolsa, el alma ...

BARRIOS Los chipacos nacen en bicicletas

"Chipaco", de Raúl Cisterna Un secreto mal guardado de los santiagueños: historia, etimología y misterios del pan con chicharrón Uno de los secretos peor guardados de estos pagos es que los mejores chipacos son los que se compran en la calle, a los vendedores de las esquinas. El verdadero no se hace en una panadería elegante. Sale de una bicicleta y llega en una canasta cubierta con un repasador. El maestro Domingo Bravo, en su Diccionario Quichua Santiagueño, dice que "chipa" es "hato de algo apretado, entrelazado, enredado". Es el "cabello amazacotado por falta de peine y de higiene". Y del chipaco, al que llama "chipacu", sostiene que es un "pan de cemita y chicharrón". La etimología popular prefiere una explicación menos académica: CHI charrón + PA n + CO cido. Hecho casi siempre en horno de barro, llega desde el fondo de los barrios, como una bendición, hasta la mismísima plaza Libertad. La gracia está en que no lo trabaj...

1859 ALMANAQUE MUNDIAL Reconocimiento

Juan Bautista Alberdi El 9 de julio de 1859 España reconoce la independencia de la Confederación Argentina como nación libre y soberana El 9 de julio de 1859 en Madrid, España firmó un Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad con la Confederación Argentina que reconoció formalmente su independencia como nación libre y soberana, cuarenta y tres años después de la declaración del Congreso de Tucumán. Aquella jornada cerró un largo período de gestiones diplomáticas iniciadas tras la Revolución de Mayo de 1810 y la guerra de independencia. El plenipotenciario argentino Juan Bautista Alberdi y el representante español Calderón Collantes rubricaron el documento de once artículos que normalizaba las relaciones entre ambos países. La Confederación Argentina, presidida por Justo José de Urquiza, buscaba desde años atrás establecer vínculos oficiales con la antigua metrópoli. Alberdi, destacado intelectual y autor del libro las Bases, que para algunos fue la inspiración de la Constitución libera...

CIRCUSTANCIAS Ah, las efusiones del amor

"Beso" de Raúl Cisterna Menos el hombre, todos los animales respetan un lugar, un momento y alguna circunstancia para dar rienda suelta al deseo Lo bueno de las efusiones del amor entre la gente es que, justamente, se pueden dar en todo tiempo, en todo lugar, bajo cualquier circunstancia. El hombre y la mujer no aguardan que se dé el momento, que todo esté preparado o que ocurra esto o aquello para hacerlo. Las ballenas francas australes empiezan a llegar a la Península Valdés en mayo y se entregan a sus juegos amorosos hasta septiembre y octubre. Las hembras aprovechan para parir sus crías, porque la gestación les lleva un año. Las vacas, según dicen en el campo, se empiezan a alegrar unos veinte días después de tener terneros y los toros aprovechan para tener su momento, digamos. Y así casi todos los animales. Menos el hombre. Será una deformación de la mente o una bendición de Dios, pero a nosotros nos gusta hacerlo de enero a enero, o veinticuatro por siete, como les gust...

CATÓLICOS ¿Una iglesia libertaria?

Shao Zhumin, obispo chino Esta nota propone un juego de imaginación, sólo para que usted vea si hay contradicciones en sus pensamientos Por Hernán Diez Imagine una Iglesia Argentina apoyando a Milei, que celebre misa amparada en la celeste y blanca. Sus seminaristas han jurado lealtad al pensamiento anarco-libertario, sus obispos asisten a las tenidas de Olivos para mostrar su adhesión al régimen. Imagine también que sus misas son válidas y en comunión con Roma. ¿Qué dice el sentido común? No es posible. Bueno, es lo que sucede con la Iglesia Patriótica China, brazo eclesiástico del régimen. Celebra la Misa bajo la bandera de cinco estrellas, sus seminaristas juran lealtad al pensamiento de Xi Jinping y sus obispos participan en los congresos de la Asamblea Popular Nacional. Sus misas son válidas y la comunión con Roma está oficialmente restaurada. En el mundo hay católicos que van a la misa de siempre. Se los persigue, se los condena con la misma pena que a los herejes. Los obispos de...