"Una ciudad otra", acuarela de Raúl Cisterna Una fábula contemporánea recorre el asfalto santiagueño y se adapta a culpas, temores y nuevas costumbres Así como hay un día de los empleados públicos que no tienen un día, yo soy la leyenda santiagueña comodín, usada para todo aquello que no la tiene. Me explico, entre los burócratas hay una fecha del empleado de Rentas, otra del empleado de Vialidad, otra del empleado municipal, pero hay una también para el resto, para los que no tienen festejo propio. Pero ningún otro dice: "Nosotros sí trabajamos, porque ya tuvimos nuestro festejo". Ya veo. Todos se prenden. Lo mismo hay una leyenda para las hermanas malas, para los que tienen relaciones con la comadre, el compadre o el cura, quienes pescan más de lo que precisan, para los que hacen daño al bosque, no alumbran los finados, no dan el asiento a las damas, apuestan por gallos ajenos. Bueno, soy la fábula para salir del paso. ¿Su hijo anda mal en la escuela?, soy un mons...
La estructura del puente carretero está ensamblada y rigidizada mediante remaches forjados y estampados en caliente, no bulones ni tornillos.
ResponderEliminarPosiblemente las únicas partes del puente que tengan alguno que otro bulón, perno o tornillo sean los asientos de apoyo de cada arco.
Lo que es cierto es que, en caso de existir esa pieza, salvo un caso fortuito de muy baja probabilidad estadística, la logística y el tiempo requeridos para su búsqueda y hallazgo demandarían un costo mayor que el del objeto mismo.