Ir al contenido principal

1970 ALMANAQUE MUNDIAL My Lai

Matanzas sin freno

El 17 de marzo de 1970, en Wáshington, el Ejército norteamericano procesa judicialmente a 14 oficiales por haber ocultado información sobre la matanza de My Lai,

El 17 de marzo de 1970, en Wáshington, el Ejército de Estados Unidos procesó judicialmente a 14 oficiales por haber ocultado información acerca de la matanza de My Lai, en la que decenas de soldados norteamericanos violaron y torturaron hasta la muerte a centenares de civiles (principalmente mujeres y niños).
La Matanza de My Lai fue un crimen de guerra perpetrado por el ejército de Estados Unidos el 16 de marzo de 1968, durante la Guerra de Vietnam. En el distrito de Sơn Tịnh, en Vietnam del Sur, entre 347 y 504 civiles desarmados fueron asesinados por soldados de varias compañías, batallones y regimientos. Las víctimas fueron hombres, mujeres, niños y recién nacidos. Hubo informes de violaciones en grupo y mutilaciones, incluso de niños de tan sólo 12 años. Fue la mayor masacre conocida de civiles cometida por fuerzas norteamericanas en el siglo XX.
Aunque 26 soldados fueron acusados, solo el teniente William Calley Jr., jefe de pelotón de la Compañía C, fue condenado. Fue hallado culpable del asesinato de 22 aldeanos y sentenciado inicialmente a cadena perpetua, pero su pena fue conmutada por el presidente Richard Nixon, cumpliendo sólo tres años y medio de arresto domiciliario.
El ataque comenzó como una operación de búsqueda de vietcongs en la región de Son My, donde a Calley y su sección se les asignó My Lai. Al llegar, los soldados violaron mujeres y niños, mataron ganado, incendiaron casas y finalmente reunieron a los supervivientes en una acequia para ejecutarlos. El número exacto de muertos es incierto debido a "defectos" en la investigación, pero se estima entre 347 y 504.
La masacre se detuvo gracias a la intervención de Hugh Thompson Jr., un oficial de helicópteros que, junto a su tripulación, incluso amenazó con abrir fuego contra sus propios compañeros para proteger a los civiles. Thompson reportó el incidente, lo que llevó al alto mando a detener la operación.
En un principio el ejército enorteamericano informó de 120 muertos, con la mayoría clasificados como vietcongs, pero solo se incautaron tres armas. La masacre generó un gran escándalo cuando el editor Seymour Hersh y el fotógrafo Ronald L. Haeberle revelaron la verdad en noviembre de 1969.
La política de Estados Unidos de cuantificar las bajas como medida de eficiencia en Vietnam contribuyó a tales atrocidades, cuando el número de enemigos muertos se convirtió en el principal indicador de éxito, a menudo sin una correspondencia real con las armas capturadas. La masacre de My Lai, entre otros casos, evidenció cómo esta política podía conducir a crímenes de guerra.
Aunque Calley fue condenado, su breve encarcelamiento y las pocas condenas en general subrayan la complejidad y las controversias en torno a la justicia militar en contextos de guerra. Luego, informes desclasificados revelaron más muertes de civiles que no combatían, pero solo 23 personas fueron condenadas por tribunales militares por estos actos entre 1965 y 1971.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

COLABORACIÓN La humildad es sabiduría

El Papa Benedicto XVI El Papa Benedicto abrió su honda sabiduría con humildad para reconocer la fe y comunicarla a todos Por Juan José Ramón Laprovitta Lo verdadero y bueno se ofrecen a la contemplación, y su viva simbiosis marca la integridad del ser y hace surgir la belleza de la sabiduría sólo en la humildad. La sabiduría es la experiencia de la vida en su devenir, alumbrada por la observación, el estudio, el trabajo, los anhelos y es asumida como escuela para aceptar las luces y corregir las sombras. Y así, desde la humildad, la luz se eleva en el seno de la oscuridad para alumbrar el esplendor de la Verdad. Y en estos tiempos donde la soberbia nos satura con sus múltiples expresiones, y que a veces tienen hasta una hipócrita piel de cordero, se impone no olvidarnos y tener siempre presente al testimonio silencioso sin parangón, del gran Papa Benedicto XVI, que nos abrió a todos su honda sabiduría, para reconocer la Fe y comunicarla a todos, pero sobre todo, lo que ha vivido ante n...

PREJUICIOS ¿Racismo dice?, ni ahí

Fotografía intervenida, a modo de ilustración Los que acusan a los argentinos de creerse superiores no saben de qué hablan realmente "En la Argentina no hay racismo", dicen. Muy bien, muy bien. Pero, oiga, ¿usted ve muchos negros por las calles? Ninguno. Así es fácil. Pero si nos rascan un poco, van a ver que uno de los insultos que las demás barras de fútbol le dedican a Boca Juniors es "bolitas", por bolivianos. También les dicen "boliguayos", por bolivianos y paraguayos. Distintos son los de Santa Cruz de la Sierra, esos sí parecen gente como uno. Los que viven aquí son hinchas del club de los negros. Si pregunta a un habitante de los márgenes de la ciudad de Buenos Aires, quiénes son, dicen: "Los que vienen a quitarnos el trabajo a los argentinos". Oiga, ¿qué insulto se le ocurre para un mal tipo? Negro de mierda. ¿Y si es muy mal tipo?, Negro, solito, sin más calificativos, no los necesita. ¿Y si es rubio? También, no diga que no ha oído dec...

ESPEJISMO Después del primer chorro

Árabe con huríes reales Hacerse inmensamente rico no siempre alcanza para olvidar ciertas costumbres que se llevan muy adentro Nos volveremos finos el día en que hallen petróleo en los ardientes saladillos santiagueños. Detrás de los jumiales se levantarán las torres buscando el oro negro y en las ciudades correrán ríos de bebidas espirituosas festejando el hallazgo. Es posible que hasta se nos dé por usar turbantes y anteojos negros cuando viajemos a Buenos Aires en limusina. En vez de hacer empanadas, nuestras mujeres encargarán que las traigan de Tucumán, porque será mucho trabajo hacer el relleno, tornear la masa, repulgar y hornear. Los faroles de la plaza Libertad serán de bruñido bronce y todas las tardes en la retreta, la Orquesta Filarmónica de Londres interpretará obras de Beethoven o los Niños Cantores de Viena deleitarán a la audiencia entonando la conocidísima canción que empieza diciendo “Lebe Schwester tanz mit mir // Es tanzt ein bibabutzemann…”. Dejaremos el vino en ca...

ÓBITO Santiago Olmedo

Santi Olmedo con uno de sus nietos Unas líneas para recordar al amigo y también para reivindicar su última lucha Ha muerto Santiago Olmedo, amigo. Estuve en su casa, a la vera del Camino de la Costa (calle Víctor Alcorta), hace unos meses visitándolo y, como suele suceder en muchas más ocasiones que las que uno quisiera, no sabía que era la última vez que nos veríamos. Si algunas palabras hay que dedicar a su memoria espiritual, no dudo de que sus hijos y nietos han de continuar con el legado de hombría de bien y la comprensión hacia quienes lo perseguían que siempre tuvo, aun cuando los ataques arreciaban en brutalidad y mala leche, si vamos a decirlo todo. Su ánimo era el de siempre y sólo se quejó, esa vez, de algunos achaques propios de la edad. Una de las máximas de la política cuando era una actividad prohibida para los pobres palurdos, cuyos hijos hoy pueblan la cloaca de las redes sociales de internet, es que se retrocedía ante el enemigo muerto. Si se murió ya está, es vana la...

CULTURA Enojado con el tirero

Vendedor de tiro (foto de Feibu) El tipo del que habla esta nota se tomó el trabajo de hacer una revista de cultura sólo para criticar a un tipo de gente Hubo un caso registrado por el periodismo santiagueño. Un tipo que se enojaba porque los vendedores de golosinas y los tireros y sus pitos no lo dejaban dormir por las siestas. Se tomó el trabajo de imprimir una revista de cultura para dejar constancia de su molestia. ¿Una enormidad? Claro que sí. Es como comprar toda una ferretería solamente para conseguir un martillo y pegarle en la cabeza a un mosquito. Una vez alguien le preguntó si era verdad que había escrito eso. —Claro, son muy molestos y pasan por la ventana de mi cuarto justo cuando me estoy por dormir. Después de vender caramelos, galletas, tiros, chicles, esas cosas, a la entrada del turno tarde, salen a recorrer las calles aledañas hasta la hora de la salida. De alguna manera deben avisar a los chicos que están cerca. Entonces tienen un silbato muy especial, reconocible d...