Ir al contenido principal

1957 ALMANAQUE MUNDIAL Sibelius

Finlandia, de Sibelius
El 20 de septiembre de 1957 muere Jean Sibelius, el compositor sinfónico más destacado de Escandinavia

El 20 de septiembre de 1957 murió Johan Julius Christian Sibelius, en Järvenpää. Más conocido como Jean Sibelius, nació el 8 de diciembre de 1865 en Hämeenlinna, Finlandia y fue el compositor sinfónico más destacado de Escandinavia.
Estudió en la Escuela Normal Finlandesa, primera escuela de habla finlandesa en la Finlandia controlada por los rusos, donde entró en contacto con la literatura de su país y, en particular, con el Kalevala, la epopeya mitológica de Finlandia, que siguió siendo para él una fuente constante de inspiración. Como que muchos de sus poemas sinfónicos, como Pohjola's Daughter, de 1906 y Luonnotar de 1913, se basaron en esta fuente.
Aunque estaba destinado a una carrera jurídica, abandonó sus estudios de derecho en Helsinki y se dedicó por completo a la música. Al principio planeó convertirse en violinista. Bajo la dirección de Martin Wegelius compuso mucha música de cámara e instrumental.
Adoptó el nombre Jean, que utilizó a lo largo de su carrera profesional antes que sus nombres de bautismo. Cuando tenía veintitantos años dejó Finlandia para continuar sus estudios en Berlín y Viena, donde entre sus profesores se encontraban los compositores Robert Fuchs y Karl Goldmark.
A su regreso a Finlandia, la interpretación de su primera obra orquestal a gran escala, la Sinfonía de Kullervo, de 1892, causó sensación. Esta y las siguientes obras, En Saga de 1892, la música de Karelia y Las Cuatro Leyendas, lo establecieron como el principal compositor de su país. El tercero de los cuatro poemas sinfónicos de Cuatro Leyendas es el conocido El cisne de Tuonela de 1893.
En 1897, antes de la aparición de su Sinfonía número 1 en mi menor, el Senado finlandés le otorgó una pequeña pensión vitalicia en reconocimiento a su genio. Su poema sinfónico Finlandia fue escrito en 1899 y revisado en 1900. Sus composiciones de la década de 1890 son las de un compositor nacionalista que trabajaba en la tradición romántica.
En la primera década del siglo XX su fama llegó al continente europeo. El pianista y compositor Ferruccio Busoni, cuya amistad había trabado en Helsinki cuando era estudiante, dirigió su Sinfonía número 2 en re mayor de 1901 en Berlín, y el compositor británico Granville Bantock le encargó su Sinfonía número 3 en do mayor de 1907.
Con esta obra, Sibelius dio la espalda al romanticismo nacional de la Segunda sinfonía y el Concierto para violín en re menor de 1903 y avanzó hacia el modo de expresión más investigador e intransigente de En Saga y la Sinfonía número 4 en la menor de 1911.
Después de la Primera Guerra Mundial publicó sus mejores obras, las tres últimas sinfonías y Tapiola en 1925, pero luego cayó en un largo silencio de sus últimos años.
Los rumores sobre una octava sinfonía prometida para su interpretación a principios de la década de 1930 e incluso una novena sinfonía eran infundados. Ningún manuscrito sobrevivió a su muerte.
En la década de 1930 se puso de moda Sibelius impulsado por escritores como Cecil Gray y Constant Lambert en Inglaterra y Olin Downes en Estados Unidos. A pesar de la reacción contra esta moda en la generación siguiente, Sibelius mantuvo su firme control sobre el público musical.
Aunque su inspiración está íntimamente relacionada con el paisaje escandinavo, no se le recuerda principalmente como poeta de la naturaleza. Su logro tanto en los poemas sinfónicos como en las siete sinfonías reside principalmente en su notable dominio de la forma. El primer movimiento de la tercera sinfonía tiene la claridad de construcción de un primer movimiento de Haydn o Mozart, pero su unidad orgánica y su arquitectura incluso superan sus modelos. En esta capacidad de crecimiento orgánico residía el secreto de su genio.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

VÍNCULO Traditio abre los seminarios de la Fraternidad San Pío X

Ceremonia religiosa de la Fraternidad Un documental muestra la vida cotidiana de los seminaristas en Europa y América sin centrarse en controversias externas Info Vaticana La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha estrenado el primer capítulo de Traditio, serie documental que abre al espectador las puertas de la vida interna de sus seminarios. Lejos de centrarse en polémicas eclesiales o debates canónicos, esta primera entrega pone el foco en el sacerdocio y en quienes se preparan para recibirlo, mostrando con una extraordinaria calidad cinematográfica el día a día de la formación sacerdotal tradicional. Durante más de una hora, el documental acompaña a varios seminaristas y diáconos en distintos momentos de su camino hacia la ordenación. La narración transcurre principalmente entre el Seminario Internacional San Pío X de Écône, en el cantón suizo del Valais, cuna histórica de la Fraternidad fundada por monseñor Marcel Lefebvre; el Seminario Nuestra Señora Corredentora de La Reja, en la p...

RECUERDOS El paisaje y el hombre

"Tizón, trebe y pava", fotografia de Jorge Llugdar Siempre se vuelve sobre sabores, sonidos y afectos que parecían comunes hasta que desaparecieron ¿Ha probado el guiso de torcaza, amigo? ¿Sabe de qué se trata la felicidad? ¿Alguna vez anduvo cerca de los límites de esa sensación tibia y engañosa que le agarra siempre después del amor? ¿Qué nombre excelso tiene la vida después de un guiso de cabrito y un plato de mazamorra? ¿Y entonces dónde queda la leche con calabaza? ¿Y los besos de esa mujer? ¿Ha dormido la siesta en catre de tiento y jerguillas, a la sombra del paraíso japonés, sin que le importe si el mundo sigue en vigencia o se ha venido abajo? ¿Le ha salido del alma la expresión “si esto es la guerra que la paz no vuelva nunca”? ¿Qué hay del mate de después de sestear?, ¿se ha percatado de que tenía un sabor distinto cuando estaba con ella? ¿Ha visto las cabras volviendo al chiquero por las tardes? ¿Se acuerda del sabor de la algarroba?  ¿Podría abarcar el azul del C...

1991 AGENDA BANDEÑA Teatro

Oreste Pereyra fue uno de los que saludó la inauguración El 8 de junio de 1991 se inaugura el teatro municipal de La Banda, en un acto con bombos y platillos El 8 de junio de 1991 se inauguró el teatro municipal de La Banda. Se hizo en la oportunidad, un acto con bombos y platillos, que incluyó un festival artístico de danzas argentinas, a cargo de la escuela Latinoamericana, dirigida por Mercedes Ballerini de Messad. La incuria municipal de varios gobiernos que pasaron por la calle 25 de Mayo de la vecina ciudad, convirtió este orgullo bandeño en un recuerdo que a veces regresa con el viento de la nostalgia. De todas maneras, es bueno recordar que la sala tenía una capacidad de 283 butacas y un escenario de 82 metros cuadrados; equipo de sonido propio: un multicanal con dos bandejas profesionales de 100 vatios de salid por canal y capacidad para ocho micrófonos. Tenía, asimismo, un equipo de proyección para películas de 8 y 16 milímetros y un proyector de diapositivas. Además, contaba...

Don Belianís de Grecia a Don Quijote de la Mancha

Ilustración Miguel de Cervantes y Saavedra Rompí, corté, abollé, y dije e hice más que en el orbe caballero andante; fui diestro, fui valiente y arrogante, mil agravios vengué, cien mil deshice. Hazañas di a la fama que eternice; fui comedido y regalado amante; fue enano para mí todo gigante, y al duelo en cualquier punto satisfice. Tuve a mis pies postrada la Fortuna y trajo del copete mi cordura a la calva ocasión al estricote. Mas, aunque sobre el cuerno de la luna siempre se vio encumbrada mi ventura, tus proezas envidio, ¡oh, gran Quijote! Ramírez de Velasco®

REGRESO Todos bien, gracias

Ilustración tomada de internet "Nunca nos habíamos abrazado y darse la mano era cosa de gringos creídos, me había dicho de chico" Nos quedamos un rato sin decir nada, y le pregunté: —Qué tal el carro. —¿El qué? —El carro —repetí— qué tal anda. Me miró, quizás pensando la forma menos dura de responder. Después dijo que ya no se usaba el carro porque pasaba una camioneta tirando un acoplado o, directamente, el camión que llevaría a Buenos Aires la cebolla, el melón, la calabaza. Ah, dije. Me quedé callado. Se notaba que estaba incómodo en el aire acondicionado de la terminal nueva, primera vez que venía y nunca sabría si le gustaba o no, porque a mí por lo menos no me lo diría. No son curiosos, mejor dicho, no les gusta parecerlo. Se dan cuenta de todo, pero no hacen como nosotros, que abrimos grandes los ojos, nos sorprendemos y movemos la cabeza para aquí y para allá. Ellos no, observan callados, como si no estuvieran mirando para después, en el pago, contar lo que han visto....