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GOTTAU Un líder misionero

San Juan Pablo II y Jorge Gottau

Algunos recuerdos para el primer obispo de Añatuya, el día que se clausura su proceso d beatificación y canonización

Por Juan Gómez
Enhorabuena. Hoy lunes, en Buenos Aires se inició la sesión de clausura del proceso diocesano de beatificación y canonización del siervo de Dios, monseñor Jorge Gottau. Quizás muchos desconocen a este líder misionero redentorista, que llego a la ciudad de Añatuya como el primer obispo de la diócesis erigida por el papa Juan XXIII. La fecha, 10 de abril de 1961. Con su trabajo nos demostró que el lenguaje no es como hablamos, es como vemos. Y a eso iba.
Para los añatuyenses y santiagueños en general, era un obispo sin credencial. Le bastaron unos pocos días para demostrarnos quien era y su ADN. Dueño de una inquebrantable fe en Dios y con una sensibilidad pastoral muy activa. ¿Cómo? Para explicarlo, revolví mis papeles. Y abrí la ventana de mis recuerdos. Presiento que su trabajo misionero quedó oculto en el olvido. Quiero rescatar su fe con una tremenda misericordia. Pronto se notificó de que no había riqueza y comodidad en su flamante diócesis.
No se achicó. Quizás su ascendencia alemana lo ayudó muchísimo. No por nada, hoy su pueblo de Añatuya lo considera “un hombre de Dios”. Dicen que los pueblos no se equivocan. Descubrieron que estaba alineado en el verdadero trabajo de la iglesia. Vivir según los principios del evangelio. Muy pronto se adentró en ese interior oculto de Santiago. Sus departamentos: Alberdi, Juan Felipe Ibarra, Copo, Belgrano, General Taboada y Moreno., además del este del rio Salado en el departamento Figueroa. Conoció como la palma de la mano su diócesis y allí descubrió una pobreza inimaginable. Sin recursos, sin oportunidades de nada. Olvidados por los gobiernos. De ahí su andar por el interior de su diócesis para convencerlos de que vino a caminar junto a ellos. Para ayudarlos y demostrar el compromiso de la iglesia. Que estaba con ellos. Quiso explicar sin palabras y con solo su presencia, que vino a rescatar la esperanza. ¿Cómo? Llegó a tiempo con la ayuda de todo tipo, cuidando la salud, la educación y generando nuevas posibilidades de trabajo, con talleres de aprendizajes con artes y oficios, etc.

Una perlita marginal
Ahora viene a mi recuerdo. Un sábado, el padre Murillo de Suncho Corral, (yo era amigo de él), me confía que mañana domingo viene a Melero, una estación a orillas de las vías del Belgrano, el obispo de Añatuya. Me dijo que visitaba el lugar para conocer la situación de las poblaciones de su diócesis para ayudarlas. Me pidió que fuéramos.
Sabía que integraba el conjunto folklórico Los Guardamontes, junto a mis amigos Mario Paz y Enrique Paz. Allí fuimos y en un momento dado, mientras transcurría su reunión con todos los lugareños, nos pidieron que cantáramos. El obispo y su equipo iban a realizar las filmaciones para llevarlas a Alemania. Quería el obispo mostrar en Europa, la alegría del pueblo de Dios. Gottau cuando ya no tenía recursos, viajaba urgente a Alemania, allí realizaba los encuentros con poderosos empresarios y recibía aportes significativos que luego eran volcados en el interior de su diócesis.

Proyección Nacional
El obispo de Añatuya, a fin de ampliar la ayuda a quienes necesitaban, convenció a los obispos y apareció ahí la famosa colecta Más por Menos. Sin duda, de mucho valor, pues significa un aporte importante en la misión de la iglesia, de asistir a los más necesitados y descartables como decía Francisco.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Monseñor Gottau fue un testimonio maravilloso del Evangelio hecho realidad. Fui muy amigo de él y siempre lo llevo en mi corazón. Tengo muchas e importantes historias. Hizo por la Diócesis de Añatuya, lo que los gobiernos no hicieron. Felicitaciones por el artículo

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