Ir al contenido principal

1758 AGENDA PROVINCIAL Uriarte

Pedro Francisco de Uriarte
El 29 de junio de 1758 nace Pedro Francisco de Uriarte, párroco de Loreto, político y congresal en Tucumán en 1816

El 29 de junio de 1758 nació Pedro Francisco de Uriarte, en Santiago del Estero. Fue párroco de Loreto desde que se ordenó hasta su muerte, ocurrida en 1839. Su vida estuvo dedicada al cuidado de la Iglesia Católica en Loreto, donde ejerció su ministerio sacerdotal.
Su niñez estuvo marcada por la influencia de su padre, un vizcaíno, y su madre, criolla. Este contexto familiar reflejaba la mezcla cultural característica del período colonial en el norte. Santiago la ciudad más antigua del país, era un centro religioso y administrativo importante, lo que influyó en la formación de Uriarte.
Hijo de Juan José de Uriarte y Gregoria de Ledesma Valderrama Herrera, creció en un ambiente en que la religión tenía un papel central. Su padre, originario del País Vasco, había llegado a América buscando nuevas oportunidades, y su madre pertenecía a una familia local con vínculos profundos en la sociedad. Esta herencia familiar le dio una base sólida para su futura vocación eclesiástica, en una época donde la Iglesia era un pilar fundamental de la vida comunitaria.
Desde joven mostró inclinación por los estudios religiosos. Fue educado por los franciscanos, conocidos por su labor misionera y educativa, que le brindaron una formación rigurosa en teología y humanidades. Esta preparación fue esencial para su desarrollo intelectual y espiritual, sentando las bases para su carrera como sacerdote.
En 1783 fue ordenado presbítero en Córdoba. Este hito marcó el inicio de su vida dedicada al servicio religioso. Tras su ordenación regresó a Santiago del Estero y asumió como párroco en Loreto. Durante 40 años, sirvió en esta parroquia, atendiendo las necesidades espirituales y sociales de la comunidad. Su labor abarcó la celebración de misas, la administración de sacramentos y la orientación pastoral, siendo una figura central en la vida cotidiana de la gente de Loreto.
Representó a su provincia natal junto a Pedro León Gallo, siendo electo el 3 de abril de 1815 para participar en el Congreso, instalado el 24 de marzo de 1816 en San Miguel de Tucumán, que tenía como objeto principal declarar la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata y sentar las bases para una constitución.
Con casi 60 años, era uno de los congresales de mayor edad, aportando experiencia y compromiso a las sesiones. Su formación religiosa, obtenida en el Convento de San Francisco y la Universidad de Córdoba, donde se doctoró en cánones, le otorgó una perspectiva fundamentada en valores católicos y patrióticos. Desde 1810, había apoyado la causa revolucionaria, participando en la Junta Grande y demostrando su adhesión al movimiento independentista.
El 9 de julio de 1816, fue uno de los 29 diputados que firmaron el Acta de la Independencia en la Casa de Francisca Bazán de Laguna. Este acto marcó la ruptura definitiva con la corona española, declarando a las Provincias Unidas libres de Fernando VII y cualquier otra dominación extranjera. Uriarte, como miembro del clero, se alineó con otros sacerdotes congresales, representando una tercera parte de los delegados presentes.
Durante las sesiones participó en debates cruciales sobre la forma de gobierno. Aunque no se destacó como orador principal, su presencia fue constante en las discusiones que buscaban equilibrar las tensiones entre monárquicos y republicanos. En 1816, formó parte de la comisión encargada de redactar el Reglamento para el Director Supremo, un documento que delineaba las funciones del gobierno central, reflejando su interés por la organización política.
En 1817, cuando el Congreso se trasladó a Buenos Aires, fue elegido vicepresidente, cargo que evidenciaba su prestigio entre los congresales. En 1818, propuso un proyecto de reparto de tierras, precursor de leyes de colonización que buscaban fomentar la inmigración europea. Esta iniciativa mostró su visión para el desarrollo económico y social de las Provincias Unidas.
Sin embargo, el contexto político era complejo. Las provincias de la Liga Federal no enviaron representantes, y las tensiones internas entre unitarios y federales marcaron las sesiones. Uriarte, como diputado de una provincia rural como Santiago del Estero, representaba los intereses del interior, a menudo en conflicto con los de Buenos Aires. Su compromiso con la causa patriótica se mantuvo firme, incluso frente a estas divisiones.
En 1820, tras la disolución del Congreso por Manuel de Sarratea, Uriarte fue arrestado junto a otros congresales bajo la acusación de intentar entregar el país a una potencia extranjera. Liberado poco después, retornó a su parroquia en Loreto, alejándose de la política activa.
Su labor en 1816, aunque menos destacada que la de figuras como Belgrano o San Martín, fue esencial para consolidar la emancipación. Uriarte murió el 30 de agosto de 1839 en Loreto, dejando un ejemplo de servicio religioso y político en una etapa fundacional de Argentina.
La parroquia de Loreto, bajo su guía, fue un espacio de cohesión comunitaria. Uriarte se dedicó a fortalecer la fe de sus feligreses cuando la religión católica era el principal marco de valores. Su compromiso con la comunidad se reflejó en su presencia constante y en su capacidad para conectar con la gente.
Murió el 30 de agosto de 1839, mientras celebraba una misa en honor a Santa Rosa de Lima en el templo de Loreto. Este hecho, ocurrido durante un acto litúrgico, resalta su devoción hasta el final de su vida. Su muerte en el altar, en plena labor pastoral, dejó una marca en la memoria de la comunidad.
Sus restos descansan en el templo de Loreto y perdura su memoria como un ejemplo de dedicación religiosa en Santiago del Estero. Su vida, centrada en el servicio a la fe y a la comunidad, lo convirtió en una figura recordada en la historia santiagueña.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

ENTREVISTA Alfredo Peláez

En una foto de hace poco El hombre que empuja la cultura de Santiago del Estero: cómo y por qué creó “Patio santiagueño”, el periodismo, su relación con Reutemann Un día, cuando supo de las redes de internet, al santiagueño Alfredo Peláez se le ocurrió armar un sitio para reunir a los amigos y desconocidos en un solo abrazo de recuerdos, anécdotas, cuentos y narraciones que los abarcara a todos. Creó “Patio santiagueño”, en Facebook , que tuvo un éxito casi instantáneo y la cultura del pago pegó un salto hacia adelante. Era lo que, sin saberlo, los amigos andaban buscando . Desde entonces Peláez es un embajador cultural informal de Santiago del Estero, en la lejana Mar del Plata. Pero, quién es Peláez, por qué construyó un lugar para que los santiagueños de todo el mundo se encuentren a compartir un mate a la sombra de un algarrobo, en el pago querido, sintiendo quizás los mismos sonidos de su juventud. La entrevista que sigue intentará develar el misterio. Nació el 30 de junio de 19...

PALABRAS Un hombre bueno

El Ñato y su hija Cecilia Ayer murió Julio César Fraguas, conocido como el “Ñato” y, como se acostumbra ahora, en el velorio su hija María Eugenia leyó unas palabras para recordarlo. Nuestras familias vienen siendo amigas desde siempre —Magen, Julio, Cristina, Cecilia y la Luqui— son por siempre hermanos de mis hermanos y míos también y alguna vez el Ñato me alcanzó un consejo oportuno que siempre agradecí. Abajo, lo que dijo la Magen. JMA Por María Eugenia Fraguas “Aquí estoy porque he venido, porque he venido aquí estoy, si no le gusta mi presencia, como he venido me voy”, “me duele el aire, el corazón y el sombrero” respondía parafraseando a Lorca cuando le preguntábamos qué le dolía. Esas son de las últimas frases o versos que repetía papá. Me pareció lindo contarles quién fue mi papá, porque muchos de los que están aquí nunca lo conocieron o lo conocieron poco. A papá le gustaba recitar estrofas sueltas de poemas, eso lo heredó de mi abuela María Sara y entonces “cultivo una rosa ...

MUJER Un día que no existe

Mujeres El portal Info del Estero levantó una nota de Ramírez de Velasco de hace varios años sobre la falacia de la fábrica que se incendió con mujeres adentro. Contra el discurso cultural de la actualidad, la verdad debe imponerse siempre. Y es la que los lectores de este blog ya leyeron hace tiempo y ahora pueden recordar aquí. https://infodelestero.com/2026/03/08/1908-almanaque-mundial-ni-huelga-ni-incendio/

LEYENDA No cuenten nada en el Cielo

El parque de tarde Cuando San Pedro anduvo por Santiago recorrió templos, oyó chacareras y dejó secretos que nadie se anima a confesar Dicen que un día que no tenía nada que hacer, San Pedro vino a Santiago. Al principio creyeron que era San Francisco Solano, porque tenía barba y usaba sandalias gastadas. Y él les avisó quién era. Lo llevaron para que conozca la ciudad, su gente, sus mujeres. Le mostraron cómo se acompaña una chacarera con el bombo y cómo era el zapateo bien cepilladito. Anduvo recorriendo los humildes templos del lugar. Se asombró porque justo hubo una crecida del Dulce, que trajo el agua hasta la Catedral. Visitó gente del centro y de las afueras, estuvo en el bello pueblo de Huaico Hondo, que entonces no tenía calles ni negocios y era un caserío disperso y conversó amablemente con los vecinos. Calculan los memoriosos, que debe haber sido a principios del 1900 o quizás fines del siglo XIX, cuando ninguna casa llegaba a los dos pisos. La ciudad terminaba en lo que hoy...

ESPANTO El Petiso del bajo

Ahora es un lugar cualquiera Una sombra del Bajo de Sol de Mayo que sobrevivió al progreso y todavía inquieta a quienes cruzan de noche Cuando el mundo era joven el espanto más conocido del pago sabía ser el Petiso del bajo de Sol de Mayo, cerca del Bobadal. Crecían altos quebrachos que acariciaban el techo de los camiones y hacían silbar el viento al raspar las ramas. Temor de grandes y chicos. Uno iba llegando y se ponía más fresco y húmedo, de un lado el rusal de los Hernández, del otro, el bosque umbrío, cerrado y solo. Miguel Llodrá lo alcanzó a ver una vuelta, viniendo de allá, “un aleteo”, según contó, que casi lo volteó, taloneó el flete y salió a la vareada, según contaría más tarde, con los hombres solos, alrededor del fuego, en la casa de Matías. Dice que en una de esas se dio vuelta para ver si lo había perdido, y observó que lo llevaba en las ancas. Estaba nervioso, y no sabe de dónde sacó fuerzas para darle un empujón. El bicho se cayó del caballo dando chillidos. Alguien...