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1768 CALENDARIO NACIONAL Jesuitas

Obra de los jesuitas en América

El 22 de julio de 1768 se van de Misiones los últimos jesuitas, cumpliendo la orden dictada por el rey Carlos III de España

El 22 de julio de 1768 se fueron de la provincia de Misiones los últimos miembros de la Compañía de Jesús, en cumplimiento de la orden dictada por el rey Carlos III de España. La medida formó parte de un proceso más amplio de expulsión de los jesuitas de todos los territorios de la monarquía española, que se inició en 1767 y se ejecutó en América a lo largo del año siguiente. Con ello se puso fin a casi dos siglos de presencia jesuítica en la región guaranítica, donde habían fundado y administrado reducciones que concentraban a decenas de miles de indígenas.
El decreto de expulsión en los dominios españoles, firmado el 27 de febrero de 1767, fue ejecutado con carácter secreto y simultáneo en todas las provincias, bajo la supervisión de emisarios reales conocidos como “visitadores regios”. En el caso del Virreinato del Río de la Plata, creado poco después en 1776, la responsabilidad recayó entonces en las autoridades del virreinato del Perú y la gobernación del Paraguay, que incluía a las Misiones.
La expulsión se llevó adelante con procedimientos militares coordinados. Los jesuitas fueron detenidos en sus residencias y trasladados bajo custodia hasta los puertos de embarque. Desde allí, fueron enviados a España y luego al Estado Pontificio. En Misiones, donde los padres jesuitas dirigían más de una veintena de reducciones, el proceso fue particularmente complejo debido al aislamiento geográfico y a la magnitud de la población indígena bajo su tutela.
Los últimos jesuitas de la región fueron arrestados y escoltados fuera del territorio el 22 de julio de 1768. Ese día se completó la salida de los religiosos que quedaban en las reducciones guaraníes, ubicadas principalmente en la actual provincia de Misiones y regiones limítrofes de Paraguay y Brasil. Las reducciones, desde entonces, pasaron a ser administradas por funcionarios civiles y religiosos seculares designados por la corona.
Las reducciones jesuíticas habían sido creadas entre los siglos XVII y XVIII como comunidades organizadas bajo principios religiosos, económicos y sociales. Tenían iglesias, talleres, escuelas y viviendas, y en ellas convivían indígenas guaraníes bajo la dirección de misioneros de la Compañía. La región llegó a tener más de treinta pueblos con una población que, según diversos censos coloniales, superaba los 100.000 habitantes.
La expulsión de los jesuitas fue acompañada por la incautación de sus bienes y archivos, y la intervención de sus propiedades. Las autoridades coloniales elaboraron inventarios detallados de lo hallado en las reducciones, incluyendo herramientas, ganado, bibliotecas, instrumentos musicales, campanas y objetos litúrgicos.
La medida de Carlos III formó parte de las reformas borbónicas impulsadas en el siglo XVIII, orientadas a reforzar el control de la monarquía sobre la Iglesia y los territorios coloniales. En el caso específico de las Misiones, los cambios en la administración afectaron la organización de los pueblos, el sistema productivo y las relaciones con las poblaciones indígenas.
Los religiosos expulsados fueron mayormente trasladados a Italia, y el papa Clemente XIV disolvería la Compañía de Jesús en 1773, medida que fue revertida décadas después por Pío VII en 1814. Algunos de los jesuitas exiliados escribieron memorias y relatos sobre su experiencia en América, que se convirtieron en fuentes valiosas para el estudio de la vida en las reducciones.
A partir de la salida de los jesuitas, muchas de las reducciones entraron en decadencia. Algunas fueron despobladas, otras reorganizadas bajo nuevas autoridades. En los años siguientes, varias fueron destruidas por conflictos armados o abandonadas por sus habitantes. Los restos arquitectónicos de aquellas comunidades han sido objeto de estudios arqueológicos y patrimoniales.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Hay que aclarar que los sacaron por la selva en burro o caminando. Por su edad la mayoría murió en el camino. Afortunadamente los indios chiquitanos, en el caso de las misiones de Bolivia, escondieron muchas partituras de música barroca que los jesuitas, que fueron encontradas durante la reconstrucción de la UNESCO.
    La misión de la imagen es San José de Chiquitos. La única de piedra. Allí asistí a misa por unos años cuando se construyó el en lace del corredor biográfico. Un hermoso templo.

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