Ir al contenido principal

EXPERIENCIAS Sin trabajo


Qué sucede el día que pierdes el empleo


De un día para otro, un tipo con cara compungida te dice que te has quedado sin empleo. El mundo se te viene encima. Los pequeños sueños que tenías se derrumban. Piensas en el estudio de tus hijos, en el respeto de tu mujer, en la cara de los vecinos, en el susto de tus acreedores, en tus ínfimos ahorros. Y en las casi nulas posibilidades de que -a tu edad- te vuelvan a tomar en otro lado.
Sabes que mañana tendrás todo el día para vos. Que el domingo que viene caerá en miércoles. Que lo que aprendiste en tu vida, apenas sirve como información para tener en cuenta en otro trabajo. En pocos días sabrás también que esa experiencia que acumulaste en tantos años de juntar antigüedad no es tenida en cuenta en ninguna otra parte. Que en otras empresas la oficina de “Cuentas corrientes”, “Revisión de cálculos” o “Ventas por correo” no tienen razón de ser.
Cuando busques trabajo nadie te dirá que no. Con una sonrisa triste te pedirán que vuelvas en unos días, en un mes, dentro de un tiempo, porque “por ahora no hay nada, pero más adelante, si abrimos la sucursal, quién sabe”. Al principio, ante cada uno de los que te digan “date una vuelta la semana que viene que puede haber algo”, te entusiasmarás como si ya estuvieras fuera del agua. Pero después comprenderás que es una frase hecha para no desanimarte, para indicarte que debes seguir buscando, porque a muchos no les gusta decir que no.
En algunas empresas, creyendo que conservas tu trabajo, te recibirán altos ejecutivos. Notarás un gesto de fastidio cuando se enteren de que en realidad les estás pidiendo un lugarcito para seguir siendo vos mismo. Hasta aquellos que, cuando estabas bien te hicieron saber que les hubiera gustado tenerte en su empresa, se arrepentirán de habértelo dicho.
A la noche soñarás con los buenos momentos de cuando eras un empleado modelo y los jefes te tenían en cuenta porque lo que vos sabías era fundamental para que la oficina anduviera sobre ruedas. Te despertarás contento, casi jubiloso, pero la felicidad te durará unos instantes, hasta que te des cuenta de que todo sigue igual.
Gente de la que no esperabas nada, te dará una solución precaria, un producto para vender casa por casa, unas cobranzas difíciles, una encuesta para una firma que quiere instalar un lavadero de ropa, la venta de libros de medicina. Casi todas tareas para las que nunca te preparaste. Encararás tu nueva tarea con ilusiones y mucha fuerza. Y a los tres días, sabrás que has fracasado, porque ese producto no es ninguna novedad, porque no hay plata para pagar, nadie quiere responder la encuesta o es difícil hallar estudiantes de medicina que necesiten justo ese texto. Al tiempo devolverás los productos, cobrarás el ínfimo porcentaje de dinero que te dieron, darás las muchas gracias. Y seguirás pateando la calle, a ver qué hay. Por lo menos ahora tienes experiencia en venta callejera, te dirás.
Exlicaciones del despido
Descubrirás un nuevo mundo en las confiterías. Vos creías que estaban llenas de gente alegre, despreocupada, sin conflictos, pero muchos eran como vos, tipos que se quedaron sin trabajo y se cansaron de buscar. Por eso se pasa la mañana con un solo café al frente, hablando tonterías con otros iguales a ellos. Leerás el diario del bar del derecho, del revés, de arriba para abajo y de abajo para arriba, repasarás mil veces los clasificados, sobre todo en la parte de “Empleos ofrecidos”. Ahora ya sabes que el noventa por ciento no son para vos, en el resto te podrían haber empleado si tuvieras diez o quince años menos.
Durante este tiempo sabrás lo que es pasar las horas sin nada que hacer, sentado en el banco de una plaza lejana, un maletín entre las manos, cansado de caminar ofreciendo la bolsita mágica, una crema íntima para el caballero o improbables rifas millonarias a pagar en cuotas.
Al principio querrás saber lo que pasa en tu vieja oficina, hasta te imaginarás que una tarde de estas, cansados de renegar porque no le hallan la vuelta a la empresa sin tu trabajo, los jefes te llamarán de nuevo. Pronto algún viejo compañero te desengañará, ya sea porque tomaron a alguien que te reemplaza, ya porque cerraron tu sección para siempre porque no tenía razón de ser.
Lo que te dieron de indemnización se irá gastando día a día. Si calculabas que con eso vivirías un año, pronto te percatarás de tu error: al paso que vas la terminarás en la mitad del tiempo. Venderás el auto, dejarás de pagar la cuota del club, el cable de la televisión, no comprarás esa revista de geografía que te reservaba el canillita todos los meses, mandarás tus zapatos al zapatero una vez al mes a que le hagan media suela y taco y rogarás que no se te caigan los anteojos, porque pagar un simple cristal puede ser tu ruina.
Te harás más callado de lo que eras. Tu mujer se afligirá cada vez que te presente una nueva cuenta, porque ahora, en vez de ver como la afrontas como hacías antes, le dirás que la ponga encima del aparador, que es donde van a parar las deudas que algún día pagarás, pero no sabes cuándo.
Cuando tenías trabajo te imaginabas en mil labores distintas, si algún día te quedabas sin él. Ahora sabes que una mitad eran quimeras sin sentido y que para el resto se precisa capital y experiencia. Si comenzabas hace diez años con ese proyecto que siempre tuviste, quizás te hubiera ido bien, pero ya es tarde, así que ni lo piensas.
Al tiempo, sientes que algún que otro amigo se cambia de vereda cada vez que va a cruzarse con vos, otro se hace negar en tus narices y alguno mira para otro lado justo cuando lo estabas saludando. Cuando piensas en posibles venganzas, un día de estos, cuando tengas trabajo de nuevo, te das cuenta de que alguna vez, cuando estabas bien, fuiste injusto con los que andaban en la mala.
Sentirás que has mordido el polvo de la derrota. Creerás que pegarse un tiro es de valientes, no la cobardía que siempre pensaste que era. Ni para eso te dará el cuero. Sabrás que siempre fuiste un pobre tipo, un infeliz que no aprovechó las oportunidades cuando las tuvo, que sos un vencido, un fracasado. Alguien que se ha rendido, para peor, sin pelear.
Algunas tardes te hundirás en el sopor de la televisión, mirando vidas ajenas, sintiendo otros mundos, viajando por galaxias lejanas, riéndote de sus tontos chistes. Cuando apagues el aparato te darás con que has vuelto a perder el tiempo lastimosamente, algo que, en tu situación, es un pecado mortal.
En tu familia estará todo tan descalabrado, que pensarás que la única solución es que te mueras. Algún día uno de tus hijos te lo va a gritar. Tu mujer dará vuelta la cara para no mirarte cuando uno de los críos te diga algo fuerte, en ese instante sabrás que has perdido todo. No te queda ni el respeto de tu familia. Pero tienes miedo de tirarte bajo las ruedas de un camión o arrojarte desde la azotea un edificio. Miedo a que sea una muerte dolorosa. O miedo de quedar vivo y baldado, que sería peor.
Y un día cualquiera, cuando ya estés del todo acostumbrado a tu vida de porquería, cuando ya no sientas ni el dolor de lo que perdiste y no vas a ser nunca más, cuando tus acreedores ni siquiera se molesten en hablarte porque saben que van a dar en penca, sonará el teléfono que siempre te negaste a cortar.
Publicado originalmente en el blog Escritos e ideas.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

PALABRAS Eso que llamamos alma (con vídeo)

Nelly Omar, canta "Desde el alma" Cómo se usa una palabra de la que se ignora casi todo, desde su significado hasta lo que implica reconocer su existencia Los argentinos solemos usar con frecuencia algunas palabras sin saber con exactitud qué significan o ignorando que, para explicarlas, hubo sabios que se quemaron las pestañas, soldados que cruzaron espadas, naciones que negaron su existencia e ideologías que renegaron de ellas. Ahí está el alma, que para los latinos era ánima y para los cristianos es soplo, viento. Como quien refresca la memoria, van algunas expresiones comunes que la mentan en la Argentina, y posiblemente en otros países también. Las decimos con tanta naturalidad que jamás nos preguntamos qué queremos decir cuando las pronunciamos. El alma aparece primero en el dolor. Se me sale el alma, tengo el alma en pedazos, el alma en un hilo, me partís el alma, me arrancó el alma, se me vino el alma al suelo, tengo el alma hecha mierda, el alma hecha bolsa, el alma ...

BARRIOS Los chipacos nacen en bicicletas

"Chipaco", de Raúl Cisterna Un secreto mal guardado de los santiagueños: historia, etimología y misterios del pan con chicharrón Uno de los secretos peor guardados de estos pagos es que los mejores chipacos son los que se compran en la calle, a los vendedores de las esquinas. El verdadero no se hace en una panadería elegante. Sale de una bicicleta y llega en una canasta cubierta con un repasador. El maestro Domingo Bravo, en su Diccionario Quichua Santiagueño, dice que "chipa" es "hato de algo apretado, entrelazado, enredado". Es el "cabello amazacotado por falta de peine y de higiene". Y del chipaco, al que llama "chipacu", sostiene que es un "pan de cemita y chicharrón". La etimología popular prefiere una explicación menos académica: CHI charrón + PA n + CO cido. Hecho casi siempre en horno de barro, llega desde el fondo de los barrios, como una bendición, hasta la mismísima plaza Libertad. La gracia está en que no lo trabaj...

1859 ALMANAQUE MUNDIAL Reconocimiento

Juan Bautista Alberdi El 9 de julio de 1859 España reconoce la independencia de la Confederación Argentina como nación libre y soberana El 9 de julio de 1859 en Madrid, España firmó un Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad con la Confederación Argentina que reconoció formalmente su independencia como nación libre y soberana, cuarenta y tres años después de la declaración del Congreso de Tucumán. Aquella jornada cerró un largo período de gestiones diplomáticas iniciadas tras la Revolución de Mayo de 1810 y la guerra de independencia. El plenipotenciario argentino Juan Bautista Alberdi y el representante español Calderón Collantes rubricaron el documento de once artículos que normalizaba las relaciones entre ambos países. La Confederación Argentina, presidida por Justo José de Urquiza, buscaba desde años atrás establecer vínculos oficiales con la antigua metrópoli. Alberdi, destacado intelectual y autor del libro las Bases, que para algunos fue la inspiración de la Constitución libera...

CIRCUSTANCIAS Ah, las efusiones del amor

"Beso" de Raúl Cisterna Menos el hombre, todos los animales respetan un lugar, un momento y alguna circunstancia para dar rienda suelta al deseo Lo bueno de las efusiones del amor entre la gente es que, justamente, se pueden dar en todo tiempo, en todo lugar, bajo cualquier circunstancia. El hombre y la mujer no aguardan que se dé el momento, que todo esté preparado o que ocurra esto o aquello para hacerlo. Las ballenas francas australes empiezan a llegar a la Península Valdés en mayo y se entregan a sus juegos amorosos hasta septiembre y octubre. Las hembras aprovechan para parir sus crías, porque la gestación les lleva un año. Las vacas, según dicen en el campo, se empiezan a alegrar unos veinte días después de tener terneros y los toros aprovechan para tener su momento, digamos. Y así casi todos los animales. Menos el hombre. Será una deformación de la mente o una bendición de Dios, pero a nosotros nos gusta hacerlo de enero a enero, o veinticuatro por siete, como les gust...

CATÓLICOS ¿Una iglesia libertaria?

Shao Zhumin, obispo chino Esta nota propone un juego de imaginación, sólo para que usted vea si hay contradicciones en sus pensamientos Por Hernán Diez Imagine una Iglesia Argentina apoyando a Milei, que celebre misa amparada en la celeste y blanca. Sus seminaristas han jurado lealtad al pensamiento anarco-libertario, sus obispos asisten a las tenidas de Olivos para mostrar su adhesión al régimen. Imagine también que sus misas son válidas y en comunión con Roma. ¿Qué dice el sentido común? No es posible. Bueno, es lo que sucede con la Iglesia Patriótica China, brazo eclesiástico del régimen. Celebra la Misa bajo la bandera de cinco estrellas, sus seminaristas juran lealtad al pensamiento de Xi Jinping y sus obispos participan en los congresos de la Asamblea Popular Nacional. Sus misas son válidas y la comunión con Roma está oficialmente restaurada. En el mundo hay católicos que van a la misa de siempre. Se los persigue, se los condena con la misma pena que a los herejes. Los obispos de...