Ir al contenido principal

2021 CALENDARIO NACIONAL Albrecht

José Rafael Albrecht

El 3 de mayo del 2021 muere José Rafael Albrecht, futbolista, conocido por su destreza como defensor, juega en Atlético Tucumán, San Lorenzo, Estudiantes y la Selección


El 3 de mayo del 2021 murió José Rafael Albrecht, en Buenos Aires. Dejó una huella imborrable en la historia del fútbol argentino y mundial. Conocido por su destreza como defensor, su carrera abarcó desde la década de 1950 hasta la de 1960, destacándose en equipos emblemáticos como Atlético Tucumán, San Lorenzo de Almagro y Estudiantes de La Plata, además de representar a la selección argentina en los Mundiales de 1962 y 1966. Había nacido en Tucumán, el 23 de agosto de 1941.
Desde temprana edad demostró su talento en el campo de juego. Su debut en la primera división ocurrió a los 16 años, vistiendo la camiseta del Club Atlético Tucumán. Formó parte del equipo que conquistó el primer torneo federal en 1959, un logro que cimentó su reputación como una promesa del fútbol argentino.
El salto a la élite se produjo cuando se unió a Estudiantes de La Plata en 1960. Durante su estadía de tres temporadas en el club, consolidó su posición como uno de los defensores más destacados del país. Sin embargo, fue su traslado a San Lorenzo de Almagro en 1963 lo que lo catapultó a la fama nacional e internacional.
El traspaso a San Lorenzo marcó un hito en la historia del club, ya que su pase se concretó por una suma considerable para la época, evidenciando el reconocimiento de su talento. En San Lorenzo, formó parte de un equipo legendario conocido como "Los Matadores", que se destacó por su invicto desempeño en el Campeonato Metropolitano de 1968. Junto a otras figuras destacadas, contribuyó significativamente a este logro, dejando una marca imborrable en la memoria de los fanáticos del fútbol argentino.
Su versatilidad en el campo de juego era notable. Aunque se desempeñaba principalmente como defensor, era capaz de adaptarse a diferentes posiciones, llegando a jugar como delantero e incluso como arquero en situaciones excepcionales. Esta versatilidad, combinada con su habilidad para anticiparse a las jugadas y su destreza en el juego aéreo, lo convirtieron en un jugador indispensable para cualquier equipo en el que jugara.
Además de su contribución en el ámbito de clubes, dejó su huella en la selección nacional argentina. Representó a su país en dos Copas del Mundo, en Chile 1962 y en Inglaterra 1966. Aunque Argentina no logró alzarse con el título en ninguno de estos torneos, su participación fue fundamental para el desempeño del equipo, destacándose por su entrega y determinación en cada partido.
Uno de los aspectos más destacados de su carrera fue su habilidad como pateador de penales. Considerado uno de los mejores especialistas en la ejecución de tiros desde el punto penal, desarrolló una técnica única que desconcertaba a los arqueros rivales. Su precisión y sangre fría lo convirtieron en un referente en esta faceta del juego, dejando un legado que perdura hasta hoy.
A lo largo de su carrera acumuló numerosos logros y reconocimientos. Sus 95 goles en 506 partidos lo colocan entre los defensores más goleadores de la historia del fútbol mundial, un logro impresionante que refleja su capacidad para marcar la diferencia en el campo de juego. Su legado trasciende las fronteras del fútbol argentino, siendo recordado como uno de los mejores defensores de su época.
Fuera de las canchas también dejó su huella en la comunidad futbolística. Su trágico accidente en 1989, cuando fue atropellado por un tren, conmovió a quienes lo conocían. A pesar de las lesiones graves que sufrió, demostró una increíble fuerza de voluntad y determinación durante su recuperación, un testimonio de su carácter indomable.
Su fallecimiento dejó un vacío en el mundo del fútbol argentino. Su legado perdurará a través de los recuerdos de sus hazañas en el campo de juego y el impacto que tuvo en aquellos que lo conocieron y admiraron. Su nombre seguirá siendo sinónimo de grandeza y excelencia en el fútbol argentino, recordando a un verdadero ícono del deporte nacional.
Juan Manuel Aragón
©Ramírez de Velasco

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

FÁBULA Don León y el señor Corzuela (con vídeo de Jorge Llugdar)

Corzuela (captura de vídeo) Pasaron de ser íntimos amigos a enemigos, sólo porque el más poderoso se enojó en una fiesta: desde entonces uno es almuerzo del otro Aunque usté no crea, amigo, hubo un tiempo en que el león y la corzuela eran amigos. Se visitaban, mandaban a los hijos al mismo colegio, iban al mismo club, las mujeres salían de compras juntas e iban al mismo peluquero. Y sí, era raro, ¿no?, porque ya en ese tiempo se sabía que no había mejor almuerzo para un león que una buena corzuela. Pero, mire lo que son las cosas, en esa época era como que él no se daba cuenta de que ella podía ser comida para él y sus hijos. La corzuela entonces no era un animalito delicado como ahora, no andaba de salto en salto ni era movediza y rápida. Nada que ver: era un animal confianzudo, amistoso, sociable. Se daba con todos, conversaba con los demás padres en las reuniones de la escuela, iba a misa y se sentaba adelante, muy compuesta, con sus hijos y con el señor corzuela. Y nunca se aprovec...

IDENTIDAD Vestirse de cura no es detalle

El perdido hábito que hacía al monje El hábito no es moda ni capricho sino signo de obediencia y humildad que recuerda a quién sirve el consagrado y a quién representa Suele transitar por las calles de Santiago del Estero un sacerdote franciscano (al menos eso es lo que dice que es), a veces vestido con camiseta de un club de fútbol, el Barcelona, San Lorenzo, lo mismo es. Dicen que la sotana es una formalidad inútil, que no es necesario porque, total, Dios vé el interior de cada uno y no se fija en cómo va vestido. Otros sostienen que es una moda antigua, y se deben abandonar esas cuestiones mínimas. Estas opiniones podrían resumirse en una palabra argentina, puesta de moda hace unos años en la televisión: “Segual”. Va un recordatorio, para ese cura y el resto de los religiosos, de lo que creen quienes son católicos, así por lo menos evitan andar vestidos como hippies o hinchas del Barcelona. Para empezar, la sotana y el hábito recuerdan que el sacerdote o monje ha renunciado al mundo...

ANTICIPO El que vuelve cantando

Quetuví Juan Quetuví no anuncia visitas sino memorias, encarna la nostalgia santiagueña y el eco de los que se fueron, pero regresan en sueños Soy quetupí en Tucumán, me dicen quetuví en Santiago, y tengo otros cien nombres en todo el mundo americano que habito. En todas partes circula el mismo dicho: mi canto anuncia visitas. Para todos soy el mensajero que va informando que llegarán de improviso, parientes, quizás no muy queridos, las siempre inesperadas o inoportunas visitas. Pero no es cierto; mis ojos, mi cuerpo, mi corazón, son parte de un heraldo que trae recuerdos de los que no están, se han ido hace mucho, están quizás al otro lado del mundo y no tienen ni remotas esperanzas de volver algún día. El primo que vive en otro país, el hermano que se fue hace mucho, la chica que nunca regresó, de repente, sienten aromas perdidos, ven un color parecido o confunden el rostro de un desconocido con el de alguien del pago y retornan, a veces por unos larguísimos segundos, a la casa aquel...

SANTIAGO Un corazón hecho de cosas simples

El trencito Guara-Guara Repaso de lo que sostiene la vida cuando el ruido del mundo se apaga y solo queda la memoria de lo amado Me gustan las mujeres que hablan poco y miran lejos; las gambetas de Maradona; la nostalgia de los domingos a la tarde; el mercado Armonía los repletos sábados a la mañana; las madrugadas en el campo; la música de Atahualpa; el barrio Jorge Ñúbery; el río si viene crecido; el olor a tierra mojada cuando la lluvia es una esperanza de enero; los caballos criollos; las motos importadas y bien grandes; la poesía de Hamlet Lima Quintana; la dulce y patalca algarroba; la Cumparsita; la fiesta de San Gil; un recuerdo de Urundel y la imposible y redonda levedad de tus besos. También me encantan los besos de mis hijos; el ruido que hacen los autos con el pavimento mojado; el canto del quetuví a la mañana; el mate en bombilla sin azúcar; las cartas en sobre que traía el cartero, hasta que un día nunca más volvieron; pasear en bicicleta por los barrios del sur de la ciu...

FURIA Marcianos del micrófono y la banca

Comedor del Hotel de Inmigrantes, Buenos Aires, 1910 Creen saber lo que piensa el pueblo sólo porque lo nombran una y otra vez desde su atril, lejos del barro en que vive el resto Desde las olímpicas alturas de un micrófono hablan de “la gente”, como si fueran seres superiores, extraterrestres tal vez, reyes o princesas de sangre azul. Cualquier cosa que les pregunten, salen con que “la gente de aquí”, “la gente de allá”, “la gente esto”, “la gente estotro”. ¿Quiénes se creen para arrogarse la calidad de intérpretes de “la gente”? Periodistas y políticos, unos y otros, al parecer suponen que tienen una condición distinta, un estado tan sumo que, uf, quién osará tocarles el culo con una caña tacuara, si ni siquiera les alcanza. Usted, que está leyendo esto, es “la gente”. Su vecino es “la gente”. La señora de la otra cuadra es “la gente”. Y así podría nombrarse a todos y cada uno de los que forman parte de esa casta inferior a ellos, supuestamente abyecta y vil, hasta dar la vuelta al m...