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539 a.C. ALMANAQUE MUNDIALO Babilonia

La caída de Babilonia

El 5 de octubre de 539 antes de Cristo, cae Babilonia ante las fuerzas del Imperio persa comandadas por Ciro II el Grande


El 5 de octubre de 539 antes de Cristo, Babilonia cayó ante las fuerzas del Imperio persa comandadas por Ciro II el Grande, poniendo fin al dominio neobabilónico y marcando un cambio político y militar de gran alcance en el Cercano Oriente. La entrada de los persas, narrada en crónicas mesopotámicas y en el Libro de Daniel, se produjo sin una resistencia prolongada dentro de la ciudad, dando paso a un nuevo orden bajo el gobierno aqueménida.
La ciudad de Babilonia, situada en la región central de Mesopotamia, había alcanzado un alto esplendor bajo el reinado de Nabucodonosor II, con importantes avances en arquitectura, comercio y cultura. A mediados del siglo VI a. C., el reino estaba gobernado por Nabónido, un monarca cuya prolongada ausencia de la capital y sus políticas religiosas generaron tensiones internas.
El Imperio persa, en plena expansión bajo Ciro II, había conquistado previamente Media, Lidia y otras regiones estratégicas. Su avance hacia Babilonia respondía tanto a intereses territoriales como a la necesidad de controlar rutas comerciales clave y territorios fértiles. Las campañas militares persas fueron rápidas y efectivas, combinando fuerza y diplomacia para someter a sus adversarios.
La batalla decisiva se libró cerca del río Éufrates, en Opis, donde el ejército persa derrotó a las fuerzas babilónicas poco antes de la caída de la capital. La victoria dejó libre el paso hacia Babilonia, que estaba debilitada internamente. El general persa Gobrias, también conocido como Ugbaru en las crónicas, desempeñó un papel crucial en la fase final de la campaña.
Según el Cilindro de Ciro, una inscripción contemporánea, los persas ingresaron a Babilonia sin destrucción masiva y con la promesa de respetar templos y cultos locales. Este documento también menciona que Ciro fue recibido como restaurador del orden, lo que facilitó su consolidación en el poder.
El Libro de Daniel, en su capítulo 5, narra la caída en el contexto del banquete de Belsasar, hijo de Nabónido, donde aparece la célebre inscripción “Mene, Mene, Tekel, Parsin”. El texto bíblico interpreta la escritura como un anuncio divino del fin del reino babilónico y su entrega a los medos y persas.
Fuentes clásicas como Heródoto y Jenofonte ofrecen relatos posteriores que completan y en algunos casos difieren de las crónicas babilónicas. Heródoto describe una estratagema persa para desviar el cauce del Éufrates y penetrar en la ciudad por el lecho del río, mientras que Jenofonte relata un ingreso nocturno durante un festival.
Tras la toma, Ciro designó a Gobrias como gobernador de Babilonia, asegurando el control político y administrativo de la región. La ciudad mantuvo su importancia como centro económico y cultural dentro del Imperio persa, aunque bajo una nueva autoridad.
La anexión de Babilonia reforzó el dominio persa sobre un vasto territorio que se extendía desde el Mediterráneo hasta el Indo. Además, consolidó a Ciro como una de las figuras más influyentes de la Antigüedad, reconocido incluso por las fuentes locales como un monarca legítimo.
La caída de Babilonia en 539 antes de Cristo marcó el fin de una era política en Mesopotamia y el inicio de más de dos siglos de dominio persa en la región. El episodio quedó registrado en inscripciones, crónicas y textos bíblicos, convirtiéndose en uno de los hechos más documentados de la historia del Cercano Oriente antiguo.
Ramírez de Velasco®

Nota al pie
El Cilindro de Ciro es una pieza de arcilla en forma cilíndrica, escrita en cuneiforme acadio hacia el 539 a. C., que narra la entrada de Ciro II el Grande en Babilonia y sus medidas políticas y religiosas, como restaurar templos y devolver imágenes de dioses a sus lugares de origen.
Fue hallado en 1879 por el arqueólogo Hormuzd Rassam, durante excavaciones británicas en las ruinas de Babilonia, en la actual Irak. Actualmente se conserva en el British Museum de Londres, y es una de las piezas más destacadas de la colección mesopotámica.

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