Una tradición viva en la Argentina Dos tierras calientes unidas por un mismo desafío, con el coraje midiéndose en plumas, en filo y en resistencia Los santiagueños y los mejicanos no solamente se parecen en su manera de hablar —de hecho, quienes imitan a los santiagueños suelen hacerlo como mejicanos— sino también en su gusto por una actividad tan antigua como sangrienta: la riña de gallos. En Méjico y en Santiago el gallo es estandarte de coraje, pero su combate es un ritual que se baila de manera distinta. No solo por el ambiente que los rodea, sino por la filosofía con que se los cría, se los equipa y se los entiende. En uno, el rayo de la velocidad decide; en el otro, la roca de la resistencia. El gallo mejicano pelea con un vértigo suicida y fulminante. Es ligero, afilado, una saeta viva hecha para resolver la riña en apenas segundos. Se cría para ser un puñal que ataca sin dudar, con movimientos secos y puntería exacta. Tiene un cuerpo de esgrima, una musculatura tensa como cuerd...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero