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MALVINAS Forma de recuperarlas

Jinetes malvineros, ahijuna

Hay una manera de que las islas vuelvan a ser argentinas: es difícil pero se puede lograr, sólo es cuestión de proponérselo

En poco tiempo se van a cumplir los 200 años desde que Gran Bretaña nos arrebató las Islas Malvinas, uno de los rincones de la Argentina más queridos por todos los hombres de bien de este país. En 1982 fue la última oportunidad que tuvimos de volverlas a hacer nuestras y fallamos. Para decirlo en criollo, nos hicieron cagar y volvimos con la cola entre las patas. Tanto fue el dolor, que el gobierno militar de entonces y los que lo siguieron se dieron a la tarea de desmalvinizarnos, es decir, intentaron quitarnos el sentimiento de pertenencia de las islas, como si no valiera la pena recuperarlas porque son ajenas, ya está, se venció el plazo para volverlas a nosotros y es mejor y más productivo pensar en otra cosa.
Se dice que los ingleses erigieron una fortaleza en esas ínsulas, hay buques de guerra rodeándolas constantemente, y cientos de aguerridos soldados que les defenderán a sangre y fuego. Como dato adicional, cabe consignar que luego de la guerra del 82 los malvinenses nos odian aún más que antes y para peor los chilenos hacen fuerza por ellos y los volverían a ayudar si hubiera un nuevo conflicto bélico, como lo han dicho muchas veces a lo largo de estos años, esos maulas.
Pero, ¡deténgase un momentito! hay una forma de recuperar las Malvinas. Si bien no hemos podido hacer la fácil, que es ir y quitársela por la fuerza a los piratas ingleses, no está perdido quien pelea.
Imagínese amigo que vamos y, de alguna manera las hacemos nuestras justo hoy, 14 de enero del 2024. De repente, los gringos tendrán una inflación de cerca del 200 por ciento anual, un descerebrado sin remedio (o casi), será su Presidente, habitarán un país con cerca de la mitad de su población viviendo en la miseria y la otra mitad luchando por no car en el pozo y con todos los otros dramas que padecemos desde hace más de cien años en estos pagos. Sería un golpe muy fuerte para los pobres kelpers (kelper es el un gentilicio usado en forma despectiva por los ingleses para nombrar a los malvinenses o malvineros), acostumbrados a que no les aumenten las cosas, entre un cuarenta y un sesenta por ciento cada tres días, entre otros males inauditos de este país.
Hay que decirlo sencillamente, así se entiende: la única forma que tenemos de recuperar las Malvinas, es portándonos bien, así de fácil, amigos. Deberíamos hacer que los malvineros nos pidan por favor ser parte de la Argentina y dejar el Reino Unido. Para lograrlo, tendríamos que hacer de la Argentina un gran país, una potencia mundial, una nación grande, fuerte, soberana, orgullosa de sus logros presentes no de sus antiguas hazañas. Porque no fueron eternos los laureles que supimos conseguir ni vivimos coronados de gloria y nadie está dispuesto a dejarse matar sólo por cumplir el “o juremos con gloria morir”. ¡Ya veo!
Deberíamos ser, para lograrlo, un pueblo feliz, no solamente por haber derrotado la inflación sino por haber acabado con el analfabetismo estructural que nos ahoga, tener una ciencia que, con sus adelantos nos llene de orgullo, que nuestros hijos vean la oportunidad de ser mucho mejores que nosotros sin salir de sus ciudades y sus pueblos, que cualquiera consiga un trabajo en blanco, en el que le paguen lo que corresponde y con eso le alcance para vivir bien, los trenes circulen a horario, la coima sea vista como un pecado de lesa patria, en fin.
Tendríamos que dar vuelta la Argentina como una media, para que algún día, dentro de 50 o 100 años, un poquito antes de que las vacas vuelen, los malvinenses nos empiecen a mirar con buenos ojos y piensen, aunque sea lejanamente, en la posibilidad de ser parte de nosotros, antes que seguir viviendo como ingleses de tercera categoría.
Hemos perdido la manera fácil de recuperarlas, nos queda la difícil. ¿Se imaginan si ganábamos en el 82, con esos generales que no sabían hablar bien el español, dándoles discursos con esa voz bronca que tan bien conocíamos, obligándolos a andar siempre con el documento de identidad en el bolsillo, porque si no los metían presos? La verdad, qué quiere que le diga, uno siendo kelper, al día siguiente habría sido parte de la resistencia, tratando de librarse de esos ´argies´ de pesadilla.
En resumen, deberíamos ser mejores de lo que somos para merecer las Malvinas, pero no un poco mejores, no mucho mejores sino muchamente mejores: mejores, pero de una manera exacerbada, superlativa, de tal forma que, viendo desde entonces lo que somos hoy, nos avergoncemos de nosotros mismos.
Deberíamos ofrecerles ser parte de un país que sea una pinturita y no que cada vez que vayan a su capital, Buenos Aires, tengan que ver la mugre que se acumula ahí todos los días, entre otras lindezas de la Reina del Sur. Es el único camino que nos ha quedado para recuperar las Malvinas, de otra forma mentarlas siempre será una excusa, una cortada para no ver la realidad, un lindo sueño para contar a los hijos y que ellos a su vez pasen a sus hijos.
Como decía San Agustín: “No hay tiempos mejores ni tiempos peores, seamos mejores nosotros y los tiempos serán mejores”. No nos va quedando otra, amigos.
©Juan Manuel Aragón
A 14 de enero del 2024, en Thomas Young (Tomasllún). Cazando corzuelas

Comentarios

  1. Errores de inprovisados y de quienes se quieren mostrar avezados y son voluntarios en política exterior para agrandar distancias en actos inconexos que quitan prevalecer nuestra posición de soberanía

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  2. Yo soy Pilpinto Santos , agarré un fácil en las Malvinas para defender la mientras otros temblaban de miedo en sus casas . Ahí supe definirlos a los argentinos y la mayoría son cobardes . Fácil es hablar y opinar, pero a la hora de aportar ni de un alfiler se quieren despojar . Quien piensa en la isla Martín Garcias, en los niños hambrientos etc._ Que vamos a pensar en eso si no nos calentamos ni por el banco roto de la plaza donde van nuestros hijos a jugar y en ocaciones a matear con la esposa. Dejen para los Ingleces xq si nos entregarían lo haríamos una desgracia .

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