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OPINIÓN No nos merecemos las Malvinas

Donde dice "Volveremos", léase "volveriola"

A continuación, una receta, paso a paso, para recuperar las irredentas islas que injustamente nos quitaron los ingleses

No quiero parecer un aguafiestas, justo que usted está festejando la argentinidad que se le despierta en una fecha patria tan cara al sentimiento gaucho como la de hoy, pero no nos merecemos las Malvinas. Repito, no las merecemos. Digo más, no son argentinas porque es muy poco lo que hicimos para recuperarlas, casi nada. Además, si usted fuera un kelper, ¿querría seguir siendo inglés o pasarse a la Argentina? Salvo que sea muy tonto, tendría que responder que pertenecer al Reino Unido le da una seguridad que en la Argentina no tendría. No solamente seguridad jurídica o ambulatoria, sino también confianza en las demás instituciones, la salud, la escuela, el correo, el alumbrado, barrido y limpieza, el orden en todo sentido, hacen que los isleños quieran depender administrativamente de un gobierno a 13 mil kilómetros de distancia, antes que volverse argentinos, con el continente y sus ventajas ahí cerquita, a la mano.
Está bien, tiene razón, nadie se hace de otro país, solamente porque es vecino y al otro le va bien. De todas maneras, antes de invadirlas, tendríamos que haber sido mejores nosotros, ser los vecinos ricos de unas pequeñas islas pobres, ventosas, casi inhabitables.
Pero, desde 1833 nos venimos empeñando en ser cada vez un poquito peores, a veces hemos dado dos pasos adelante y a continuación dimos cinco para atrás. O veinte- Lo hicimos por el puro gusto de arruinarnos. Usted diga que fue tal gobierno, su vecino dirá que fue tal otro y, ¿sabe qué?, los dos tendrán toda la razón.
La cuestión es que si al 2025 que, es el año que estamos, le restamos 1833, que es cuando nos quitaron las Malvinas, el resultado es que tuvimos 192 años para ser mejores de lo que somos, nos sobró el tiempo para forjar una economía sólida, formar una nación con instituciones fuertes y duraderas, institucionalizar una justicia ciega a las presiones externas, legisladores que solamente pensaran en el bien de la ciudadanía, políticos discutiendo sobre la mejor manera de hacernos grandes y fuertes.
¿Y qué hicimos?, hicimos pomada lo que agarramos. ¿Cómo lo hicimos?, de la manera que nos causara más perjuicios. ¿Por qué lo hicimos?, porque pensamos que la teta de la vaca alcanzaba para todos y nunca, jamás de los jamases, se acabaría, no diga que nunca oyó la frase que dice: “El país crece de noche, cuando los argentinos duermen”.
Bueno, un día dejó de crecer.
Pero para ese tiempo ya era muy difícil que los kelpers quisieran venirse para este lado. Y ahora, ¿sabe qué?, nos ignoran, no existimos, somos menos que nada para ellos. Si antes necesitábamos ser más o menos confiables para que creyeran que podrían tener alguna lejana ventaja si se hacían argentinos, ahora deberíamos convertirnos en cruza de japoneses con suizos para que, dentro de cincuenta años, por ahí quieran acercarse, arrimarse un poquito, no mucho.
Por eso digo algo que ya dije el año pasado o el anterior o quizás el anterior del anterior: “Seamos mejores, mucho mejores de lo que somos, a un grado superlativo, extraordinario, sorprendente, fenomenal, para que, al primer cañonazo, los kelpers quieran pasarse de bando”. De otra manera, ¡ya veo!
Es lo que pienso, pero capaz que usted tiene otra idea.
Juan Manuel Aragón
A 2 de abril del 2025, en casa. Tecleando en la máquina.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Sin entrar en la complejidad del tema de la invasión y usurpación, ni en los pormenores de los antecedentes históricos que, según cómo se planteen, favorecen la posición de una u otra parte, pienso que has descripto en caso de manera clara según las condiciones imperantes en la actualidad.
    Hoy un habitante de Las Malvinas tiene la opción de educarse en inglaterra o en La Matanza, retirarse con el sistema de previsión británico o con el PAMI, dormir con la puerta abierta o entre rejas, con alarmas, perro ladrador, alambre de púas y 5 cerraduras, para evitar que le roben hasta los calzoncillos.
    Cuando irrumpimos en 1982, no tivimos la mejor idea de anunciar a los residentes que "Desde hoy hay una nueva bandera, una nueva moneda, un nuevo idioma, una nueva educación y un nuevo nombre para las islas".......vaya manera diplomática de ganarse a los pobladores.
    Por décadas nuestros gobiernos han nombrado cancilleres sin estudios ni especialización, solo por cuña política, presión de sectores o amistades y parentezco con el presidente......así nos va en ese departamento.
    Es lo que hay.
    Hay realidades que no pueden esconderse.

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  2. Cristian Ramón Verduc2 de abril de 2025 a las 19:58

    En todo caso, no merecemos vivir en Argentina tampoco. Que vengan los anglos o quienes quieran y nos saquen hacia... qué sé yo donde. Desde changuito entiendo que la disputa no es por la posesión de los pobladores, sino por el territorio incluido el mar circundante.

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    Respuestas
    1. Sin duda, por eso aclaré que hoy la situación debe analizarse y plantearse a nivel diplomacia "según las condiciones imperantes en la actualidad".
      El mundo ha sufrido invasiones y conquistas territoriales desde los comienzos de la humanidad hasta nuestros días. Eso tiene consecuencias, como lo son los asentamientos poblacionales fomentamos por los conquistadores, que constituyen limitándose para cualquier futura demanda de restitución.
      Podemos gritar a cuatro vientos que Las Malvinas son Argentinas, y tener toda la razón, pero a la hora de los bifes, si no hemos creado las condiciones para dar atención al mayor de los problemas (y limitantes) de toda posible negociación, que son los habitantes actuales, ninguna corte de ningún país del mundo va a apoyar una reversión de territorio con la que esos habitantes no estén de acuerdo. Es la realidad, mal que nos pese.
      Siendo realista, pienso que las.malvinas solo volverán a ser Argentinas el día que sus pobladores así lo elijan y soliciten. Y para ello tiene que convenirles ser argentinos.

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