Ir al contenido principal

2017 ALMANAQUE MUNDIAL Coronación

La imagen coronada

El 14 de octubre de 2017 es la Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Salud, titular de la Hermandad de San Gonzalo

El 14 de octubre de 2017 se celebró la Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Salud, titular de la Pontificia y Real Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder ante Caifás, Nuestra Señora de la Salud Coronada y San Juan Evangelista, conocida como Hermandad de San Gonzalo, en la Catedral de Sevilla. El evento marcó un hito para la hermandad, fundada en 1942, tras años de preparación y devoción. La ceremonia, presidida por el arzobispo Juan José Asenjo, hubo una procesión desde el barrio de Triana hasta la catedral y diversos actos litúrgicos. Miles de fieles participaron, reflejando la importancia de la Virgen en la religiosidad sevillana.
La Hermandad de San Gonzalo, establecida en 1942, tiene su sede en la Parroquia de San Gonzalo, en Triana. Su titular mariana, Nuestra Señora de la Salud, es una imagen de candelero atribuida al taller de Antonio Castillo Lastrucci, tallada en 1946. La devoción a la Virgen creció desde su incorporación a la hermandad, consolidándola como un símbolo de fe en el barrio.
En el 2015, la hermandad solicitó al Arzobispado de Sevilla la Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Salud. La petición se fundamentó en la intensa devoción popular, los méritos históricos de la hermandad y las obras sociales realizadas, como el apoyo a comedores sociales y programas caritativos. El arzobispo aprobó la solicitud en 2016, iniciando los preparativos para el acto.
El 14 de octubre del 2017, la jornada comenzó con una procesión desde la Parroquia de San Gonzalo hasta la Catedral de Sevilla. La Virgen de la Salud, portada en su paso de palio, recorrió las calles de Triana y el centro de la ciudad. Miles de fieles acompañaron el cortejo, con representaciones de otras hermandades sevillanas y autoridades eclesiásticas.
La ceremonia de Coronación Canónica fue en el Altar del Jubileo de la Catedral de Sevilla. El arzobispo Juan José Asenjo ofició la misa solemne, concelebrada por numerosos sacerdotes. La corona, diseñada por el orfebre Jesús Domínguez, fue bendecida y colocada sobre la imagen de la Virgen durante el rito, simbolizando su reconocimiento canónico.
La corona, elaborada en plata sobredorada, incorporó donaciones de los devotos, como joyas y objetos personales. Su diseño reflejó elementos tradicionales sevillanos, con detalles que evocaban la advocación de la Salud. El acto contó con la participación de la Escolanía de María Auxiliadora, que interpretó piezas litúrgicas durante la ceremonia.
Luego de la coronación, hubo una procesión de regreso al barrio de Triana. El itinerario tuvo paradas en puntos significativos, como la Capilla de los Marineros, donde se rindió homenaje a la Virgen de la Esperanza de Triana. La Virgen de la Salud fue recibida con petaladas y cánticos por los fieles a lo largo del recorrido.
La Hermandad de San Gonzalo organizó actos previos al 14 de octubre, como novenas, conferencias y exposiciones sobre la historia de la Virgen. Las actividades reforzaron la participación comunitaria y el fervor religioso. También se editó un libro conmemorativo que documentó el proceso de coronación y la trayectoria de la hermandad.
La asistencia superó las expectativas, con más de 10.000 personas en la catedral y calles aledañas, según estimaciones. La cobertura mediática fue con retransmisiones en directo por televisiones locales y plataformas digitales. La jornada se desarrolló sin incidentes, bajo un dispositivo de seguridad coordinado por el Ayuntamiento de Sevilla.
Aquella fecha quedó registrada como un día histórico para la Hermandad de San Gonzalo. La Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Salud fortaleció su papel como referente devocional en Triana. La imagen regresó a su parroquia, y sigue siendo venerada por miles de fieles cada año.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

FÁBULA Don León y el señor Corzuela (con vídeo de Jorge Llugdar)

Corzuela (captura de vídeo) Pasaron de ser íntimos amigos a enemigos, sólo porque el más poderoso se enojó en una fiesta: desde entonces uno es almuerzo del otro Aunque usté no crea, amigo, hubo un tiempo en que el león y la corzuela eran amigos. Se visitaban, mandaban a los hijos al mismo colegio, iban al mismo club, las mujeres salían de compras juntas e iban al mismo peluquero. Y sí, era raro, ¿no?, porque ya en ese tiempo se sabía que no había mejor almuerzo para un león que una buena corzuela. Pero, mire lo que son las cosas, en esa época era como que él no se daba cuenta de que ella podía ser comida para él y sus hijos. La corzuela entonces no era un animalito delicado como ahora, no andaba de salto en salto ni era movediza y rápida. Nada que ver: era un animal confianzudo, amistoso, sociable. Se daba con todos, conversaba con los demás padres en las reuniones de la escuela, iba a misa y se sentaba adelante, muy compuesta, con sus hijos y con el señor corzuela. Y nunca se aprovec...

IDENTIDAD Vestirse de cura no es detalle

El perdido hábito que hacía al monje El hábito no es moda ni capricho sino signo de obediencia y humildad que recuerda a quién sirve el consagrado y a quién representa Suele transitar por las calles de Santiago del Estero un sacerdote franciscano (al menos eso es lo que dice que es), a veces vestido con camiseta de un club de fútbol, el Barcelona, San Lorenzo, lo mismo es. Dicen que la sotana es una formalidad inútil, que no es necesario porque, total, Dios vé el interior de cada uno y no se fija en cómo va vestido. Otros sostienen que es una moda antigua, y se deben abandonar esas cuestiones mínimas. Estas opiniones podrían resumirse en una palabra argentina, puesta de moda hace unos años en la televisión: “Segual”. Va un recordatorio, para ese cura y el resto de los religiosos, de lo que creen quienes son católicos, así por lo menos evitan andar vestidos como hippies o hinchas del Barcelona. Para empezar, la sotana y el hábito recuerdan que el sacerdote o monje ha renunciado al mundo...

ANTICIPO El que vuelve cantando

Quetuví Juan Quetuví no anuncia visitas sino memorias, encarna la nostalgia santiagueña y el eco de los que se fueron, pero regresan en sueños Soy quetupí en Tucumán, me dicen quetuví en Santiago, y tengo otros cien nombres en todo el mundo americano que habito. En todas partes circula el mismo dicho: mi canto anuncia visitas. Para todos soy el mensajero que va informando que llegarán de improviso, parientes, quizás no muy queridos, las siempre inesperadas o inoportunas visitas. Pero no es cierto; mis ojos, mi cuerpo, mi corazón, son parte de un heraldo que trae recuerdos de los que no están, se han ido hace mucho, están quizás al otro lado del mundo y no tienen ni remotas esperanzas de volver algún día. El primo que vive en otro país, el hermano que se fue hace mucho, la chica que nunca regresó, de repente, sienten aromas perdidos, ven un color parecido o confunden el rostro de un desconocido con el de alguien del pago y retornan, a veces por unos larguísimos segundos, a la casa aquel...

SANTIAGO Un corazón hecho de cosas simples

El trencito Guara-Guara Repaso de lo que sostiene la vida cuando el ruido del mundo se apaga y solo queda la memoria de lo amado Me gustan las mujeres que hablan poco y miran lejos; las gambetas de Maradona; la nostalgia de los domingos a la tarde; el mercado Armonía los repletos sábados a la mañana; las madrugadas en el campo; la música de Atahualpa; el barrio Jorge Ñúbery; el río si viene crecido; el olor a tierra mojada cuando la lluvia es una esperanza de enero; los caballos criollos; las motos importadas y bien grandes; la poesía de Hamlet Lima Quintana; la dulce y patalca algarroba; la Cumparsita; la fiesta de San Gil; un recuerdo de Urundel y la imposible y redonda levedad de tus besos. También me encantan los besos de mis hijos; el ruido que hacen los autos con el pavimento mojado; el canto del quetuví a la mañana; el mate en bombilla sin azúcar; las cartas en sobre que traía el cartero, hasta que un día nunca más volvieron; pasear en bicicleta por los barrios del sur de la ciu...

FURIA Marcianos del micrófono y la banca

Comedor del Hotel de Inmigrantes, Buenos Aires, 1910 Creen saber lo que piensa el pueblo sólo porque lo nombran una y otra vez desde su atril, lejos del barro en que vive el resto Desde las olímpicas alturas de un micrófono hablan de “la gente”, como si fueran seres superiores, extraterrestres tal vez, reyes o princesas de sangre azul. Cualquier cosa que les pregunten, salen con que “la gente de aquí”, “la gente de allá”, “la gente esto”, “la gente estotro”. ¿Quiénes se creen para arrogarse la calidad de intérpretes de “la gente”? Periodistas y políticos, unos y otros, al parecer suponen que tienen una condición distinta, un estado tan sumo que, uf, quién osará tocarles el culo con una caña tacuara, si ni siquiera les alcanza. Usted, que está leyendo esto, es “la gente”. Su vecino es “la gente”. La señora de la otra cuadra es “la gente”. Y así podría nombrarse a todos y cada uno de los que forman parte de esa casta inferior a ellos, supuestamente abyecta y vil, hasta dar la vuelta al m...