Ir al contenido principal

1919 CALENDARIO NACIONAL Gobello

José Gobello

El 26 de septiembre de 1919 nace José Gobello, escritor, poeta y ensayista especializado en lunfardo y tango

El 26 de septiembre de 1919 nació José Gobello en Martínez, Buenos Aires. Fue un escritor, poeta y ensayista especializado en lunfardo y tango. Fundador de la Academia Porteña del Lunfardo en 1962, presidió la institución desde 1995 hasta su muerte en el 2013. Adhirió al peronismo, fue diputado nacional entre 1952 y 1955, y tras el golpe de 1955 estuvo preso dos años, período en que escribió Historias con ladrones. Dedicó su carrera al periodismo y la investigación del habla popular porteña, publicando obras como Lunfardía, Diccionario lunfardo y Breve historia crítica del tango. Murió el 28 de octubre de 2013 en Ramos Mejía.
Nacido en una familia humilde de inmigrantes italianos, creció en Martínez, provincia de Buenos Aires. Completó sus estudios secundarios como adulto, debido a las limitaciones económicas de su infancia. Desde joven mostró interés por la escritura y el periodismo, actividades que marcaron su trayectoria profesional.
En 1948 participó en la fundación del Sindicato Argentino de Prensa, en el que ocupó el cargo de secretario gremial. Trabajó en los diarios El Pueblo y Democracia, usando el seudónimo Belgo en la década de 1950. Su labor periodística lo acercó a temas de cultura popular, especialmente el lunfardo y el tango.
Adhirió al peronismo y fue elegido diputado nacional en 1951, representando a la rama sindical de Buenos Aires. Ejerció el cargo desde el 1 de mayo de 1952 hasta el 30 de abril de 1955. Tras el golpe militar de 1955 que derrocó a Juan Domingo Perón, fue encarcelado durante dos años.
En prisión escribió su segundo libro, Historias con ladrones (1956), y el poema “El presidente duerme”. Estas obras reflejaron su interés por el lenguaje y las historias marginales, temas que exploraría en profundidad tras su liberación. Su experiencia en la cárcel fortaleció su compromiso con el estudio del habla popular.
En 1962, junto a León Benarós y Luis Soler Cañas, fundó la Academia Porteña del Lunfardo, institución dedicada a estudiar y revalorizar el habla popular de Buenos Aires. La academia, creada el 21 de diciembre, tuvo su primera sede en un departamento en la calle Lavalle y en 1987 se trasladó a Estados Unidos 1379.
Publicó su primer libro, Lunfardía, en 1953, marcando el inicio de su estudio sistemático del lunfardo. Le siguieron obras como Breve diccionario lunfardo (1960, con Luciano Payet), Diccionario lunfardo (1975) y Aproximación al lunfardo (1996). Sus diccionarios documentaron miles de términos del habla porteña.
Dedicó varios libros al tango, como Conversando tangos (1976), Crónica general del tango (1980) y Breve historia crítica del tango (1999). También compiló antologías, como Las letras del tango de Villoldo a Borges (1966, con Eduardo Stilman) y Letras de tango (1997, en tres volúmenes).
Colaboró con otros autores, como Marcelo Héctor Oliveri, en obras como Novísimo diccionario lunfardo (2004) y Curso básico de lunfardo (2004). Sus estudios etimológicos, como Blanqueo etimológico del lunfardo (2005), analizaron el origen de términos populares.
Casado con Marta Delia Sánchez, profesora de letras, tuvo un hijo, Misael. Cuando murió tenía 94 años. Su trabajo en la academia y sus publicaciones consolidaron su papel como referente en el estudio del lunfardo y el tango.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

PRESENCIAS Qué pasa cuando nos vamos

"Almas", de Raúl Cisterna Cuando cae el silencio recuperan sus juegos, recorren rincones conocidos y hacen crujir los muebles para hacerse notar Si nos vamos, se ponen a bailar, a saltar, organizan ceremonias secretas, pasean como Juan por su casa por las habitaciones desoladas. Resumen nuestras viejas ansias, porque más allá de la vida topemos algo y, si fuimos buenos, que mejore lo presente. Quién sabe si tienen idea de la naturaleza de su ser o solo se dedican a danzar en la sala, la cocina, el patiecito de luz, la habitación de los chicos, la pieza de nosotros, el baño, el patio de atrás. Abren la alacena para revolver entre la yerba, el azúcar, los fideos, el arroz y el aceite; se prueban la ropa, sacuden las polillas de los vestidos o se sientan en los sillones del patio a mirar las estrellas, curiosas, como si no las conocieran, preguntándose si son fuentes de luz o agujeros en el techo de la carpa de la oscuridad. Cerramos la puerta para marcharnos y, con el chasquido...

REZO Perdona nuestras deudas

"Barcito", de Raúl Cisterna En un encuentro inverosímil se acercó un desconocido para entregarme una clave que se me escapaba, entonces entendí Se me sentó al frente en un barcito de la Libertad. No sé cómo sabía que aquello me daba vueltas en la cabeza, la cuestión es que me entregó la clave del asunto. “Deuda es la obligación que tiene alguien de devolver algo, ofender, en cambio, es humillar o despreciar a alguien con palabras o acciones”. Recuerdo que le respondí que eso estaba clarito, pero no sabía dónde iba. “Al Padrenuestro”, replicó. “¿Qué tiene que ver?”, me quise enojar. Entonces pidió: “Si quieres saber más, pagá alguito siquiera”. Son esas mañanas de sábado, ¿ha visto?, que suelo andar a la deriva, buscando un amigo para ver si picamos algo en el mercado o vamos a Upianita a ver qué pasa. El tipo me intrigó. Le pedí un café. “Con dos medialunas”, agregó. “Bueno, ahora explique, porque no entiendo nada”, lo apuré. Explicó que el cura, en la confesión, perdona las ...

TURNO Haga la fila

"Burocracia", de Raúl Cisterna No hay forma de lidiar con la cultura del número, sobre todo en una sociedad que se ha vuelto cada vez más reglamentarista Llego, le pregunto a la chica cómo hacer para pagar la Forma Agonal antes de que se me venza la boleta. “Haga la fila”, me indica. Le digo que es un momentito nomás, pago, me dan el recibo y me voy, así de fácil. No voy a demorar ni 10 segundos, le explico. “Haga la fila”, vuelve a señalar mientras se mira si tiene bien pintadas las uñas. ¡Ufa! Tengo el 549. Van por el 220. Consulto de nuevo qué sucede si me voy a hacer otros trámites y se me pasa el turno. “No hay problema, saca número de nuevo y espera otra vez”, responde sin mirarme. Pero, ¿cuánto demoran en atender cien personas, digamos? “Puede ser toda la mañana o se pueden desocupar en cinco minutos”, me explica mientras levanta los hombros y me dedica una sonrisa de compromiso. Me quedo. Por suerte han puesto asientos para que la espera no sea tan dura. A cada rato l...

PUBLICIDAD Amigos no son los amigos

"Encuentro", Raúl Cisterna El único afán de los que fabrican cosas no es hacerlo feliz sino volverse ricos y ¡guay con demandarlos! Las empresas que venden jabones, camisetas o tomates en lata no tienen fábricas por amor a la higiene, la vestimenta o el alimento de la gente. Lo único que quieren sus dueños es ganar plata y, si pueden, hacerse ricos. Para eso comprarán lo más barato posible la grasa, el algodón y el tomate, y procurarán vender al precio más alto que permita el mercado. Es la esencia del comercio. Lo extraño empieza cuando aparecen los publicitarios. Una fábrica de jabón no fabrica jabón: “cuida tu familia”. Una marca de alimentos no vende latas: “te acompaña”. Una automotriz no fabrica autos: “forma parte de tu vida”. Y, perdone que se lo diga, pero "todo no va mejor con Coca Cola”, es más, puede ir peor, diabetes mediante. La empresa dejó de ser una empresa y se convirtió en una especie de pariente afectuoso que sólo está esperando que lo compres para ab...

GENEALOGÍA El enemigo levanta la mano

"Reunión", de Raúl Cisterna La dudosa ascendencia de uno bastó para que viejos contertulios imaginen golpes, alianzas oscuras y ambiciones ocultas Mostró una genealogía de dudosa procedencia en la que aseguraba ser descendiente directo del Cid. Hubo quienes sostuvieron que el árbol genealógico que presentó aquel lejano jueves, cuando le dimos la bienvenida, era apócrifo. No faltó quien afirmara que se trataba de una falsedad lisa y llana. ¡Vamos!, sonaba fuerte decir eso de quien se presentaba como pariente de Ruy Díaz de Vivar, y por eso la versión pasó susurrada, en voz muy baja, entre los contertulios de siempre. No faltó quien intentara poner paños fríos a tantas disquisiciones, haciendo ver que, efectivamente, podía ser cierto lo que decía, pero que, en todo caso, compartía la condición de nieto de nieto de nieto del Cid Campeador con unos cinco millones de personas en todo el mundo. —Calculen: dos hijas. Con que cada una haya tenido solamente dos hijos, ahí nomás tenemo...