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DECRETOS El día de… nada

Anotación de lo que se debe hacer el día de nada

Una sugerencia a las autoridades para dejar de sufrir inútilmente por una costumbre masónica, asfixiante y cruel


¿Ha visto amigo, que todos los días se festeja algo? Hay para todas, todes, todis, todos, todus, tod@s y txdxs (estos últimos nadie sabe cómo se pronuncian, y hay hasta doctores que los escriben sin ponerse colorados de la vergüenza). Pero no se aparte de lo que se estaba contando y siga relato adelante, amigo, que los lectores quieren ver hacia dónde va.
Bueno. Hay día de la bombacha, del piojo resucitado, del empleado de Rentas, del chango que hondea urpilas, del amargo obrero, de la cazuela de mondongo, de la mujer, de la tierra suelta, del frasco de las aceitunas negras, de las cabras escapadas, del auto, del asado, del chipaquero, de recordación de Ferro Quina Bisleri, del ají fréido, del hombre, del quipi crudo, del pan con grasa, del colectivero, del piletero, del niño, del bueno para nada, del arquero, de la marchanta, de la raza, del pastelito, del abuelo, del onanista (a ver quién se anota), de la nube, de la bolsita de plástico, de la lucha internacional contra el mal de la eyaculación precoz, del patailana, de la chica de la fotocopiadora, del friolento, de la abuela, del mate amargo, de la tanga, del Ferné con Coca, del reloj despertador a cuerda, del camino, del juntador de mistoles (siempre de a uno), del intestino delgado, del nieto, del vago, de las estrellas en el Cielo, de las llaves de casa, del apero de bastos, del loro barranquero, del yerno, del amigo imaginario, del ansioso (yo primero), de la celosa, del espíritu aventurero, de la suegra, del gorreado consciente, de los amigotes del café, del caballo pashuco, de la nuera, de la ballena, del policía de tránsito (zorro gris), del guiso de mondongo, del barrio cerrado, del novio abandonado, del payaso Plimplín.
Todo en su día y armoniosamente, diría el general Juan Domingo Cangallo, algunos tienen más márqueting o son más reconocidos en algunas partes que otras, porque no vale la pena recordar el día del macheteador de caña de azúcar en Santiago, pongalé, si no hay ingenios. Lo mismo sería festejar el día del pastelito santiagueño en Tucumán, para qué, no le va a comprar nadie. Y no tendría sentido acordarse del día del chofer de la máquina barredora de nieve en Loretomanta (es el tercer domingo de enero, en los países del hemisferio norte, of course).
A veces, qué quiere que le diga, cansan algunos días con toda su *parafernalia de ritos, etiquetas, protocolos, formalidades y ceremonias. Como que se debe hacer algo (ya se sabe qué), con la señora o a la novia el día del enamorado que es el 14 de febrero, pero previamente se debe festejar el día de la otra (la número dos), que es el 13 de febrero. Si cumple con ambas como se merecen, uf, es todo un trámite lo que se dice, che.
La propuesta sería que haya un día en que el calendario civil no marque ninguna celebración y que se deje a la gente con la cabeza tranquila porque, al no ser día de algo, tampoco se olvidó de su señora, de sus hijos, de sus amigos, de sus conocidos, del panadero de la otra cuadra, del chofer del remís, de su vecino municipal. Para no andar con tantos líos, podría llamarse el día de nada o el día para recordar a nadie. Mucha gente saldría a la calle feliz y contenta, sabiendo que no debe saludar especialmente a ningún conocido.


Oiga, ¿no le ha pasado que está con un amigo y, antes de irse, el otro le dice “no te has acordado de que hoy era mi día”? Antes de que uno ensaye una excusa, le avisa: “Hoy es el día de los que usamos la camisa arrugada” (20 de diciembre), mientras, orgulloso, se pasa la mano de arriba para abajo por sus pliegues. “Ah, disculpá, macho, felicidades”, dice uno medio descolocado, pensando “pucha, qué boludo que soy, cómo voy a olvidar de semejante efeméride, cuando él me saludó el día del escritor de blog, que es el 31 de agosto, como lo sabe todo el mundo”.
Los días de los santos católicos, que forman parte de la identidad intrínseca de este lado del mundo, sí se deben conservar, porque además los santos eran y son muy divertidos, como que muchos de ellos enfrentaron los leones hambrientos del Circo Romano cantando felices, porque en el Cielo se iban a topar con Dios y los ángeles. Además, son ejemplo de virtudes, como que a ninguno se le dio el derecho a usar la aureola por salir de joda con las minas. Por ahí si hubo uno o dos a los que les gustaban las mujeres, el chupi, andar tunanteando, pero después se arrepintieron y volvieron al camino del bien, que es mucho más difícil que nacer bueno y seguir siéndolo toda la vida.
El día de nada se festejará justamente eso, nada, las radios no saludarán a ningún amigo, a ningún conocido, a ningún gremio o sindicato. No confundir con el día del vagoneta, que es el 19 de agosto (día mundial de la pereza) y con ningún otro. Será creado, justamente, para no saludar a nadie, no mandar mensajitos al cohete a ningún amigo. Y respirar aliviados, porque una costumbre masónica, asfixiante y cruel, justamente durante 24 horas, no tendrá ningún valor, ningún sentido.
A ver si las autoridades pertinentes toman cartas en el asunto y lo decretan.
Sin otro particular saludo a Ud. muy atte
Juan Manuel Aragón
A 9 de agosto del 2024 en el río Utis. Yoyando sábalos.
Ramírez de Velasco®

*Parafernalia: No sé muy bien qué quiere decir, pero hace rato la quería usar para hacerme el qué.

Comentarios

  1. Tenía entendido que el día en que los santiagueños no tenemos nada para festejar es San Cayetano.

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