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Mostrando las entradas etiquetadas como Pólvora

GALEÓN De los nuestros

Un Falcon en la noche Se cuenta de la noche y del asado en que los muchachos empezaron a mirar al General de otra manera Una vez le pregunté a Fafita: “¿Nunca les salió un perro bravo, un dogo, un policía?” Respondió seco: "Si llegas pisando fuerte, con las armas remontadas, no sé por qué, los perros no te salen al encuentro, se cagan igual que el dueño". Por acotar algo, dije: “Capaz que huelen la pólvora”, pero Fafita se había encerrado en sus pensamientos. Estábamos en El Galeón, y la noche se prestaba para confidencias. Fue cuando me contó lo que sucedió la vez que el General llegó hasta donde estaba comiendo un asado con los muchachos. Había sido un encuentro largamente esperado, querían verlo en persona, por algo era el Jefe. Lo recibieron bien, le hicieron un lugar en la cabecera y entre bromas, le dijeron que después lo llevarían a un lugar para mostrarle algo que tenían para él. Cuando la reunión languidecía, hubo una o dos señas entre los muchachos y lo subieron a u...

CIVILIZACIÓN Libros bajo la tortuga

LaTierra, llevada por una tortuga Hay verdades de Perogrullo que se repiten como si fueran adelantos maravillosos de modernos descubridores de la pólvora Un tal Ignacio Iraola, encantado, mucho gusto, acaba de decir en uno de esos diarios de internet de Buenos Aires: “Hay que militar los libros, fomentar la lectura”. Militar los libros, vé po vos. Quizás el tío cree que es posible salir a la calle, con un bombo, un redoblante, platillos y una multitud rodeándolo, y gritar: “¡Vivan los libros!, ¡abajo los analfabetos!”. Si cree que leer es una gran cosa, bueno, no ha descubierto la pólvora. Cualquiera sabe que la lectura es una herramienta, como un martillo, que sirve tanto para dejar un clavo pegado a la pared, como para aplastarle la cabeza al prójimo. Es posible leer el “Martín Fierro” o “Memorias de una princesa rusa”, la Santa Biblia o “Cómo construir bombas Molotov con nafta y una botella”. Para empezar. Los libros vienen siendo de suma utilidad desde hace más de dos milenios, par...

1855 CALENDARIO NACIONAL Álvarez

José Antonio Álvarez de Condarco El 17 de diciembre de 1855 murió José Antonio Álvarez de Condarco, militar, fabricante de pólvora y otros explosivos, cartógrafo, ayudante de campo y secretario de José de San Martín El 17 de diciembre de 1855 murió José Antonio Álvarez Condarco en Santiago de Chile. Nacido en Tucumán en 1780, fue militar, fabricante de pólvora y otros explosivos, cartógrafo, ayudante de campo y secretario privado de José de San Martín. Se adhirió a la filial de la Logia Lautaro que había formado en Tucumán José Moldes. Estaba viviendo en Buenos Aires en 1810, cuando la Revolución de Mayo y la apoyó entusiastamente. A fines de ese año fue comisionado con Antonio Álvarez Jonte para realizar una misión diplomática en Chile: consiguió una alianza entre revolucionarios de ambos países. De ahí se fue a Lima, Perú, pero ahí no había un movimiento revolucionario como el del Río de la Plata y el de Chile. Fue arrestado muchas veces y volvió a Córdoba. En 1812 lo reconocieron c...

CUENTO Hombres y mujeres encendidos

Casa de gobierno, Tucumán "A la noche siempre íbamos a tomar una cerveza a lo de Alonso, a la vuelta del club" No fue lo que se dice conseguir un laburo. Era nomás, ir unas horitas a la tarde a ayudar a los Gómez y darles una mano en la fábrica de cohetes que tenían pasando el canal. Eso de la pólvora mojada con que los cargan a algunos había sabido ser cierto, che, los cohetes se arman con pólvora mojada, si no, una chispita y chau, alpiste, perdiste. Pedían alguno que tuviera habilidad con las manos. Lo primero que me preguntaron es si sabía armar cigarrillos, les dije que sí, pero que si andaban en esa me las picaba. —No, pelotudo. Me dijo el Gómez más grande. —Este laburo es casi lo mismo que armar un cigarrillo. Y me hicieron quedar. Decían que seguían las normas de seguridad al pie de la letra y que no era más peligroso que andar macheteando en los baldíos, trabajo —que, por otra parte— ya había hecho para la comuna. Éramos tres. A mí me pusieron a hacer los cohetes fós...