Ir al contenido principal

1779 CALEDARIO NACIONAL Península Valdés

Actual Puerto Pirámides

En 1779 se fundó el fuerte San José en Playa Villarino, actual provincia de Chubut, pero en 1810 los indios destruyeron todo


El 20 de enero de 1779, Juan de la Piedra funda el fuerte San José o Estancia del Rey en costas del Golfo San José, en Playa Villarino. Luego se establece un fuerte en las fuentes de Villarino, que eran unos manantiales próximos a las salinas.
Los registros más antiguos de ocupación humana en la península Valdés dicen que hace unos 4.800 años vivían allí poblaciones de cazadores - recolectores asentados cerca de la costa y que se desplazaban a lo largo del mar y hacia más adentro de la tierra firme en busca de agua dulce. Eran altos y de fuerte contextura física, y quizás eran parientes de los tehuelches o patagones de tiempos prehispánicos.
Comían guanacos y moluscos y de vez en cuando lobos marinos, peces y aves. El hallazgo de bolas y de puntas de lanza, dardos y flechas prueba que la cacería de guanacos y otros animales se hacía con armas arrojadizas. También se registraron guijarros con escotaduras que funcionaban como pesas de línea o red y un anzuelo de madera.
Se hallaron sitios funerarios que muestran la sepultura primaria de arena, con esqueletos en posición flexionada y probablemente envueltos en una mortaja de material perecedero y sepulturas secundarias, en oquedades naturales labradas en los sedimentos del Terciario con ofrendas funerarias.
La primera comunidad española en lo que luego serían tierras del Chubut, subsistió gracias al cultivo de hortalizas y la explotación del ganado equino y bovino. También se dedicó a la caza de ballenas y lobos marinos para el aprovechamiento del aceite.
En ese tiempo comenzaron los primeros emprendimientos para la explotación de sal. Pero en 1810 los indios destruyeron el Fuerte San José y demás poblaciones. Durante el siglo XIX, la península fue sede de una intensa actividad comercial basada en la explotación de recursos naturales como el ganado cimarrón, la faena de lobos marinos, la caza de ballenas, la explotación del guano, la sal y la madera.
A fines de ese mismo siglo comenzó el poblamiento efectivo del lugar. Previamente se realizaron tareas de perforación en búsqueda de agua dulce. El Ministerio de Agricultura otorgó las concesiones para el uso de las tierras, formándose de esa manera las primeras estancias ganaderas en la península que se dedicaban a la cría y explotación de ovejas.
El primero que pobló la península fue Gumersindo Paz, arribado en 1882. En 1897 llegaron Piaggio, Munno y los hermanos Ferro formaron una sociedad para la explotación de las salinas. Al principio la sal extraída era embolsada y llevada al Puerto de San José con destino a Buenos Aires.
Luego formaron otra sociedad para la construcción de un ferrocarril y llevar la sal hacia Puerto Pirámides. En 1900 fue autorizada la construcción del ferrocarril de península Valdés. La línea férrea recorría 34 kilómetros desde la salina Grande hasta Puerto Pirámides.
Por las actividades relacionadas con la industria de la sal, el ferrocarril y el faenamiento de lobos y elefantes marinos, Puerto Pirámides se convirtió a principios de siglo en una población importante, en la que se radicaron contingentes de diversos oficios.
Durante las dos primeras décadas del siglo XX puerto Pirámides llegó a tener una población estable de unas 1000 personas. Pero cerca de 1920 la industria entró en liquidación a raíz de la crisis de la Primera Guerra Mundial.
La población de puerto Pirámides se vio resintió. En 1927 se inaugura el acueducto Trelew - Puerto Madryn y paulatinamente los vecinos fueron cambiando su residencia hacia esta última ciudad.
En la década del 60 comienza a desarrollarse el turismo como industria, luego de la creación de las reservas de fauna de Punta Norte e Isla de los Pájaros en 1967 y de Punta Delgada y Punta Pirámide en 1974.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

Palo Bonito

Ilustración Letra y Música de Ricardo Rico Palo, palo, palo palo bonito, palo eh. Eh, eh, eh, palo bonito, palo eh. Palo, palo, palo palo bonito, palo eh. Eh, eh, eh, palo bonito, palo eh. Tengo a San Antonio puesto de cabeza, si no me busca novia nadie lo endereza. Yo no quiero mucho, yo no pido tanto, pero si no me cumple le quito el manto al santo. Palo, palo, palo palo bonito, palo eh. Eh, eh, eh, palo bonito, palo eh. Dicen que las penas matan a la gente, pero a mí no me matan porque soy valiente. Palo de madera, palo de alegría, Letra y música yo quiero que me bailes la noche y el día. Palo, palo, palo palo bonito, palo eh. Eh, eh, eh, palo bonito, palo eh. Ramírez de Velasco®

MUNDIAL Los que nunca fueron

En resumen.. Qué países jamás tuvieron un equipo en el Campeonato Mundial de Fútbol y la curiosidad del límite de Francia con Brasil Hay países que jamás ganaron un Mundial. Otros nunca llegaron a una final. Y hay un grupo todavía más numeroso que ni siquiera se clasificó una vez. Aunque el Mundial del 2026 ampliará la cantidad de participantes, todavía quedarán más de un centenar de selecciones afiliadas a la FIFA que jamás habrán disputado un partido en la máxima competencia del fútbol. La lista acaba de perder cuatro integrantes. Cabo Verde, Curazao, Jordania y Uzbekistán consiguieron por primera vez la clasificación para una Copa del Mundo y abandonaron un club del que nadie quiere formar parte. Venezuela, mientras tanto, seguirá siendo el único miembro de la Confederación Sudamericana de Fútbol que nunca participó en un Mundial. En América del Sur, además de Venezuela, tampoco lo consiguieron Guyana y Surinam. Aunque están en Sudamérica, ambas asociaciones pertenecen a la Confeder...

TERMINAL Las empanadas del velorio

"Preparativos" de Raúl Cisterna Lo dan por muerto, vuelven al campo y organizan el velorio, pero el hambre, el aroma y un gesto cambian todo sin aviso Como última opción lo trajeron para hacerlo ver en una clínica. Ya había pasado por las manos de todas las culandreras del pago. Doña Audelina dijo que le había dado “un aire”; la Pancha diagnosticó que “le habían hecho el mal” y su cuñado Eduardo le recetó grasa de iguana. Cuando empeoró del todo, lo metieron en un auto para traerlo a Santiago. Lo internaron y le hicieron análisis. Al día siguiente el médico les dijo que no había nada más que hacer, era terminal nomás. “No creo que pase de mañana”, anunció. En medio del llanterío que se armó, un pariente preguntó: “¿Como a qué hora, doctor?”. Dijo que calculaba que se cortaría a eso de las 6 de la tarde y que más les convenía llevarlo de nuevo al campo, así no tenían que trasladar el cuerpo, papeles, líos, todo eso, ¿ha visto? Volvieron con el pariente a cuestas, lo dejaron ac...

PRESAGIO Bóveda inventada

Verano Redefiníamos el cielo con nombres surgidos de un juego íntimo de imaginación compartida y silenciosa El instante en que algo va a suceder, muchas veces es surcado por acontecimientos que lo presagian. Algunas noches jugábamos a poner nombres a estrellas que no conocíamos, casi todas. “Me gustaría ponerle ´Lobito´ a la que está arriba de la rama del algarrobo”, señalaba. Le decía que estaba bien, tenía mucha imaginación. Si por mí hubiera sido, le habría regalado todo el Cielo. —¿Es mío? —preguntaba. — Para siempre jamás. ¿Ha visto que el amor tiene otra dimensión, digamos más tremenda, cuando uno anda estrenando el mundo y la vida es un ancho camino sin final? Bueno, no he sido la excepción a la regla. —¿Y aquella otra, de la punta del alero de la casa a la izquierda cómo le vas a poner? Se quedaba callada un momento en el que adivinaba un fulgor inteligente en sus ojos y decía: —Quiero que sea ´Tarzán´, me la imagino selvática. La gracia era que al día siguiente no recordaríamo...

La casada infiel

Ilustración Federico García Lorca Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El almidón de su enagua me sonaba en el oído, como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido, y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Yo me quité la corbata. Ella se quitó el vestido. Yo el cinturón con revólver. Ella sus cuatro corpiños. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío. Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bri...