Ir al contenido principal

1889 ALMANAQUE MUNDIAL Salazar

Antonio de Oliveira Salazar

El 28 de abril de 1889 nace António de Oliveira Salazar, economista portugués que fue primer ministro de Portugal durante 36 años, de 1932 a 1968

El 28 de abril de 1889 nació António de Oliveira Salazar en Vimieiro, Porto. Fue un economista portugués que se desempeñó como primer ministro de Portugal durante 36 años, de 1932 a 1968. Murió el 27 de julio de 1970 en Lisboa.
Era hijo de un administrador de fincas en Santa Comba Dão, se educó en el seminario de Viseu y en la Universidad de Coimbra. Allí se licenció en derecho en 1914 y se convirtió en profesor especializado en economía en Coimbra. Ayudó a formar el Partido de Centro Católico en 1921 y fue elegido miembro de las Cortes (parlamento), pero renunció después de una sesión y regresó a la universidad.
En mayo de 1926, después de que el ejército derrocara al gobierno parlamentario de Portugal, a Salazar se le ofreció el puesto de ministro de Finanzas en el gabinete, pero no pudo obtener sus propias condiciones.
En 1928, el general António Oscar de Fragoso Carmona, como presidente, le ofreció el ministerio de finanzas con control total sobre los ingresos y gastos del gobierno, y esta vez aceptó. Como ministro de Finanzas, revirtió la tradición centenaria de déficits e hizo de los superávits presupuestarios el sello distintivo de su régimen. Los excedentes se invirtieron en una serie de planes de desarrollo.
Al ganar poder, fue nombrado primer ministro por Carmona el 5 de julio de 1932, convirtiéndose así en el hombre fuerte de Portugal. Redactó una nueva constitución que reorganizó el sistema político de Portugal siguiendo líneas autoritarias.
Su gobierno estuvo fuertemente influido por el pensamiento católico, papal y nacionalista. Llamó a su nuevo orden en Portugal el Estado Nuevo (Estado Novo). La Asamblea Nacional tenía únicamente partidarios del gobierno y Salazar eligió a sus propios ministros, cuyo trabajo supervisó de cerca. De este modo se restringieron las libertades políticas en Portugal, la policía militar reprimió a los disidentes y la atención se concentró en la recuperación económica.
Debido a las crisis ocasionadas por la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, se desempeñó como ministro de Guerra (de 1936 a 1944) y ministro de Relaciones Exteriores (de 1936 a 1947), además de ocupar el cargo de primer ministro.
Era amigo de Francisco Franco y reconoció el gobierno de España en 1938, pero mantuvo a Portugal neutral en la Segunda Guerra Mundial y llevó al país a la Organización del Tratado del Atlántico Norte en 1949. Después de la Segunda Guerra Mundial, los ferrocarriles, el transporte por carretera y la industria portuguesa progresaron. Se reequipó la marina mercante y se instituyó una línea aérea nacional. Se planificó la electrificación para todo el país y se desarrollaron escuelas rurales.
Sin embargo, su insistencia en mantener las colonias de Portugal en África sólo podía sostenerse con dificultad en un momento en que los otros imperios coloniales europeos en África estaban siendo desmantelados.
Sufrió un derrame cerebral en septiembre de 1968 y no pudo continuar con sus funciones. Fue reemplazado como primer ministro por Marcello Caetano, un cambio que al discapacitado Salazar nunca le dijeron que se había producido. Falleció dos años después.
Vivió una vida de frugal sencillez, evitando la publicidad, rara vez haciendo apariciones públicas y nunca saliendo de Portugal.
Juan Manuel Aragón
©Ramírez de Velasco

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

FÁBULA Don León y el señor Corzuela (con vídeo de Jorge Llugdar)

Corzuela (captura de vídeo) Pasaron de ser íntimos amigos a enemigos, sólo porque el más poderoso se enojó en una fiesta: desde entonces uno es almuerzo del otro Aunque usté no crea, amigo, hubo un tiempo en que el león y la corzuela eran amigos. Se visitaban, mandaban a los hijos al mismo colegio, iban al mismo club, las mujeres salían de compras juntas e iban al mismo peluquero. Y sí, era raro, ¿no?, porque ya en ese tiempo se sabía que no había mejor almuerzo para un león que una buena corzuela. Pero, mire lo que son las cosas, en esa época era como que él no se daba cuenta de que ella podía ser comida para él y sus hijos. La corzuela entonces no era un animalito delicado como ahora, no andaba de salto en salto ni era movediza y rápida. Nada que ver: era un animal confianzudo, amistoso, sociable. Se daba con todos, conversaba con los demás padres en las reuniones de la escuela, iba a misa y se sentaba adelante, muy compuesta, con sus hijos y con el señor corzuela. Y nunca se aprovec...

IDENTIDAD Vestirse de cura no es detalle

El perdido hábito que hacía al monje El hábito no es moda ni capricho sino signo de obediencia y humildad que recuerda a quién sirve el consagrado y a quién representa Suele transitar por las calles de Santiago del Estero un sacerdote franciscano (al menos eso es lo que dice que es), a veces vestido con camiseta de un club de fútbol, el Barcelona, San Lorenzo, lo mismo es. Dicen que la sotana es una formalidad inútil, que no es necesario porque, total, Dios vé el interior de cada uno y no se fija en cómo va vestido. Otros sostienen que es una moda antigua, y se deben abandonar esas cuestiones mínimas. Estas opiniones podrían resumirse en una palabra argentina, puesta de moda hace unos años en la televisión: “Segual”. Va un recordatorio, para ese cura y el resto de los religiosos, de lo que creen quienes son católicos, así por lo menos evitan andar vestidos como hippies o hinchas del Barcelona. Para empezar, la sotana y el hábito recuerdan que el sacerdote o monje ha renunciado al mundo...

ANTICIPO El que vuelve cantando

Quetuví Juan Quetuví no anuncia visitas sino memorias, encarna la nostalgia santiagueña y el eco de los que se fueron, pero regresan en sueños Soy quetupí en Tucumán, me dicen quetuví en Santiago, y tengo otros cien nombres en todo el mundo americano que habito. En todas partes circula el mismo dicho: mi canto anuncia visitas. Para todos soy el mensajero que va informando que llegarán de improviso, parientes, quizás no muy queridos, las siempre inesperadas o inoportunas visitas. Pero no es cierto; mis ojos, mi cuerpo, mi corazón, son parte de un heraldo que trae recuerdos de los que no están, se han ido hace mucho, están quizás al otro lado del mundo y no tienen ni remotas esperanzas de volver algún día. El primo que vive en otro país, el hermano que se fue hace mucho, la chica que nunca regresó, de repente, sienten aromas perdidos, ven un color parecido o confunden el rostro de un desconocido con el de alguien del pago y retornan, a veces por unos larguísimos segundos, a la casa aquel...

SANTIAGO Un corazón hecho de cosas simples

El trencito Guara-Guara Repaso de lo que sostiene la vida cuando el ruido del mundo se apaga y solo queda la memoria de lo amado Me gustan las mujeres que hablan poco y miran lejos; las gambetas de Maradona; la nostalgia de los domingos a la tarde; el mercado Armonía los repletos sábados a la mañana; las madrugadas en el campo; la música de Atahualpa; el barrio Jorge Ñúbery; el río si viene crecido; el olor a tierra mojada cuando la lluvia es una esperanza de enero; los caballos criollos; las motos importadas y bien grandes; la poesía de Hamlet Lima Quintana; la dulce y patalca algarroba; la Cumparsita; la fiesta de San Gil; un recuerdo de Urundel y la imposible y redonda levedad de tus besos. También me encantan los besos de mis hijos; el ruido que hacen los autos con el pavimento mojado; el canto del quetuví a la mañana; el mate en bombilla sin azúcar; las cartas en sobre que traía el cartero, hasta que un día nunca más volvieron; pasear en bicicleta por los barrios del sur de la ciu...

FURIA Marcianos del micrófono y la banca

Comedor del Hotel de Inmigrantes, Buenos Aires, 1910 Creen saber lo que piensa el pueblo sólo porque lo nombran una y otra vez desde su atril, lejos del barro en que vive el resto Desde las olímpicas alturas de un micrófono hablan de “la gente”, como si fueran seres superiores, extraterrestres tal vez, reyes o princesas de sangre azul. Cualquier cosa que les pregunten, salen con que “la gente de aquí”, “la gente de allá”, “la gente esto”, “la gente estotro”. ¿Quiénes se creen para arrogarse la calidad de intérpretes de “la gente”? Periodistas y políticos, unos y otros, al parecer suponen que tienen una condición distinta, un estado tan sumo que, uf, quién osará tocarles el culo con una caña tacuara, si ni siquiera les alcanza. Usted, que está leyendo esto, es “la gente”. Su vecino es “la gente”. La señora de la otra cuadra es “la gente”. Y así podría nombrarse a todos y cada uno de los que forman parte de esa casta inferior a ellos, supuestamente abyecta y vil, hasta dar la vuelta al m...