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TEXTO La mosca en la sopa

Justo cuando la ve

“Soy la que reniega del socialismo por su apetito voraz por la sangre y las riquezas y la que decidió tampoco adherir al liberalismo por las mismas razones”


Tengo alma de suicida, voy volando por ahí, veo un plato con un líquido caliente, y ¡zas!, siempre me zambullo. Soy la mosca de la sopa, la molesta mosca de tantos cuentos, chistes y chascarrillos que circulan por el mundo. Me encanta serlo, aunque después vengan a decir que para qué quiero ser bicho nadando en un plato, si voy a estar muerto. Pero ahí voy.
¿Ha visto que en una discusión siempre se espera que uno se incline para uno u otro lado? Bueno, soy el que lanza siempre una tercera opción, como una manera de no darle la razón a ninguno de los dos. La mosca en la sopa.
Revoloteo, revoloteo, revoloteo, en un descuido de quien la sirvió me acerco mucho o me quiero asentar sobre ella sin ver que es líquida y termino ahogada en ese mar grasoso, tibio y salado y quedo así, exánime, flotando yerta entre un fideo de cabello de ángel y un iceberg de zapallo. Ahí estaré hasta que alguien diga: “Hay una mosca en mi sopa”. Y el cocinero, advertido, retire el plato para tirarlo a la basura.
Soy la que siempre desentona, la que no canta el himno nacional no por nada sino porque no se le da la gana, la que prefiere los viejos pantalones a las modernas calzas, la que se pone una gorra como la que usaba su padre, su abuelo y su bisabuelo porque sí nomás, la que pasea en bicicleta, silenciosa y vigilante, por la ciudad amanecida, la que se contenta con encontrar una palabra justa para sus notas, la que nunca hallará la razón a ninguno de los dos términos absolutos en que se plantean las discusiones y menos que menos la solución a los dramas de todos los días.
Soy la que reniega del socialismo por su apetito voraz por la sangre y las riquezas y la que decidió tampoco adherir al liberalismo por exactamente las mismas razones. Si le preguntan entonces qué propone, dice que estar en contra de Boca, River y también del fútbol no debería convertirla en basquetbolista. Ni tiene por qué.
Soy la mosca en la sopa que todos los días escribe una nota sólo para que no le queden como buenas intenciones el día que se muera, y los hijos tengan un lugar al que acudir si alguna vez no tienen en claro qué hacer. Mi consejo para esa fecha del futuro que ignoro, es que sean la mosca de la sopa. No se conformen con ser plato, cuchara, caldo, fideo, huesito gustador: molesten, sean feos, desarmen las conversaciones con su sola presencia.
Soy la que se muere, queda patas para arriba y luego su cadáver nada sobre un pedazo de zanahoria que ya nadie comerá, pero no habrá dejado de lado sus ideas sólo por estar a la última moda de los pensadores de ahora, que aplauden la muerte, la destrucción, el caos y todo cataclismo, siempre que se presente con traje moderno.
Salute, amigo, porque hoy tampoco leerás esta crónica, la pasarás por encima sin importar por qué medio te llegó, la ignorarás olímpicamente como corresponde. Soy la mosca en la sopa y estoy resignado a ese destino.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

  1. No quiero ser la mosca muerta en la sopa , pero si me muero por ser el mosquito urero, ese que anda en verano entre las bellas piernas de las mujeres gozando de lo mejor. Chau mosca sopera.

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  2. Muy bueno 👌 mensaje 👍 y con mucha ironía
    Arq lopez ramos

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