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PAPELITOS El blanco de la propaganda

Cartel de propaganda

Por qué nunca hago un bollo con los panfletos que entregan por la calle: los traigo a casa y los aprovecho debidamente


Siempre que camino por la calle Tucumán me entregan papelitos de propaganda de toda clase. Contra lo que hace la mayoría, no los hago un bollo para jugar a la puntería con el primer tacho de basura que hallo: los doblo y los guardo en el bolsillo, bien prolijito.
Al muchacho o la chica que me los dieron, le prometo que lo leeré muy atentamente cuando llegue a casa. No porque los vaya a leer, sino para hacerlos sentir bien. Capaz que cuando viene el negrero que los tiene contratados, le avisan: “Pasó un viejo y me dijo que lo va a leer”.
Me sentiría muy bien si ese levísimo gesto sirve para que lo contraten para otra panfleteada y lo tienen como buen empleado y al final lo toman en una tienda, en una casa de esas casas de préstamo de dinero a usura, escondidas detrás de tiendas que venden electrodomésticos. Todos las conocemos.
Después, si quien hizo el volante de propaganda tuvo el buen tino de dejarlo en blanco del otro lado, lo tengo en mi escritorio para usarlo en caso de urgencia, por dar un caso, tengo que salir antes de poner la olla para el guiso, entonces le dejaré un cartelito a mi mujer: “Tuve que salir, después te cuento, andá haciendo la salsa que ya vuelvo”.
También lo agarro como marcador de página del libro que estoy leyendo y a veces anoto las palabras que no sé qué quieren decir y debo buscar en el diccionario. A veces hallo este papelito en libros que leí hace varios años y me percato de que por ahí los cursos que ofrecen han perdido actualidad en pocos años, como que ya nadie estudia computación para triunfar en la vida.
Sería como hallar una propaganda de corte y confección: en tiempos de riqueza absoluta como se vive ahora, a nadie se le ocurriría ir a una modista para que le hagan un pantalón, una camisa, un vestido. Somos tan ricos que compramos la ropa de marcas extranjeras que pagan royalties a un señor de quién sabe dónde, enriqueciéndose con el laburo de otros o—peor— de esas mismas marcas, pero truchadas, la prueba de un sentimiento de inferioridad acendrado entre los argentinos actuales.
Mientras escribo estas líneas, en otro lugar de la ciudad, un tipo piensa que su negocio podría andar, si hace propaganda repartiendo panfletos por la Tucumán. Y un chango quizás comerá un día más con lo que le paguen por entregarlos a los transeúntes como usted, como yo, que pasamos por ahí con rumbo a otra parte.

Efemérides santiagueñas del 15 de septiembre: encuentro de gestión del conocimiento en la facultad de Medicina de la provincia en el 2017

Ojalá, pienso, alguno de esos papeles que ofrecen cursos acelerados de programador de computadoras, ropa o televisores, llegue a su destino exacto, las manos de quien sabiéndolo o no, está necesitando esa información justo en ese momento. Yo por mi parte, me conformo dejando anotaciones para mi mujer o mis hijos cuando salgo, como: “No te olvides de sacar la basura cuando llegues”, “si tienes hambre calentá la comida que quedó en el horno”, “estudiá para la prueba, no te distraigas con la televisión”, cosas así.
Algún atento lector ha de estar pensando en la clasificación exacta de esa clase de propaganda que usa el papel con lo que se ofrecen, directamente a su posible usuario, como un rifle a repetición, que de tanto hacer disparos, por ahí da en el blanco. Si no han desaparecido de la Tucumán, la Absalón, es porque siguen siendo una manera eficiente de popularizar las virtudes de una casa de comercio, una academia.
Les deseo éxito en su iniciativa y prometo que mañana, con más tiempo, idearé alguna nota más sustanciosa para los amables lectores.
©Juan Manuel Aragón
A 15 de septiembre del 2023, en la Salta, entre Belgrano y Absalón, buscando una mercería
PS Escribo sobre lo que se me canta.
Saludos

Comentarios

  1. TAL. CUÁL...., SOLO QUE YO NO LOS USABA, LOS TIRABA DESPUES DE UNOS DIAS QUE SE ME AMONTOMABAN EN EL BOLSILLO TRASERO DEL VAQUERO. OTRA COSA , SIEMPRE AL RECIBIRLOS DABA LAS GRACIAS MIRANDOLOS LOS OJOS (UNA FORMA DE SER CONSIDERADO)POR MAS QUE SE REPITIERA EN EL MISMO DIA Y LA MISMA PROPAGANDA.

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  2. EL COMENTARIO QUE TERMINA " Y LA MISMA PROPAGANDA" ES MIO.NADA ESO.

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