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Rodrigo de Triana |
El 12 de octubre de 1492, el marinero español Rodrigo de Triana grita: “¡Tierra!”, al divisar unas luces, que indican que han llegado a destino
El 12 de octubre de 1492, el marinero español Rodrigo de Triana gritó: “¡Tierra!”, al divisar, a la madrugada, unas luces, que indicaban que habían llegado a destino.Más allá de las polémicas sobre el origen del Almirante, que firmaba Cólón y no Columbus, y de que no era judío, pues en ese tiempo nadie de ese origen llamaría Cristóbal a un hijo, vale la pena detenerse en una palabra “indios”.Se les dice indios, porque Colón creyó haber llegado a la India, o a las "Indias Occidentales". Por eso nos dijo "indios" a los americanos. Una teoría indica que, en vez de creer a los científicos de su tiempo, que tenían medida la redondez de la Tierra, colón prefirió creerle a la Biblia, que en una parte sostiene que la Tierra tiene una parte de agua por tres de Tierra: si era así, la India verdaderamente hubiera quedado donde hoy está América. Su equivocación lo trajo al Nuevo Mundo.Hay quienes sostienen que no sería verdadero el origen supuestamente indio de los indios. Al descomponer la palabra indio, hallan que la palabra está formada por “in” un prefijo negativo que indica carencia de y Dios el Creador. Por eso Colón habría llamado “in—dios” a los naturales de esta parte del globo, no porque confundió el camino sino porque no creían en Dios. Después de ser convertidos, todavía los llamaban "indios", aunque ya creían en uno.
Quienes creen en esta teoría recuerdan que Colón llevó unos "sin-dios" para presentarlos a los Reyes Católicos y al presentarlos dijo: "Vuestras Majestades, presento ante vosotros a estos indios...", dando por sentado que había llegado a las Indias por el Occidente.
Pero la palabra no puede ponerse en femenino, pues entonces las indias hubieran sido “sin—dias". El problema es que Dios es masculino. Si hubiera querido llamarlos por su profesión de fe, entonces Colón debió nombrarlos como “ateos”, pero no lo hizo.
La suposición de que Colón llamaba a los aborígenes como “sin—dios”, es bonita, suena pegadiza, como ideada para un meme de Instagran, pero es contraria a los datos históricos, falsa. Una “fake news”, para decirlo en lenguaje moderno.
Otro problema es que el prefijo “in” sólo tiene valor negativo delante de adjetivos, cono in—útil, in—deseable, nunca delante de formas verbales ni de sustantivos como Dios.
El nombre indio viene del latín. India, Índicus, Indus eran voces usuales. La raíz de la palabra está en río Indo, que llega del persa Hindu, que a su vez viene del sánscrito “Sindhu”, que significa ”río, corriente de agua”.
Indio tampoco tiene que ver con el latín “indígena”, que significa “nacido u originario de allí”. El parecido de las palabras indio e indígena es mera coincidencia, así que nadie se haga los rulos con eso.
Cuando los conquistadores se dieron cuenta del error de llamar “indios” a los nacidos en estos pagos, la palabra había tomado vuelo.
De todas maneras, esa tierra que carecía sin nombre pasó a ser para los europeos, el de Indias, pues fue el primer destino buscado. La primera denominación es la de "Reinos castellanos de las Indias" y rápidamente tomó el nombre de "Indias Occidentales", para distinguirlo de las "Indias Orientales", que seguían siendo los extremos asiáticos.
Esta tierra se comenzó a llamar América al poco tiempo, pero durante siglos siguieron siendo las “Las Indias Occidentales, y por eso quienes eran oriundos de estos pagos eran los indios.
Hasta tiempos recientes a los emigrantes a América que hacían dinero y volvían a España, les decían "indianos", no por los indios, sino porque habían ido a "Las Indias".
Si bien el término fue usado a veces de manera despectiva, sobre todo las madres, cuando renegaban porque sus hijos se portaban mal decían: “Estos parece indios, che”. Daban por sentado que los indios autores de malones que robaban desde hacienda hasta mujeres blancas para llevar a sus tolderías en medio del desierto de la Pampa.
En la actualidad el término está casi prohibido, salvo para los propios habitantes de la India, aquí se los debe nombrar como “descendientes de los pueblos originarios que habitaban estas tierras comiéndose pacíficamente unos a otros, antes de que llegaran los malvados españoles a imponerles una doctrina rara que les prohibía sus prácticas ancestrales”. Y más vale que les diga así si no quiere ir preso.
©Juan Manuel Aragón
Adenda
12 de Octubre: Acción de gracias a España
Por Antonio Caponnetto
A Fray Santiago Cantera
En estos tiempos nuestros del olvido culpable,
de la omisión ingrata, de la trágica amnesia,
hay que grabar en todos los palacios del alma
la ofrenda agradecida, como cirio en la iglesia.
Hay que saber dar gracias por traernos el pozo
de Sicar, donde un día, bebió la misma Sed;
las bienaventuranzas, el ágape postrero,
ese oficio marino de arrojarnos la Red.
Hay que poder saldar lo que nadie podría
con caudales mundanos o el más áureo lingote,
los pareados cidianos, las loas de Berceo,
cada palabra ecuestre que enhebró Don Quijote.
Hay que retribuir a esas naves veleras
portadoras del Logos que fue Primeramente,
de los fueros y el Foro, del ágora y los fascios.
Saber que por Castilla en verdad somos gente.
Hay que honrar la memoria del guerrero y del mártir,
del misionero osado que murió predicando,
de los conquistadores leales al Madero
al yugo y a las flechas de Isabel y Fernando.
Hay que ser observantes con la herencia donada,
las cúpulas,el claustro, la lira o la zampoña,
los códices de Trento, la Política Indiana,
mientras cruzan el cielo las aspas de Borgoña.
Hay que corresponder tanto bien recibido,
el mestizo de acento castellanomanchego,
la Virgen Morenita, los santos rioplatenses,
la carreta en Luján, la tilma de Juan Diego.
Hay que elevar hosannas y aleluias de gozo:
el tribal maleficio ya quedó desprovisto,
la tierra descubierta recibió el Sacramento,
y celebran su gloria en el altar de Cristo.
Hay que saber dar gracias, repetimos seguros,
por la América hallada como el Niño en el templo,
el rosario en la selva derrotando demonios,
sólo en Dios Uno y Trino la vida y el ejemplo
Hay que remunerar que llegara el Imperio,
la espada de un rey justo que la porta y la tange,
y pasados los siglos, tras sones de Cruzada,
las camisas azules, José Antonio y Falange.
Hay que cantar de nuevo nuestros himnos marciales,
que conquisten la sierra, la planicie o la calle.
Hay que alzar nuestras palmas hacia un cielo de julio
Y hay que dejar a Franco que descanse en el Valle.
Los anglos han apoyado las luchas de estas colonias contra España, para tenerlas bajo su tutela. Ahora, con idéntico fin, impulsan el separatismo, enmascarado por una supuesta reivindicación de los derechos de los pueblos originarios. De paso, usar anglicismos "debe" ser considerado moderno. Todo forma parte de un todo.
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