Ir al contenido principal

PRENSA Engaños colectivos

Zavalía en su zaino
De qué manera algunos periodistas hicieron ver a su audiencia algo que realmente no ocurrió

Hay algo en el engaño colectivo que te hace ver lo que no has visto y no vas a ver nunca. Como la famosa escena de José López, ex funcionario del gobierno revoleando los bolsos por encima de la tapia de un convento. Bueno, nadie la vio. Al tipo revoleando bolsos no hay ninguna persona que lo haya visto por la televisión, porque no se lo filmó en ese momento. Pero bastó con que uno en la televisión dijera: “Todos vimos al funcionario revoleando bolsos”, para que usted doña, diga lo mismo. Y no, no lo ha visto.
En 1991, una tarde llegó un fotógrafo afirmando que los peronistas le habían pegado al zaino de José Luis Zavalía. En ese tiempo, Zavalía era un joven radical que decía que le habían robado una elección y para protestar armó unas cuantas marchas, viniendo de a caballo desde La Banda, acompañado de una multitud. Muchos en el diario aquel se embanderaron con Zavalía. La foto de militantes peronistas pegándole al caballo del líder de la oposición sería una bomba periodística.
El Jefe de Redacción empezó a escribir una nota haciéndose un picnic sobre la impotencia de los simpatizantes del bando supuestamente perdedor, que se la agarraban con un pobre caballo y qué sé yo y qué sé cuánto. Pero al rato bajó el fotógrafo con unas imágenes totalmente negras, no se veía nada, ¡dijo que se le había velado el rollo!
El diario se hacía en dos tiradas y la primera, con las máquinas rotativas retumbando, ya estaba saliendo, la noticia ya tenía un espacio asignado. ¿Qué hacer? El Jefe de redacción tuvo una idea genial. No la puso en la tapa, pero sí en una página interior. Debajo de la foto, la leyenda decía algo así como: “Momento en que los peronistas castigan al caballo de Zavalía”.
Al día siguiente, en un bar con amigos, alguien preguntó: “Che, pero ¿será cierto que le han pegado al zaino de Zavalía?” Y otro respondió: “Claro, ¿qué no has visto la foto en el diario?”. Lo curioso del asunto es que todos los partidarios de Zavalía habían visto la imagen, pero para los peronistas había un espacio en negro.
Esa tarde, cuando la espuma estaba bajando, el Jefe de Redacción aquel me contó los dos trucos. El primero, que los lectores ven lo que quiere ver y si alguien le dice “ahí está lo que tanto has esperado”, se agarran de un pequeño indicio para verlo realmente. Muchos querían ver actos de violencia de los contrarios, mostrando que no tenían razón, y entonces la foto se les reveló mágicamente. Y el segundo, que muchos atribuirían a que su ejemplar había salido mal impreso y por eso no se veía bien la foto.


Para un lado o para el otro, los medios de prensa prestidigitaron las noticias durante muchos años en todo el mundo, del Pravda soviético al Wáshington Post norteamericano hicieron ver a sus lectores lo que les decían que debían ver y ocultaron elefantes pasando por el centro de las ciudades, con el simple hecho de decirles: “No son elefantes”. El fenómeno ha sido estudiado, medido, pesado por especialistas, que lo dicen y lo plantean en escritos con muchísimos más fundamentos que esta simple reseña.

A lo que va esta nota: terminó de consolidarse en las redes, en las que usted y su vecino se estrenaron hace poco y el Jefe de Redacción de aquel diario siguen intentando mostrar u ocultar a los peronistas pegándole al caballo zaino de Zavalía. Los pocos periódicos que quedan en pie con algo de autoridad en el mundo, intentan hacer lo mismo y a veces logran que sus pases de mano sean creídos un rato. Después siempre habrá un tuitero, un instagramero, un feibuquero que señalará dónde está el truco y al rato todos lo sabrán.
En parte a eso quizás se debe el hecho de que hayan perdido casi todo el prestigio del que gozaban algunos diarios, canales de televisión, radios, revistas. Algunos no fueron tan burdos como para presentar una foto completamente negra en sus páginas, pero sí tuvieron la suficiente habilidad como para hacer que muchos digan: “Un tipo revoleaba bolsos y todos lo vimos”, cuando justamente a ese hecho puntual no lo pasaron en ningún lado. Nadie dice que no pasó, solamente que usted no lo vio.
Lo demás es política.
Y esta nota hasta ahí no llega.
A su autor no le da el cuero.
Dice.
Juan Manuel Aragón
A 7 de octubre del 2024, en la Balcarce y Francisco Viano. Esperando el Chumillero.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. "Los hombres están dispuestos a creer aquello que quisieran que fuera verdad"
    Francis Bacon

    ResponderEliminar
  2. Cristian Ramón Verduc7 de octubre de 2024 a las 11:05

    Nadie ha visto a José López revolear ni lanzar los bolsos. Solamente hay un video en Youtube en el que, un individuo que supuestamente es López, entrega bolsos y deja un fusil en la vereda. https://www.youtube.com/watch?v=dnAMb-_Tko0&ab_channel=TelefeNoticias

    ResponderEliminar
  3. Yo lo vi a lopez en programa de lanata..lo recordé porque de casualidad le hice una remuneración como arquitecta _ lo de José zavalia no lo vi porque estaba trabajando mucho y debe ser cierto lo que dices de política

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

Aviso

Si disfrutas de los contenidos de Ramírez de Velasco y quieres ayudar a que este espacio siga creciendo, te invito a hacer una colaboración voluntaria. Cualquier aporte, por pequeño que sea, será de gran ayuda y contribuirá a sostener el blog y afrontar sus gastos. Arriba están las instrucciones para colaborar.  Desde ya, muchas gracias por tu apoyo. Ramírez de Velasco ®

OBITUARIO Carlos Verón

El Bobadal, en una fotografía tomada de Google Un recuerdo para un primo que he querido mucho y que murió este año después de un tiempo en un sanatorio Lo he querido mucho a mi primo Carlos Verón, hijo de María Juárez, que a su vez era hija de mi abuelo Emiliano. Tipo simpático, querible, de sonrisa franca y manos siempre abiertas para ayudar a los vecinos, vivió siempre en El Bobadal, departamento Jiménez, Santiago del Estero. Era el chofer de la ambulancia del hospital, el que traía los enfermos a Santiago o los llevaba a Tucumán. Ya he contado otra vez cómo nos conocimos. Era, de entre todos los nietos de mi abuelo, el que, en su juventud más se le parecía. Usted veía caminar a Carlos y ahí estaba mi abuelo. En eso eran igualitos. Mi abuelo nunca la reconoció a la tía María, que tenía la voz medio ronquilla de los Hernández, no sé, razones habrá tenido. La última vez que anduve en El Bobadal fue en Año Nuevo. Fuimos con mi familia el 31 y volvimos el primero de enero. Aproveché un r...

ESPEJISMO Después del primer chorro

Árabe con huríes reales Hacerse inmensamente rico no siempre alcanza para olvidar ciertas costumbres que se llevan muy adentro Nos volveremos finos el día en que hallen petróleo en los ardientes saladillos santiagueños. Detrás de los jumiales se levantarán las torres buscando el oro negro y en las ciudades correrán ríos de bebidas espirituosas festejando el hallazgo. Es posible que hasta se nos dé por usar turbantes y anteojos negros cuando viajemos a Buenos Aires en limusina. En vez de hacer empanadas, nuestras mujeres encargarán que las traigan de Tucumán, porque será mucho trabajo hacer el relleno, tornear la masa, repulgar y hornear. Los faroles de la plaza Libertad serán de bruñido bronce y todas las tardes en la retreta, la Orquesta Filarmónica de Londres interpretará obras de Beethoven o los Niños Cantores de Viena deleitarán a la audiencia entonando la conocidísima canción que empieza diciendo “Lebe Schwester tanz mit mir // Es tanzt ein bibabutzemann…”. Dejaremos el vino en ca...

RELATO Llevalo, es mansito

"El barrio", de Raúl Cisterna Por qué cambiaron para siempre las noches del barrio desde aquel resplandor que no dejaba dormir a nadie Tenemos una buena relación. Si lo llevas a tu casa, te vas a terminar acostumbrando. Después de la luz en el cielo, llega la explosión; salimos a ver qué pasa. Los vecinos también se sobresaltan: están en la vereda, tomando fresco, apantallándose con lo que hallan a mano, revistas, abanicos, el diario, aplaudiendo los mosquitos, opinando de la última conquista de la Mirta, la morocha más hermosa de la cuadra. Uno de estos días voy a escribir una novela para ganar un premio. Pero que no va, y se me aparece la cosa verde después del ruido ese, como una bomba de estruendo lejana. En el discurso de agradecimiento diré que los escritores de provincia somos ignorados por la crítica porteña. Si me topo con un editor, va a sufrir antes de que le firme un adelanto. Ideas no faltan. Es cuestión de ponerme frente a la computadora y darle a las teclas. El...

1911 AGENDA SALTEÑA Juárez Arze

Paisaje de los valles Calchaquíes El 20 de julio de 1911 muere en la pobreza José María Juárez Arze, médico salteño que se establece en los Valles Calchaquíes El 20 de julio de 1911 murió en la pobreza José María Juárez Arze. Fue un médico salteño nacido el 8 de febrero de 1852 que dedicó su vida al estudio y tratamiento de enfermedades regionales del norte argentino tras establecerse en los Valles Calchaquíes. Nacido en Salta en pleno siglo XIX, completó su formación médica en un contexto en que las patologías locales representaban un desafío constante para los profesionales de la salud. Su interés se centró especialmente en las afecciones endémicas en el campo y las montañas del norte. Tras recibirse, se trasladó a los Valles Calchaquíes, donde se entregó de lleno al ejercicio de la profesión. Atendió a poblaciones dispersas en un ambiente de valles áridos, altitudes variables y condiciones sanitarias precarias, combinando la práctica diaria con la observación sistemática de los male...